25 de abril
España perdió en 2008 más ventas de coches que Italia, Francia y Alemania juntas. Más de un millón de turistas británicos dejó de viajar a España el año pasado. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico prevé que a España le costará más salir de la crisis que a cualquier otro país europeo. Sólo España e Italia no se recuperarán económicamente este año ni el que viene, según el Fondo Monetario Internacional. El índice de lectura en España descendió en 2008. España tiene el doble de parados que la Ocde. El número de autónomos cae en España siete veces más rápido que en el conjunto de la Unión Europea. La Ocde alerta a España del deterioro de sus cursos de posgrado. La banda ancha en España es la más estrecha y cara de Europa. El Parlamento europeo censura por tercera vez los abusos urbanísticos y asegura que España vive en un estado de corrupción endémica. El secretario general de la Otan declara que España es un país poco fiable, después del abandono de las tropas de Kosovo. El acceso a internet en España es el segundo más caro de los países de la Ocde. Paul Krugman declara que la perspectiva económica española es aterradora.
La mañana en que te escribo España ha llegado a los cuatro millones de parados, alcanzando el 17,3% de la población activa, y Méjico ha sobrepasado su Producto Interior Bruto.
La recopilación no es exhaustiva y no va más allá de las noticias, publicadas desde principios de año, en que los datos españoles entren en forzada comparación con los de otros países. No incluye algunas cuestiones endémicas como la calidad general de su educación o los niveles de su producción científica; la recopilación podría ampliarse con los diagnósticos regionales: por ejemplo lo que el Financial Times acaba de escribir sobre la relación entre burocracia, inversión extranjera y nacionalismo, respecto al caso catalán y «su antipática política lingüística.»
«El caso español», sintagma. El hecho diferencial de la crisis global. El final de una historia feliz que empezó a la muerte de Franco. Todos los países viven a crédito. Todos tienen su burbuja. Probablemente las burbujas son necesarias para la economía y para la vida. Pero ninguna ha crecido como en el caso de España. El crédito, que no sólo es económico, sino también moral, proviene de la transición política. Para sorpresa del mundo, se quebró la vieja afición y España evitó la guerra civil. La corriente de admiración y afecto que aquello generó en el extranjero fue manifiesta. Entre los más sorprendentes milagros hasta redujo (sin llegar a evaporarlo, ¡oh, la, la!) el paternalismo francés. Pero lo más importante sucedió dentro: un cierto orgullo español del presente. Hasta la fecha el orgullo español lo simbolizaba un andrajo que, muerto de hambre, soñaba con su pasado. «Yo fui», se decía el español, a falta de plato caliente. Pero la transición casi pacífica a la democracia proyectó sobre el ciudadano un orgullo en sí; una suerte de yes we can sin música, o lo que fue peor: con música (¡y letra!) de Jarcha. El orgullo puede cifrarse: España pasó de un 24,5% de paro a rozar el pleno empleo y se transformó, además, en el país de Europa que vio crecer en mayor proporción el número de inmigrantes.
El orgullo se vino arriba paulatinamente hasta los Juegos Olímpicos de 1992 y atravesó fechas gloriosas. Una fue la bufonada del 23 de febrero, cuya única consecuencia relevante fue la liquidación del problema militar en España. Otro la entrada como miembro de pleno derecho en la comunidad europea. Y otro, como te digo, esos Juegos Olímpicos que convirtieron a España… ¡en un modelo de eficacia! Un país democrático, en paz y eficiente no lo había soñado nadie. Y entonces sucedió. Se descubrió que el responsable del Banco de España no pagaba sus impuestos. Que el Director de la Guardia Civil robaba, y lo que es peor: aparecía en calzoncillos, rodeado de señoritas con mordisco de vacuna, en las páginas de Interviú. Que se podían hacer butrones con brillantina. Y se descubrió también que el responsable de la seguridad del Estado había firmado de su puño y letra un comunicado de los Gal. En este punto (¡también!), tengo una opinión: a la opinión general le afectó menos el crimen de Estado que la chapuza. Acababa con el vislumbre de eficiencia. Volvía la caspa. La corrupción en lo más alto fue un episodio muy desmoralizador, de efectos profundos y a largo plazo. Y abrió la veda psicológica de miles de pequeñas corrupciones locales. En ese principio del fin del orgullo hubo una causa clave: buena parte de la corrupción económica y moral afectaba a la izquierda y se había producido con la izquierda en el poder. De pronto, todo se volvió usado. Grapejat, como decía Pla de los árboles de posguerra. El que la izquierda devolviera las tornas de la llamada crispación a la derecha y su vuelta al poder coincidiera con la matanza de Madrid acabaría añadiendo una densidad impenetrable (¡de agujero negro!) a la circunstancia.
Pero ésa es otra historia. La nuestra de hoy es que en los años del orgullo y la prosperidad los españoles dejaron de hacer dos cosas fundamentales: afianzar una reforma profunda del sistema educativo que facilitara la posibilidad de hacer más flexible y variada la base productiva y organizar con criterios racionales el Estado autonómico y su moral derivada. Hoy son los factores fundamentales de la singularidad de la crisis española. La crisis de la construcción no ha sido ninguna sorpresa. Hace ya más de diez años, según el time line del diario La Vanguardia, que se habla en España de burbuja inmobiliaria. La respuesta no era pincharla. La respuesta era preparar los mejores camareros del mundo, y algún biólogo molecular, si podía ser. Pero la educación se convirtió en un trámite más de la corrompida euforia general. No dudo, con el nuevo ministro Gabilondo, que la actual generación de jóvenes sea la mejor formada de la historia de España. También la sanidad, las carreteras y los transportes son los mejores de la historia de España. Tan obvio es eso como que se trata de una generación insuficientemente formada; y lo prueban los informes objetivos de Pisa y una simple ojeada al mercado de trabajo y mi subjetiva experiencia profesoral de quince años. En cuanto al Estado autonómico, baste el Financial Times para los devotos de la prensa (y la mirada) extranjera: la construcción del Estado autonómico ha fracasado técnicamente. Y el desvarío moral nacionalista ha acabado con los restos del orgullo común de los españoles: por el sistema práctico y drástico de acabar, no ya con el orgullo, sino con los españoles, hoy sustituidos por catalanes, vascos, gallegos, andaluces, aragoneses, y mil etcéteras deficitarios hasta la insolvencia.
Ya sabes que soy poco dado a los apocalipsis. Incluso creo que no está probado que vaya a morirme. Sólo quería decirte que al proyecto español de la transición se le ha acabado su línea de crédito.
Sigue con salud
A.
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Correspondencias / Ana Nuño
Querido, qué suerte tenemos algunos de poder respirar hondo. Por un rato, al menos.
¿Cuántos somos ya? Las estadísticas oficiales no nos registran. ¿Cuántos españoles, y de paso millares de extranjeras mariposas atraídas por el fulgor, siempre barato, de esta tramoya llamada España, se quedan a la intemperie? ¿Ante cuántos pasaremos de largo, mientras tanto? ¿A cuántos no nos atreveremos siquiera (¡sobre todo!) a mirarlos a la cara, cuando instintivamente, para alejarnos de la mano y el manoseado vasito de cartón, miremos a otro lado, en la esquina de nuestra momentánea prosperidad?
Ay, me he puesto patética. Sé que no hay nada que detestes más. Pero qué le vamos a hacer: vas a tener que acostumbrarte, a partir de ahora, o refugiarte en la siempre consoladora ciencia.
Ya sé que detestas la literatura. Por algo será. Pero hoy, más que nunca, toca.
“La race inférieure a tout couvert – le peuple, comme on dit, la raison; la nation et la science.
Oh! la science!
On a tout repris.
Pour le corps et pour l’âme – le viatique – on a la médecine et la philosophie. Les remèdes de bonnes femmes et les chansons populaires arrangées.
Et les divertissements des princes et les jeux qu’ils interdissaient!
Géographie, cosmographie, mécanique, chimie!…
La Science, la nouvelle noblesse! Le Progrès.
Le monde marche! Pourquoi ne tournerait-il-pas?”
Un abrazo,
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Correspondencias / harkaitz mendia
Querido A:
Llevo tiempo notando que el rey estaba desnudo. Pero antes de la crisis ya veía indicios de que la cosa no iba muy bien:
A la cola en resultados educativos, a la cabeza en consumo de farlopa, a la cola en inversión en I + D…los signos eran evidentes. La pregunta es por qué. No por qué ahora nos va mal, sino por qué nos ha ido bien. Una dictadura de 40 años quizá explique algunas cosas, máxime cuando antes de la misma España ya era un país atrasado respecto a lo que siempre ha sido la Europa referencial. Imaginemos el Madrid de los años 30, y comparemoslo con el París de la misma época, con excelentes universidades, con excelentes conservatorios…y lo mismo puede decirse de Londres, Berlín…
Yo creo que la base de los ciudadanos españoles es todavía endeble en todos los aspectos. Pero también veo mejoras. Soy profesor de Conservatorio en Andalucía, y ahora, en pueblos en los que hace 40 años la gente ni sabía leer los niños tocan el violín y la viola.
Una cosa tengo clara: Tontos no somos. Quizá estemos gobernados por incapaces, extraídos de nosotros mismos. O quizá sea el cortoplacismo de los políticos lo que nos ha llevado aquí. Nadie ha tenido los huevos de decir: “Hay que cambiarlo todo, porque aunque lo parezca estamos construyendo sobre arena”. Ni Aznar (no sé qué pía ahora, cuando el modelo productivo que nos ha traído hasta aquí fue mimado y revindicado por él y su equipo.) Ni Zapatero ni Dios. Por cierto, que es revelador que hasta para barrer portales te pidan inglés y hasta la fecha ningún presidente español haya demostrado hablarlo. Con eso está todo dicho.
Pero yo creo en este País. Creo que cambiaremos, creo que lucharemos, creo que nos sacrificaremos y creo que llegará nuestra hora. Los Conservatorios extranjeros están llenitos de españoles ansiosos por aprender que luchan como leones. Lo mismo digo de otros ámbitos. Sinceramente, pocas juventudes he visto tan subvencionadas como la alemana. Compartí piso con un alemán que a sus 25 jamás había trabajado, ni había tenido que recurrir a un currillo para pagarse la uni. Los españoles eramos camareros, dábamos clases…lo que fuera.
Y nada. Que se cuide, que concido con usted en muchas cosas.
Abrazos.
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Correspondencias / Pablo J. Vayón
Estimado Arcadi,
pese al tradicional encono cainita de la política española, hay algo en lo que todos los partidos del llamado arco parlamentario llevan coincidiendo desde hace años –qué digo años, ¡décadas!–, y con esa idea golpean periódicamente nuestro descreimiento, a saber, que el reciente progreso del país se ha debido en gran parte a la estructura autonómica del estado, que son las autonomías las que nos han traído la paz, el bienestar, el euro y la tele digital. Durante todos esos años, mientras desde las filas socialistas, populares, nacionalistas, comunistas o unionistas se nos adoctrinaba en el credo autonomista-federalista, yo me preguntaba intrigadísimo: ¿y cómo lo saben? Quiero decir, que tan amigo de la realidad como pueda serlo usted, lo único que yo alcanzo a ver es que el progreso se ha producido; podría ser gracias a, pero también a pesar de…
Cordialmente
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Correspondencias / Antoni Mont
De acuerdo con Pablo J. Vayón: el único hecho es que el progreso se ha producido; todo lo demás son ucronías. Así es la historia: los experimentos no pueden replicarse en el laboratorio ni las teorías demostrarse. O falsarse, como pedía Popper. “La envidia de la física”, se ha llamado desde las ciencias blandas a la frustración resultante. Sucede, no obstante, que los analistas, comentaristas y plumíferos de toda ralea, viven precisamente de esto; de demostrar lo indemostrable. Lo dicho, la envidia de la física.
Atentamente
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Correspondencias / Pedro Echánove
Querido Arcadio.
Muy estimulante su artículo de hoy. Pero mucho más estimulante me parece éste. Y sobre todo uno de los comentarios que alguien hace: “Me alegra leer que de noche la Rambla continúa igual que cuando yo era joven.”
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Correspondencias / José Antonio Gómez Yáñez
Estimado Arcadi, escrito anonadado, perplejo, en la reseca del día de los cuatro millones de parados, que el gobierno no esperaba, lo que da al dato un aire estupefaciente. Acabo de ver los telediarios de mediodía. Las cadenas, especialmente la “1”, en sus informativos, han decidido mostrar las dificultades de los jóvenes con títulos universitarios, incluso postgraduados, para encontrar empleo. Ahorro detalles: el mensaje se resume en que un título universitario no sirve para nada. Es lo mejor que podemos decir a los jóvenes, qué duda cabe, en estos momentos (¿cómo pueden padres y profesores luchar contra el fracaso escolar con este mensaje desde “La 1”?). Un chaval, catalán, estaba enfadado porque había conseguido un puesto de trabajo en Alemania –imaginé en mi candidez que estaría encantado- “porque no había oportunidades en el Estado Español”, confieso que me araña el oído esa palabreja de origen franquista que ahora algunos nos tiran a la cara a quienes queremos conservar lo mejor de la historia de España: la Transición.
Imágenes de la toma de posesión del consejo de gobierno de Andalucía: 15 consejeros. A una media de 15, España viene a tener 255 consejeros, más 17 ministros de todo. Más gabinetes, directores generales (multiplicar por 6 u 8, qué menos), más …. En diputados autonómicos tenemos 1.208 –más o menos-, más alrededor de 600 diputados y senadores, más unos 1.500 diputados provinciales, más 8.800 alcaldes e incontables de concejales. En funcionarios un 20% de la fuerza laboral, y además en varios idiomas, haciendo el castellano incompatible con el tráfico administrativo de varias comunidades. Esto no puede, ni debe, pagarse. Ahorro la molestia de saber cuál es la pensión de Leire Pajín por su cese de secretaria de Estado, esta mañana mi mujer se puso de verdadera mala leche y casi me la contagia. ¡Leire Pajín cobrando 90.000 euros de indemnización!.. Dejemoslo al margen. Es verdad, lo mejor es no tener título universitario…. Tampoco hay que pensar en las tres fuentes de ingresos del Sr. Solbes, ese ejemplo de probo funcionario, dispuesto a solidarizarse con los cuatro millones de parados. Al menos Solbes es licenciado.
Simplemente, esto es insostenible y estamos eligiendo los caminos equivocados hasta para orientar la vida de los jóvenes.
Tenemos que RECONVERTIR el país para revertir las tendencias disparatadas que se han alimentado, especialmente desde la política, en las dos últimas décadas, pero que en los últimos cinco años han llegado al paroxismo. Convertir en positivo lo que usted dice más arriba, y lo que muchos pensamos llevados por el mero sentido común, el que se deriva de saber que vivimos en un país que merece ser conservado, como unidad política y como entidad económica viable, y que queremos con él contribuir a dar salida –en nuestra molestia- a los problemas del mundo, sabiendo cómo es de complicado. Escribo por deshago. No sé cómo se hace esto de reconvertir el país, pero hay que hacerlo. Como bien dice usted, quienes conducen este autobús no han conducido en su vida ni un patinete, y como demostró la nueva vicepresidenta ni siquiera saben disimularlo. Lo peor es que la tripulación alternativa inspira exactamente la misma confianza: ¿qué patinete han conducido Cospedal o Soraya?, ¿qué dirección imprimió Trillo cuando tuvo que gestionar una catástrofe?.
Un cordial saludo




