1 de abril

Dos leyes no escritas

El acuerdo que han alcanzado el Partido Socialista y el Partido Popular rompe con la ley dominante de treinta años de política española. Esta ley (no escrita, pero sí dictada) establecía que, en caso de no darse mayoría absoluta, cualquiera de los dos partidos mayoritarios (bien en el congreso, bien en los parlamentos regionales, bien en las alcaldías) llegaría a acuerdos con los nacionalistas y se los prohibiría entre ellos. Esa lógica, tajantemente mantenida en Cataluña, en Galicia y en muchos otros lugares de España, incluido el País Vasco, y rota, pero poco, en algún pueblecillo, tiene su cuota de responsabilidad en la degradación de la política (y hasta de la moral) española. Baste decir que la actividad manifiesta (y aún más la no manifiesta) de las minorías nacionalistas ha sido apoyar al gobierno de España siempre a cambio del fortalecimiento de las castas nacionalistas y del debilitamiento territorial de ese gobierno al que presuntamente apoyaba.La alianza de los partidos mayoritarios con los nacionalistas se ha dado infinidad de veces en el Congreso de los Diputados. Es probable que alguna vez hayan sacado beneficios los dos partidos; pero los nacionalistas los han obtenido siempre, sin pagar precio alguno.

Los dos grandes partidos españoles han eludido su apoyo recíproco, convencidos de que apoyar a los nacionalistas dejaba intacto su rol como alternativa española y, por contra, que participar en gobiernos con sus principales rivales debilitaba esa alternativa. La alianza de los partidos mayoritarios, finalmente, ha sido vista como un contrasentido ontológico por algunos sectores políticos y sociales para los que el resultado de la guerra civil continúa siendo incierto, y hay que luchar.

El final de esos usos y costumbres supone una mayúscula novedad. Y es el triunfo de una estrategia que ha considerado, y justamente, que el desbloqueo político del País Vasco pasaba por un entendimiento entre los dos partidos. Una estrategia, por cierto, que ha costado la vida, la libertad y su entrañable lugar en el mundo a un número infamante de personas. Una estrategia que ha culminado con éxito, finalmente, por la campaña seria e inteligente del Partido Socialista y por la renuncia del Partido Popular a mantener la vigencia de la ley no escrita. Es cierto que también el Partido Socialista ha renunciado; pero es que lo contrario era renunciar a la presidencia

Rota la primera ley, queda la segunda, igualmente tiránica e inexorable durante treinta años. Demostrar que en una comunidad autónoma española el nacionalismo no es una premisa para ejercer el gobierno.

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Correspondencias / Francis Ballesteros

Estimado Arcadi:

Cierto es que PSOE Inc. y PP Co., trasuntos corporativos (menos carbónicos y más sulfúricos) de Coca Cola y Pepsi en el gobierno de las Españas, suelen anteponer sus deseos de poder a cualquier razón de Estado o de ciudadanía, o a la razón práctica en general. Su lema tácito (lo de tácito es un decir) es el de Iznogud, el infame Gran Visir creado por Goscinny: “Quiero ser Califa en lugar del califa”. Por eso es noticia que lleguen a un acuerdo de gobierno, del modo en que es noticiable lo inaudito.

Veremos quién sale, al cabo, mejor parado de todas estas vainas en los próximos estudios de mercado que hoy rigen la aldeana política universal. Más de la mitad de los consumidores preferirán Pepsi, preferirán Coca Cola o tal vez (por fin) agüita fresca del pozo. Por cierto, ¿alguien sabe quién es el único entre los diez dentistas de toda la vida que recomienda un chicle con azúcar? ¿Será por ventura un odontólogo euskaldún?

Un saludo muy cordial

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Correspondencias / Josep Oriol Magrans

Querido Arcadi

Hoy leo que es posible que la selección española juegue un partido en el País Vasco. Dicen que no lo hace desde 1967, por lo que dejo de hacerlo en tiempos de Franco. Después de mas de 30 años de democracia, no esta mal que empecemos también e derogar las “leyes no escritas” por el dictador.

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