6 de junio

Ahora, Obama


Leo en Tertsch
que D. José Blanco se había abstenido hasta ahora de manifestar su apoyo a Obama para no interferir en las decisiones del Partido Demócrata. Es una prueba de neutralidad que le honra y que habrá tenido influencia en el resultado final. A D. José Blanco yo quiero apartarlo respetuosamente de la sospecha porque es un cerebro complejo; pero hay pocas dudas de que el candidato socialdemócrata era Clinton. Era ella, desde luego, la que tenía que darle la patada a Bush. Hasta Iowa (e incluso después del primer supermartes) Obama era un conciliador peligroso que pretendía abrirse a los republicanos, en una suerte de continuidad con los proyectos transideológicos de Merkel y Sarkozy. Hasta tal punto trans que lo consideraban medio negro. Por si fuera poco era, también, un hombre, lo que, si se puede evitar, siempre está bien evitar en nuestro tiempo. ¿Cómo iba, en fin, a acabar de un limpio tajo con Bush y su tiempo de sangre alguien que elogiaba, y no al paso de una declaración periodística sino tras una prolija meditación, a Ronald Reagan? Es justamente esa característica de Obama, esa voluntad de rassemblement, lo que ahora dificulta el pacto con Clinton: muchos partidarios del senador de Illinois opinan que la candidata dificultará la proyectada apertura y sus votos acabarán sumando más que restando. Es un planteamiento discutible, desde luego, que contrasta con la anunciada defección de muchos votantes de Clinton hacia McCain si finalmente el ticket ansiado (sobre todo ansiado por el show journalism) no se produce. Y tiene un grave problema de coherencia: ¿cómo puede presumir Obama de síntesis ante la globalidad de los votantes si se muestra incapaz de alcanzarla en el territorio demócrata?

Sea como fuere (mejor con Hillary pero también sin ella) la socialdemocracia ibérica se apresta a llevar a Obama a la Casa Blanca. De aquí a noviembre, todo el día, escucharemos yes, we can (ellos todo lo pueden), y participaremos de una circunstancia insólita: la atenuación del violento antiamericanismo reinante. Durante unos meses no dejarán pasar la oportunidad de demostrar que sus críticas a Bush no eran críticas a América, ese gran país que rompe los diques de la raza (ejem… como los rompió el Perú con Fujimori). Y luego empezarán otra vez. Si pierde Obama, a partir de noviembre; si gana en cuanto empiece a dar muestras de prudencia en Irak y de fuerza en Irán. América, para nuestra buena gente, no tiene cura. Porque América es la expresión máxima de la realidad, de la inexorable obligación de afrontarla y su espejo implacable devuelve, ciento por uno, los ademanes inmorales de quienes en el balneario europeo dibujan su perfil irreprochable a costa del sudor y la sangre de los otros, y a salvo siempre de cualquier salpicadura.


(Coda: «¿No es el modelo americano criatura al menos tanto como creador de una necesidad mundial?» J.F.Revel, La obsesión antiamericana)

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Correspondencias /Maite Díaz

Querido Arcadi,

hoy me he acordado con su post de los problemas “raciales y de las minorías” de América.

Mis padres vivieron de 1956 a 1960 en Estados Unidos, en NY, mi madre era la cónsul de Cuba en NY après la révolution.En 1956 se casaron y marcharon a estudiar y trabajar, mi padre de artista, expuso en 1959 y entró en colecciones importantes como la Rockefeller, Oppenheimer…

Mi madre era del movimiento 26 de julio y daba mitines en las universidades newyorquinas a favor de la revolución, trabajaba en un restaurante italiano cuyo dueño era un cubano, de las brigadas internacionales de la guerra civil española, Julio Medina un mulato chino, un hombre comunista y muy culto, allí se reunían varios cubanos y americanos veteranos de la guerra civil, el cocinero un gallego y Julia era la que atendía las mesas; ademàs estudiaba ceràmica en la universidad de NY. En el 1960 embarazada de mi hermana tuvo que cerrar el consulado cubano cuando se rompieron relaciones y de la tensión sufrida los últimos meses del embarazo, -los seguía el FBI a todas partes-…mi hermana dormía muy mal durante los primeros meses después del nacimiento, ella siempre decía que era a acusa del stress y de las tensiones sufridas durante esos meses.

Mi madre era muy delgada, preciosa, mi padre guapo siempre lo confundían con un italiano, era muy moreno, de pelo y ojos muy negros. Vivían en un barrio tranquilo, pero que estaba pegado a un barrio de latinos, donde había muchos dominicanos y puertorriqueños, en NY cubanos en esa época no había muchos.

En un viaje que hizo mi madre a La Habana, mi padre se quedó solo. Contaba que una tarde se había ido a comer a Little Italy, donde él se sentía en su salsa, había comido spaguettis con salsa picante de calamares…yo repetí la experiencia, pero ya en un barrio para turistas en 1994.

De vuelta a casa pasó por el mercado y compró sus quesos fuertes, apestosos que le gustaban tanto, gorgonzola, el cabrales que se vendía en NY, sus vinos para pasar el fin de semana. Al llegar vio a unos tipos, latinos, no habituales del barrio, y se dirigió hacía la entrada del edificio, entró, subió al segundo piso donde vivían y al meter la llave en la cerradura, le dieron un golpe terrible en la cabeza, él recordaba que todo se le había caído de las manos y que había logrado lanzar un exabrupto…

Horas después, despierto, se descubre acostado en el sofà del apartamento y rodeado de unos tipos latinos desconocidos, y con una bolsa con hielo en la cabeza y un dolor que le impedía moverse, sin comprender nada les preguntó:

- qué quieren? qué hacen aquí…

-Compadre qué apenados estamos, eres hispano, te íbamos a matar, porque eres igualito a un italiano, mira la foto, le mostraron una foto de su doble italiano en NY, había cierto parecido sin dudas contaba mi padre, miraba la foto de aquel desconocido impresionado y aterrorizado de encontrarse sin comerla ni beberla en medio de aquella vendetta.

-Sabes qué te salvó? que al pegarte hablaste, dijiste me cago en el C….de tu madre…y supimos que no eras italiano.

- Mi padre suspiró, las palabrotas de algo le habían servido.

Recogieron sus bultos, cuàndo lo vieron algo recuperado, y le dejaron su “tarjeta de visita”, – aquí tienes, cualquier cosa que “necesites” ya sabes donde encontrarnos, estamos a tu servicio…hermano…

Mi padre hecho polvo se levantó y los acompañó hasta la puerta, y cenó lo que le habían dejado cocinado los puertorriqueños.

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Correspondencias /Corona

Estimado Arcadi:

A propósito de la actitud de la izquierda europea con respecto a los Estados Unidos y con respecto al hecho colonial en general, hay un ensayo interesante de Pascale Bruckner: “Le sanglot de l’homme blanc”.

No creo que esté traducido al castellano Aunque me costó más leerlo en francés, merece la pena. Describe muy bien esa necesidad infantil de que los americanos sean los culpables de todo; y también la penitencia que se nos pretende hacer arrastrar a los occidentales como causantes de todos los males del tercer mundo.

Un saludo.

Corona

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Correspondencias /Quico Alaska

Señor Arcadi,

Supongo que no le habrá pasado por alto lo que está sucediendo en Bolivia. Yo tengo curiosidad por ver como se posicionaran, delante de los acontecimientos, mis conocidos más declaradamente “antisistema”. Me explico. Mis conocidos siempre defienden, invariablemente, a Evo Morales, como una suerte de político que encarna los valores más puros de la izquierda y el etnicismo, a la vez que defienden, venga de donde venga, el derecho a decidir de los pueblos. Argumento sagrado e indiscutible para ellos, incluso por delante de los derechos individuales. Tengo curiosidad, le decía, en ver como podrán conjugar las dos cosas en el caso de Bolivia. ¿Estarán con el centralista Evo Morales, que considera traidores de la patria a los que quieren más autonomia? ¿o estarán del lado, por ejemplo, del departamento de Santa Cruz y su sacrosanto derecho a decidir?. Asunto crucial. Sí, es cierto, las regiones de Bolivia que piden más autonomía no lo hacen con coartadas culturales. Piden más autonomía porque creen que eso les beneficiará económicamente. En Bolivía, el derecho a decidir de los pueblos, según los analistas, lo encarna la derecha. El mundo al revés. ¿O quizás no tanto? ¿Como posicionarse sin dejar de ser, en esencia, un antisistema puro?

Buenos días

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