26 de marzo
Ahora veo el error espectacular, tremendo, en que han caído los partidarios de que un escolar español pueda elegir la lengua oficial del Estado para su educación. Sería conveniente que lo tuviera en cuenta esa organización que ahora pretende coordinar los esfuerzos de los asturianos, catalanes, gallegos y vascos que ven en peligro el estatus del castellano como lengua común de los españoles. El error ha sido situar esa reivindicación bajo la luz de la razón, de la igualdad entre los ciudadanos, y, en general, de otros argumentos de tipo técnico. El error ha sido esta funesta manía del laicismo. Si, por el contrario, todos esos agraviados hubiesen actuado bajo la luz de la creencia el éxito habría sido rápido y total. ¿Catalán, bable, gallego vasco?… Mire, no, van contra mis creencias esos alcoholes. Y a ver qué discurso podría haberles contradicho.
Los poderes públicos españoles exhiben una tolerancia creciente ante las demandas, cada vez más barrocas, de la creencia. La creencia exige que no se le sirva carne de cerdo o que no haya cabeza destocada. Y los poderes transigen. No sólo transigen: se llenan la boca y se dan enérgicas palmadas de reafirmación celebrando el respeto que manifiestan ante todas las creencias. Gracias a ellos el espacio público está dejando de ser una síntesis minimalista para convertirse en un patchwork psicodélico. Lo llamativo, sin embargo, es que esta tolerancia practicada por laicos, y aun por laicistas, transija con la superstición y no con sus pares. El poder laico está aceptando, en cierto modo, que hay una relación entre abstenerse de comer carne de cerdo y el acceso a la vida eterna. Por el contrario no se muestra dispuesto a aceptar las demandas de gentes que, al fin y al cabo, están hablándole en el mismo idioma (aunque uno hable en catalán y otro en castellano); es decir, en el idioma de la razón y no en el de las circunstancias sobrenaturales.
Esta actitud es doblemente ofensiva. Por un lado refuerza la convicción, tantas veces expresada por nuestros socialdemócratas, en activa y en pasiva, de que todas las creencias merecen respeto. Pero es que, además, privilegia las creencias (míticas) sobre las opiniones (racionales): ¡con la vida eterna no se juega! De ahí mi radical consejo del inicio. Dado que no atino a ver por qué tendría un alumno más derecho a pedir pavo que a pedir castellano plantéese la reivindicación en estrictos términos religiosos. Fúndese una Iglesia, si es preciso, y búsquese su Tom Cruise. Aféctense vahídos y apariciones. Sitúese al fin la lengua en el lugar que le es propio: en el fondo purísimo del cáliz. En su doble fondo. En cuanto al logo de la congregación… De nuevo voy a ceder a la analogía: hágase con una mantecosa y crujiente lengua de cerdo ibérico.
(Coda: «Tolerancia: 3. f. Reconocimiento de inmunidad política para quienes profesan religiones distintas de la admitida oficialmente.» Diccionario de la Real Academia Española)
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Correspondencias /Fernando Peregrín
Iglesia de la Lenguología, en efecto. Muy buena tu columna de hoy. Me recuerda un incidente acaecido en Estados Unidos, ¡cómo no!, hará unos 10 o 15 años, relacionado con unos restos humanos milenarios de una cierta tribu de indios. Los científicos que analizaban esos restos para estudiar los orígenes de la población de Estados Unidos tuvieron que dejar sus estudios pues un juez aceptó la demanda de descendientes actuales de esa tribu en cuestión que se oponían a desenterrar a sus muertos por motivos de creencias en el más allá. En plan de coña, una serie de arqueólogos decidieron fundar entonces una iglesia basada en unas creencias religiosas sobre la otra vida muy ocurrentes y divertidas, de tal forma que los individuos cuyos restos se pudiesen estudiar alcanzarían lugares de honor en el paraíso y sus actuales descendientes se haría ricos de forma inmediata. Resulta que por muy disparatada que fuese esa idea, varios cientos de indios de varias tribus ofrecieron voluntariamente las tumbas de sus familiares para que pudiesen estudiarlas los arqueólogos.
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Correspondencias /Pedro Echánove
Querido Arcadi: Cuando ya no queda mucho más que decir que suene a razonable se agradece el desvarío con gracia. Me ha divertido tu artículo de hoy. Pero te quiero mandar esta dirección del blog de un lingüista salmantino afincado en Tokai. Hay en esa entrada, algunas consideraciones que me parecen aportaciones interesantes al guirigay ligüístico en curso. Por cierto, los pasiegos son cántabros -de solteros, santanderinos- y “Peñas Arriba”, según como se mire, no está ni tan mal. Saludos. Pedro Echánove.
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Correspondencias /Antonio Donaire
Señor Espada:
Genial. Hoy ha estado Vd. genial. Aplausos.
La frase “Mire, no, van contra mis creencias esos alcoholes” me la quedo.
Hace bastantes años tuve yo una alumna que me pidió hacer un examen un lunes, en vez del sábado (día establecido). Ella decía que tenía derecho a no hacerlo en sábado, puesto que pertenecía a la iglesia adventista del séptimo día. La asesoría jurídica de la Universidad me informó en aquel tiempo que yo tenía libertad de hacer lo que entendiera oportuno al respecto. Bien, en aquel tiempo (era yo muy joven e incluso, quizá, buena persona) accedí e hice un examen nuevo para ella. El lunes.
He buscado en la web ahora y me he encontrado que según la “Ley 24/1992, de 10 de noviembre, por la que se aprueba el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España” tenemos (artículo 12.2) lo siguiente:
“Los alumnos de las Iglesias mencionadas en el número 1 de este artículo, que cursen estudios en centros de enseñanza públicos y privados concertados, estarán dispensados de la asistencia a clase y de la celebración de exámenes desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado, a petición propia o de quienes ejerzan la patria potestad o tutela”.
Eso es lo que hay (me imagino que seguirá en vigor).
Cuando algo no nos guste, pues a hacernos de una entidad religiosa.
Saludos
Antonio Donaire
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Correspondencias /qtyop
Querido,
Hace poco una entrevista en el couche socialdemócrata a Rosa María Calaf con motivo de su jubilación. Decía que siempre usaba la misma técnica para evitar tener que comer lo que le daban en algunos de sus intrépidos viajes y no gustaba de hacerlo: ‘me lo prohíbe mi religión’. Salía airosa, decía; sin molestar a su anfitrión.
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Correspondencias /Miguel Ángel Esteban
Me quito el sombrero ante su escrito “Esos alcoholes”, Sr. Espada.
Hace tiempo que el “yo creo” ha cegado al “yo pienso” y el sentido común se ha vendido al determinismo del “pueblo”, si es que término tiene algún sentido hoy en día, para acabar prostituido por la tribu, común denominador de todas las arbitrariedades de nuestra era.
Al final, alguien debiera preguntar al contribuyente si quiere seguir financiando este despropósito. Aunque me imagino que esta pregunta ya ha sido respondida con el 75% de participación de los últimos comicios.
Saludos cordiales y mucho ánimo.
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Correspondencias /Josep-Abel González
Apreciado Espada
Enhorabuena por la entrada de hoy, pero no sé si agradecérsela. Preveo que me va a tener dubitativamente ocupado unos días, sin haber digerido aún la del cuento de la identidad. Se me ocurre que fundar iglesias lingüísticas en las creencias, o al menos en las paraciencias, ya está hecho: “El catalán es nuestro ADN”, Maragall, 2004.
Un saludo muy cordial
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Correspondencias /Whitard
Arcadi, me uno a las felicitaciones por el artículo.
La idea de crear una religión también la baraja este empresario ganadero gallego, que envidia el rito de sacrificio musulmán de los animales. La verdad es que no encuentro ninguna razón por la que no pueda hacer lo mismo que ellos y recibir un trato semejante.
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Correspondencias /Ángeles Escrivá
Buenos días, Arcadi. Estupendo artículo. Que ironía más tranquilizadora. Un placer leerlo. un beso.
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Correspondencias /Corazón tan blanco
Otro aplauso para el artículo de hoy, que parece que ya va lleno de ellos.
En el país en el que resido me toca a veces (trabajo obliga) recibir a gente de lo más variopinto. El último individuo ha sido un representante de una llamada “Red Nacional para la Fundación y Fortalecimiento de las Iglesias” (¡en mayúsculas, cómo no!), en cuya carta de presentación se puede leer:
“Su objetivo (de la Red) es fundar unas 10.000 iglesias en los próximos 10 a 20 años en Nicaragua (sic, sic!)”
Vamos a hacer cálculos simples. Tomando la media de 15 años, obtenemos que se intentarán fundar 666 (diablos!) iglesias por año, casi dos por día. Pero lo mejor es que aquí hay público suficiente para el empeño: una vez que la ciencia y el Estado laico quedaron enterrados desde hace tiempo, no faltarán voluntarios para poner piedra sobre piedra. Lo más curioso es que no se explica el objetivo de tamaña psicosis inmobiliaria, pero supongo que no hace falta: es, simplemente, una cuestión de fe. Fúndese una iglesia, como usted dice, y el resto vendrá por sí solo.
Saludos
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Correspondencias /Ana Nuño
Querido Arcadi:
Esos alcoholes tuyos de hoy superan en octanaje a los de Apollinaire y cualquier otro poeta. Se agradece la ebriedad: mira que nos hemos pasado, de rosca y corcho, todos los que llevamos años apostando a la razón en el velódromo identitario. Y vienes tú y nos descubres por qué perdemos siempre, carrera tras carrera.
A fundar esa iglesia, pues. Eso sí: que la funden otros. Y nada de Tom Cruise, actor de palo picado que pone siempre la misma cara, da igual que en Misión Imposible o en Eyes Wide Shut.
Haría falta, eso sí, para consagrar el sagrario de la Santa Forma Lingüística, que alguien los tuviera bien amarrados para atreverse a ponerle himno y letra a todos estos visajes, de izquierdas y derechas, arriba y abajo, ayer y antesdeayer.
Versión instrumental del más famoso de los pasodobles españoles, por la Morehead State University’s Symphonic Band
La Banda de Almagro en el Parlamento Europeo:
La original: Estrellita Castro en “Suspiros de España”, de Benito Perojo (1939):
Sara Montiel, en “La mujer perdida” (1966), de Tulio Demicheli:
Carmen Maura, en “Ay, Carmela” (1990), de Carlos Saura:
Carmen Pous, en “Ay, Carmela”, de Sanchis Sinisterra (Centre Cultural de Poble Nou, 1992):
Versión de Diego el Cigala para “Soldados de Salamina” (2003), de David Trueba:
Eva Román, en Aranjuez (2006):
Por el cuarteto de saxofonistas “Vivace”, en el salón municipal del antiguo casino de Ciudad Real:
Dúo de guitarras: Tito Alcedo y Nono García, Rota, 2007:
Acordeón: Ferran Martínez:
De fiesta de pueblo (por el grupo “Esperanto del Viento”, Coca, Segovia):
¡En Sant Carles de la Rápita, tú! (Agrupació Musical Rapitenca, 1987):
Dyango alcoholizado.
Y no podía faltar la declaración de principios: “Soy neo-federica”
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Correspondencias /Vicente Carbona
Bravo, A. En inglés (al menos en USA) es expresión común, cuando algo no te apetece, replicar: No thanks; it’s against my religion. ¿Anguilas? ¿Hígado con
cebollas? ¿Alianza de Civilizaciones? Against my religion. No offense. Nothing personal.
Abrazos,
Vicar
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Correspondencias /Mauro Andrés Fernández
Estimado Sr. Espada: en efecto, es un error situar esa reivindicación bajo la luz de la razón. Por la vía de “la lengua común de los españoles” o “la lengua oficial de España” no lograrán ganar la batalla del discurso público ni, por consiguiente, la otra. En tiempos de priapismo identitario no queda otra alternativa que sumarse al guirigay y esgrimir una identidad grupal, por ejemplo, “catalanes de lengua española”. ¡Suerte!
Correspondencias /Maite Díaz González
Estimado Arcadi Espada,
Tras la polémica del menu en los comedores escolares en Andalucía, le envío el menu de una escuela francesa en la que los musulmanes son minoría, no creo lleguen ni a un 10 %, ninguna niña utiliza el velo en la escuela, ni se ven mujeres en la calle con el foulard. En la clase de mi hija hay solo una niña de madre argelina y padre francés convertido al islam, él es ingeniero. Es un pequeño pueblo del norte de Paris, de 9000 habitantes aproximadamente, no hay mezquita, ni sinagoga par contre, hay dos iglesias una del siglo XII y otra posterior Le he subrayado en rojo los menus en los que el cerdo es sustituido en el caso de la choucroute por una salchicha de pollo, y en el otro el guiso de cerdo por uno de pavo. El menú de Paques, està en rojo, quiere decir que los musulmanes celebran la pascua “laica”en la escuela, como celebran Noel, que para nosotros es la Navidad, en Francia, la escuela es el recurso de integración màs importante. Es cierto que estoy de acuerdo con no permitir el velo en los colegios, viajé hace unas semanas a Madrid, y estuve residiendo en el barrio de Chamberi, me resultó muy chocante ver tanta monja “con velo” por las calles de Madrid. En España la religión católica y sus símbolos estàn presentes visiblemente en el paisaje, en el espacio público. En esta parte de la campagne, a la entrada de cada pueblo al borde del camino siempre hay una enorme cruz, como los cruceiros gallegos, pero en metal. Al comenzar el curso, los padres recibimos siempre, un impreso de información sobre estos detalles individuales como las alergias o las prohibiciones religiosas alimentarias.
Muchas gracias por su prosa y su reflexión
Saludos,
Maite
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Correspondencias /Juan José Palacios
En la ingenua pretensión de equiparar los diferentes tocados que pueden cubrir la cabeza de una mujer, ya sea moja, mujer musulmana o empleada del servicio con cofia al uso, siempre se olvida la diferencia fundamental; qué sucede cuando la mujer decide quitarse el tocado.
Saludos
