20 de marzo

 

“¿Por qué ya no soy un izquierdista de encefalograma plano?”
por David Mamet

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Correspondencias /Verónica Puertollano

David Mamet es el director extranjero favorito de Zapatero (el de Rajoy es Kubrick). Lo leí hace poco en una revista de cine. Un beso. Verónica

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Correspondencias /Ana Nuño

Por primera vez, un jefe de gobierno alemán es invitado a dirigirse a los diputados de la Knesset, el Parlamento israelí. El Parlamento modificó para la ocasión su protocolo: normalmente, sólo son invitados a expresarse desde esta tribuna los jefes de Estado (Angela Merkel no es la Presidenta de Alemania, sino su Primera Ministra).

Es un acontecimiento histórico, pues. Pero también por lo que dijo Merkel: no sólo recordó sin rodeos la responsabilidad del Estado alemán en la destrucción de la mayoría de los judíos europeos (también, de paso, habló de la responsabilidad de Europa entera en esa catástrofe), sino que apoyó el derecho de Israel a defenderse de sus enemigos en los términos más claros. No hay un solo dirigente europeo, hoy en día (ayer tampoco), que se haya pronunciado con tanta claridad a favor del derecho a la existencia del Estado de Israel.

Para que no faltara nada, en dos oportunidades Merkel se dirigió en hebreo, la lengua oficial de Israel, a los diputados y al público invitado. Envío el corte: en la primera intervención, al comienzo de su alocución, Merkel agradece el honor que le han hecho invitándola a hablar en la Knesset; en el segundo, felicita al Estado de Israel por la próxima celebración, en mayo, del 60 aniversario de su fundación.

Por supuesto, los media progres han tratado de opacar este emocionante acontecimiento político haciendo hincapié en los diputados israelíes que abandonaron el hemiciclo en cuanto Merkel habló en alemán. Claro que no dicen que fueron sólo cinco, o que ni Merkel ni nadie se sintió ofuscado o violentado por ese gesto: todavía hay en Israel sobrevivientes de la Shoá y muchos descendientes directos de los asesinados que repudian el alemán por haber sido la lengua de sus verdugos.

De paso, la prensa de izquierdas (también en Israel) se ha quejado de que Merkel no hablara de las violaciones de los derechos humanos de los palestinos. También para no variar, los progres ocultan los hechos y manipulan a la opinión pública: en tres oportunidades se refirió la cancillera alemana a la actual situación en la franja de Gaza. Pero como no dedicó su intervención a este tema ni acusó a Israel de ser el único causante de esa situación, pues lo de siempre: Merkel es pro-israelí, o sea, mala malísima.

Aquí va este corto fragmento, con las dos intervenciones en hebreo de la cancillera alemana.

Y este otro

Es el momento en que Merkel habla explícitamente de la responsabilidad de Alemania y Europa en la Shoá. Traduzco las primeras frases:

“(…) El asesinato masivo de 6 millones de judíos infligió un indescriptible dolor al pueblo judío, a Europa y al mundo entero. La Shoá nos llena a los alemanes de vergüenza. Me inclino ante las víctimas. Me inclino ante los supervivientes y ante los que les han ayudado a seguir con vida. (…)”

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Correspondencias /Elisa Arias
Querido Arcadi,

Me temo que ahora Zapatero (o alguno de sus secuaces) lo desdecirá todo. “Que no, que esa revista lo invento todo. A José Luís quien le agita todo por dentro es Ken Loach o, mejor, Tavernier”. Mamet, lo que pasa, es que es un apellido muy fácil de pronunciar en inglés, por aquello de que nuestros políticos no son muy diestros (con la derecha, ni eso) en la lengua del Imperio…

(Ay, Arcadi, qué tranquilidad cuando llegue el domingo 9 de marzo por la noche aquí, a Londres. Que tranquilidad saber que la buena gestión de la cosa pública está (para la mayoría de los ingleses) por encima de la ideología. Gracias por mantenerme al día de los desastres que acontecen por allí. No predicas en el desierto).

Un cordial saludo,

Elisa

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