30 de noviembre de 2005
Un editorial de la prensa socialdemócrata clama contra la política de reinserción social. Porque dos asesinos que ayer apuñalaron a una familia en Castelldefels no habían sido reformados con éxito. Ser socialdemócrata es realmente maravilloso. A cada conflicto su causa y su inmediata comisión creada. El hombre es bueno y (sobre todo) raso y es esta pútrida asistencia social la que lo empeora. El despotismo con que las teorías estrictamente culturalistas de la conducta ejercen su dominio en los medios es grotesco. Ahora prueben a escribir estrictamente desde el lado contrario. Algo así como que ante determinadas naturalezas politoxicómanas la política de reinserción nada puede hacer y que hay delincuentes que deben estar toda la vida bajo alguna forma de control. En cualquier caso más le valiera al culturalista estar atento a sus propias inserciones y a su efecto sobre la formación de la juventud. A este tipo de párrafos, dedicado a uno de los asesinos: “Con poco más de veinte años vivió como aprendiz los últimos años dorados de los atracadadores pata negra de Barcelona (…) Delincuentes muy duros y sin entrañas”.
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Heidegger y el blogger Kraus, traducido por Sergio Campos.




