DAVID SANZ EZQUERRO
MADRID.-
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, aprovechó ayer la presentación de un libro para hacer pedagogía sobre las crisis y de paso recomendar a los «políticos de hoy» que atraviesan dificultades la lectura histórica como terapia para desmagnificar sus problemas. Un repaso retrospectivo hacia la España de hace dos siglos le sirvió a la dirigente popular para argumentar algo así como: eso sí que eran tiempos de crisis y no los de ahora.
«Cuando los políticos españoles de hoy vivimos algún momento de crisis, de dificultades, podemos tener la tentación de magnificarlo y podemos tener la tentación de creer que momentos tan difíciles como los actuales son únicos en la Historia. A los políticos de hoy que creen que sus dificultades no tienen parangón en la historia les recomiendo que lean este libro». Con estas palabras, bastante aptas para la lectura entre líneas, Aguirre abrió su intervención en el acto de presentación de la obra de Jorge Vilches Liberales de 1808 (Gota a gota).
Pero no fue ésta la única píldora susceptible de interpretación posterior que Aguirre introdujo en su discurso. Para mostrar que la España de 1808 vivía momentos difíciles, la dirigente popular ofreció una definición de «crisis» que repitió hasta en tres ocasiones: «Cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer». Aunque utilizó esta frase para referirse a un momento histórico de hace dos siglos, tal y como están las cosas en el PP a día de hoy, su pretensión de presentarla como definición daba pie sin mucho esfuerzo a extrapolaciones extemporáneas.
Más explícitas como guiño a la actualidad fueron las siguiente palabras de Aguirre: «Los liberales fueron bastante hábiles a la hora de manejar los medios de comunicación de la época para conseguir sus objetivos. Ya podíamos aprender algo de eso los liberales de hoy».
También se puede sacar punta al elogio que Esperanza Aguirre hizo del «debate ideológico de más alto nivel», que, según ella, mantuvieron políticos e intelectuales de la España de 1808 para tratar de salvar la «profunda crisis» en la que estaba «inmersa la patria», y de la «firmeza en la defensa de sus principios» que mantuvieron líderes liberales de la época como Quintana o Argüelles.
Esperanza Aguirre también aprovechó para mandar un recado a la izquierda. Reivindicando la ideología liberal para entonces y para hoy, criticó a «esos progresistas que defienden privilegios a costa de las minorías». Según dijo, «en función de las castas» hace dos siglos, y «de los lugares de nacimiento», en la España de hoy.
Todo esto dijo Aguirre pese a que a su llegada al acto, que se celebró en un céntrico hotel de la capital a última hora de la tarde de ayer, la presidenta regional, consciente del verdadero interés de la prensa por la convocatoria, advirtió a la marabunta de periodistas que le esperaba: «Os creéis que voy a decir algo, pero ahora sólo vengo a hablar del libro».
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