Hacia el Este (y XIII)

Escala en Munich. Apenas un rato. Paseo por el aeropuerto. Silencio y limpia belleza. Por fin en casa. Occidente. Occidente. Occidente. Con que sucia y frívola banalidad pronuncian a veces esa palabra. Occidente. Este lugar que puede medirse y trazarse:

Hacia el Este (XII)

Borja me lleva a La Casa del Terror, en el centro de Andrássy. El edificio que fue durante el nazismo el antiguo cuartel de los nyilas. Otro museo del Este, formalmente impresionante, aunque le sobre algún rasgo, en efecto, de

Hacia el Este (XI)

Estaba Lutz, estaba Wallenberg, estaba Perlasca, en el friso de homenaje de la gran sinagoga. Estaban todos, menos Sanz Briz. Me vi obligado a presentar una queja formal en nombre de España. O quizá fuera en nombre de la roja.

Hacia el Este (X)

La visita al museo del Holocausto acaba en la vieja sinagoga adyacente. Diáfana. El cicerone del museo echa una mirada de admiración y tristeza.

—Muy bella, pero vacía.

En efecto. Ya no hay culto. La comunidad que la levantó y

Hacia el Este (IX)

Durante un campamento comunista en el hermoso pueblo de Caprarola conocí a unas polacas. Las rodeaba una reticencia general a causa de su cristiandad, más o menos exhibida. No puedo asegurarlo, pero creo que al menos una de ellas vivia

Hacia el Este (VIII)

De los aproximadamente veinte mil judíos que vivían en Cracovia sólo quedaron vivos alrededor de 200. Pero su memoria está muy viva en la ciudad. El barrio de Kazimierz, donde la mayoría de ellos vivían, es uno de los lugares

Hacia el Este (VII)

El negacionismo tiene graves dificultades en Auschwitz. Si un hombre cualquiera se para en la solemne avenida de la muerte de Birkenau y comprueba que los trenes llegaban hasta el corazón mortuorio de la fábrica, y ese hombre pregunta para

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