28 de enero
Este es el último ejemplar de Factual que llevará mi firma. Las razones se resumen en dos: el recorte que pretende aplicar la empresa al presupuesto de funcionamiento y sus discrepancias con el modelo y la orientación del periódico. Todo aquel que invierte su dinero en un negocio tiene derecho a ejercer su control sobre él. Del mismo modo también lo tengo yo a proteger el sentido de un modelo periodístico en el que he trabajado durante los dos últimos años. Este tiempo impide que Factual pueda ser considerado una breve experiencia personal. Su gestación y desarrollo ha sido además una experiencia intelectual muy emocionante. Gran parte del premio que me llevo se debe al trabajo, duro, cómplice y bienhumorado, de unos periodistas ejemplares que han escrito algunas líneas (pocas, desdichadamente) de lo que debe ser un periódico de su tiempo. Fuera de los archivos, nada hay más triste y desencajado que un periódico de ayer.
Una palabra más, para los lectores. Factual ha logrado crear en muy poco tiempo una comunidad. Una comunidad, además, de miles de lectores que pagan, en una modalidad u otra, por sus contenidos, y que también en este sentido diseñan el único periodismo posible de nuestro tiempo. A todos ellos los convocó Factual a partir de un contrato detallado. Por lo que a mí respecta lamento no estar ya en condiciones de poder garantizar su cumplimiento.




