Estuve en Gongtan
Leído un libro del periodista catalán Jordi Pérez. Escritura rasa, con una punta de aditamento humano, como le enseñó su maestro Gomis. Pedantería descartada. Nulos empalagos de poetiso. El libro se llama Adiós Gongtan (Niberta) y cuenta un viaje por la China de los chinos. Ni pensar en chinoisseries. Pérez ha ido mucho a China y debe de tener sus razones, que afortunadamente no están expuestas. No hay tipo más pelma que el viajero interior, y lo digo por mí mismo. El que viaja debe ir con casco minero, que ilumina lo de fuera de la cabeza. Yo leo libros de viajes porque soy incapaz de ir a ningún lado si no lo leí antes. Soy gran partidario del sexo con amor. Pero Pérez descubre una función inédita de estos libros. Leer para no ir nunca. Ya he caminado por ese inmenso paraje desconchado de la China profunda. Ya he comprado los billetes de autobús a sus taquilleras sombrías y he despachado unos emails en cybers cenagosos. Ya una joven me ha invitado a su cama por perrillas, y he dejado al joven Pérez que diga que no. Toda China reducida a un poblachón de Albacete, con sus uralitas. Realismo (y juego) limpio.
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Correspondencias / Andrés de la Calzada Monteagudo
Estimado Arcadi Espada.
Le sigo regularmente sus Diarios. Y lo hago porque en ellos me encuentro ante una lectura intima que parece huir de lo convencional, aportándome ideas y argumentos que en algún caso no comparto, pero en eso está la gracia. En su diario: “Estuve en Gongtan”, la idea, que se termina transformándose en imagen. “El que viaja debe ir con casco minero, que ilumina lo de fuera de la cabeza.” Me pareció muy realista. No estaría de más que al exponerla también hiciera ademán de ponerla en práctica.
Con afecto y respeto.

