13 de febrero
En Sierra Mágina, cerca de Arroyovil
El ministro Bermejo acusa al Partido Popular de interpretar en clave de Berlanga (La escopeta nacional) su cacería con el juez Garzón. Podría estarles agradecido. Mucho peor habría sido interpretarlo en clave de Saura. En el año 1965 se estrenó La caza, con el fenomenal Luis Cuadrado al blanco y negro, y los fenomenales Prada, Merlo, Mayo y Gutiérrez Caba al cañón de la escopeta. En aquella película tremenda las metáforas están aún en carne viva, muy lejos de la inexorable edulcoración de la desopilante farsa berlanguiana. «La mejor caza es la caza del hombre», creo recordar que sentencia Mayo. Y así describe Eduardo Robredo en su blog de cine político otro momento cumbre de la película: «En una cueva sellada con una vieja portezuela, Juan descubre a Luis un «muerto de la guerra»; evidente símbolo del encierro de la memoria (de los vencidos) y del desprecio por su recuerdo («¡Que quemen esa cueva!»). La cacería es un territorio simbólico muy exuberante, asociado frecuentemente con la testosterona y, por extensión, con el poder. Al fin y al cabo, el correlato de las imágenes de Bermejo y Garzón cazando es aquella otra imagen liminar de las ministras, echadas sobre las pieles en el sofá que Vogue plantó en La Moncloa. En cuanto al paisaje concreto de la cacería de Jaén la simbología no deja de crecer. El ministro y el juez cazaron en un lieu de mémoire marcadamente franquista: en la hermosa Sierra Mágina, a dos pasos de la finca de Arroyovil donde el Generalísimo solía pasar las noches del fin de año tras desmochar algunos cornudos durante el día.
Pero, naturalmente, esas analogías cinematográficas, deportivas o paisajísticas son marginales. Caso distinto es el de la chulería, muy definitoria de los subsecretarios de la época. Y caso distinto es, definitivamente, el desdén por las formas y la marca de impunidad. La cuestión principal no es si el ministro y el juez hablaron de los ciervos o del Partido Popular, ni cualquier otro proceso de intenciones asociado. La cuestión es algo más profunda y algo más cínica. Los ciudadanos saben perfectamente lo que hace el poder de espaldas y a oscuras. Pero la exhibición frontal y a la luz del día de su conducta es una afrenta perfectamente impropia de cualquier régimen democrático. Aunque comprendería que les cueste entenderlo a estos dos cazadores. Se trata de ese tipo de hombres, caracterizados por la arrogancia y la superioridad moral, a los que no detiene Plutarco: «Somos tan honrados que ni nos molestamos en aparentarlo.»
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Correspondencias / Santiago Navajas
Estimado Arcadi,
En “Zodiac”, la película de David Fincher sobre un asesino en serie que cazaba indefensos y, en paralelo, periodistas que cazaban asesinos en serie, es clave una cita de “The most dangerous game” (entre nosotros “El malvado Zaroff”) en la que se explica por qué la mejor caza es la del hombre: es el animal más difícil de cazar. Si Zaroff hubiese conocido a Esperanza Aguirre (o a la teniente Ripley o a Nikita “Dura de matar”) habría cambiado a los hombres por las mujeres.
El imaginario referencial colectivo o es cinematográfico o es nada. En Facebook se acaba de crear un grupo denominado “Salvemos a la madre de Bambi de Garzón y Bermejo”. Ahora que me fijo está creado por un periódico (¡otro!) digital… El que no se mueve no sale en Internet.
Un abrazo.
Pd. Sobre el caso Wyoming se me ocurrió respondiendo a una entrada en el blog de Pascual González un parecido -chusco y esperpéntico, es cierto- con el caso Sokal. Ambos fueron acusados de provocar “el crimen”. En ambos casos, sin embargo, el fingimiento no tenía como intención propagar una mentira sino desvelar una verdad: la impostura intelectual, la falta de profesionalidad periodística cuando ciega el odio. Constituyen así un nuevo género: la broma epistemológica.
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Correspondencias / Víctor Mesalles
Sierra Mágina es también el lugar donde Robert Capa “disparó” el 5 de septiembre de 1936 su archifamosa (y controvertida) foto de la muerte del miliciano anarquista Federico Borrell. ¡Vaya con Sierra Mágina!
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Correspondencias / Juanjo Jambrina
Ya sabes que dudo mucho porque sé muy poco. Pero la muerte del anarquista Borrell presuntamente fotografiada por Capa ¿no tuvo lugar en Cerro Muriano, provincia de Córdoba, a unos cuantos kilómetros de la provincia de Jaén?
Como dicen los IN: un abra.
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Correspondencias / Víctor Mesalles
Estimado Arcadi,
Contrito y avergonzado pido excusas. Don JJ tiene razón. Saludos.
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Correspondencias / José Antonio Montano
Querido Arcadi:
Sobre Franco y la caza, habría que rescatar las imágenes de un documental que se emitió por TVE hará diez años. Era genial, porque el propio Franco, con su voz aflautada, hacía la narración en off del fragmento de una cacería. Se veía un ciervo en el campo, sonaba un disparo y se caía. Sobre esas imágenes, decía Franco: “Un ciervo… ¡pum, muerto!”. ¡Juro que era así (o muy parecido)!
Un abrazo
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Correspondencias / Eduardo de la Peña
Estimado Arcadi:
En la pequeña Bélgica me sorprendo al ver que hace unos meses la mínima sombra de intromisión entre el poder ejecutivo y el legislativo por el caso Fortis, le costó la cabeza al primer ministro (Yves Leterme, diciembre 2008) y en cambio en la España de Zapatero, sempiterno estandarte de las mejores forma democráticas, a la masa socialista, la foto de la cacería no les sienta como perdigonada en el trasero.
En fin, me quedo en Flandes que aunque hace frío, la caza está muy bien regulada y afortunadamente a los socialistas de aquí, la caza mayor de ese débil cervatillo que es la democracia, les parece algo deontológicamente criticable.
Siga con salud,
Eduardo de la Peña




