21 de noviembre
Hay un hombre infeliz con la victoria de Obama. ¡Uno en el mundo! Lástima que se llame Ayman al Zawahiri y sea un terrorista de Al Qaeda. Con la complacencia del sistema mediático ha vuelto a diseminar sus proclamas contra América y contra cualquier otro lugar al margen de la fe musulmana. Sorprendentemente el terrorista no distingue entre George Bush y Barack Obama, como lo hace, y con un gran maullido de bienestar, el inmenso mundo ronroneante. Se podría decir de él que está mal informado o sufre de prejuicios. No sé, tal vez pueda enviarle una emisaria pedagógica el gobierno español. Pero el problema es algo más hondo. Este hombre es el principal enemigo visible de la civilización y tiene alguna responsabilidad en el hecho de que buena parte de la opinión considere a Bush un criminal. Por otra parte, el presidente electo al que Al Zawahiri ha dirigido sus insultos y amenazas introdujo en su campaña electoral la promesa de retirar sus tropas de Irak y de cerrar la prisión de Guantánamo. En lógica aristotélica, incluso pasada por las traducciones al árabe, Al Zawahiri, debería haber tomado nota. ¡Darle cien días! Así lo esperaban, por ejemplo, los europeos para los que Al Qaeda es una franquicia de causas justas. De causas, como apocopan.
Quia. El terrorista ha expuesto la cruda obviedad de la sangre. Sólo tiene una importancia pintoresca que haya llamado a Obama “esclavo doméstico” haciendo suya una expresión de Malcom X, referida a los que aceptaban, y hasta con placer material, el punto de vista del amo de la plantación. Lo trascendente de la proclama es que Al Zawahiri ha llamado a Obama “renegado” y “americano”. El primero es uno de los adjetivos favoritos del terrorismo islámico: señala sumariamente a los infieles. En este caso, además, adquiere consistencia, porque Obama nació de padre musulmán y ahora es católico. cristiano. En cuanto a “americano” no cabe extenderse. El terrorismo islámico no amenaza a Obama por lo que hace. ¡Aún no ha hecho nada, se ve bien! La amenaza se funda en lo que el presidente es. En lo que somos. Su fondo queda a un sólo escalón del genocidio nazi. Si el judío no podía convertirse en ario, el terrorista islámico ofrece la redención a cambio de que calcemos voluntariamente la burka y hagamos saltar por los aires lo que quede de nuestra arquitectura infecta.
El horror pétreo de la proclama tiene la virtud de no interferir en los asuntos internos de la civilización. Confirma que la principal batalla contra el terrorismo sigue librándose entre nosotros.
(Coda: «En vez de cuestionarlas por su codicia a la hora de recaudar altas tasas de matriculación de los estudiantes extranjeros, a las universidades occidentales se les permite usar argumentos sobre la libertad de expresión para defender la actividad en los campus de siniestras organizaciones islamistas. (…) Y se les permite recibir una dudosa financiación extranjera por programas de estudios regionales o islámicos que muestran un sesgo en contra de los intereses occidentales.» Michael Burleigh. Sangre y Rabia.)
Correspondencias / Carlos Gómez
Estimado Arcadi:
Entiendo que a un ateo como usted todos los creyentes le parezcan iguales. Pero en este caso ha cometido un error: Obama no es católico. Pertenece a la Trinity United Church of Christ, una iglesia protestante. Es un aspecto muy relevante, porque el vicepresidente Joe Biden es bautizado católico, y ha sido excomulgado por la Iglesia por defender el derecho al aborto. A Obama no pueden excomulgarle por eso mismo, porque ya es un hereje.
Que Obama fuera católico sería una noticia de primera página. Hasta ahora el único presidente católico de EE UU ha sido Kennedy, que además dijo que a efectos políticos no era católico, algo que nunca ha dicho un presidente protestante. De hecho Biden es el primer vicepresidente bautizado católico. Hay un cierto tabú para elegir un presidente católico en EE UU; aunque no tanto como para elegir un presidente ateo, claro.
Saludos,
Carlos Gómez
Correspondencias / Javier
OCHO PASOS PARA ROBARSE UNA ELECCIÓN (MANUAL PARA APRENDICES)
Lo que se ha vivido en las pasadas elecciones municipales de Nicaragua, y que está a punto de culminar con la proclamación de los ganadores, puede servir para futuros caudillos en cualquier país latinoamericano para ganar sin mayores dificultades una elección. Aquí va una muestra de cómo conseguir esta hazaña, aun pasando por las urnas:
1. Eliminar partidos opositores: Para evitar que puedan participar en la elección, se busca un argumento jurídico. En este caso, para el partido MRS, se alega que han incumplido sus propios estatutos en el momento de escoger a sus candidatos a alcaldes i concejales. No importa que este argumento sólo pueda acarrear una falta administrativa: el Consejo Supremo Electoral (CSE) decide que es suficiente para anular su personalidad jurídica como partido.
2. Impedir la observación nacional e internacional: Sólo se invita a organismos afines al partido en el poder, que el día después de la elección dirán dócilmente que los comicios han sido transparentes y limpios. No se invita ni a la OEA, ni al Centro Carter, ni a organismos nicaragüenses con gran experiencia en la observación ciudadana, como Ética y Transparencia o el IPADE.
3. Dejar a miles de ciudadanos sin cédula: siendo la cédula o un documento supletorio emitido por el CSE el único documento válido para votar, se demoró al máximo su entrega a personas que la habían solicitado con mucha antelación. Es imposible saber si esta denegación se realizó sólo a votantes de un determinado partido, pero sí es una dato fehaciente que una alta abstención favorecía los intereses del partido gobernante.
4. Controlar partidariamente el CSE: este poder del Estado, formado por siete magistrados, tiene una mayoría de miembros bajo el control del FSLN. Incluso dos magistrados supuestamente liberales han estado tomando decisiones al margen de las órdenes de su partido, por lo que también se han mostrado afines a los intereses del partido en el poder.
5. Publicar resultados parciales y erróneos durante los 3 primeros días: el CSE se dedicó durante las primeras 72 horas después de la elección a introducir en una página web (http://www.cse.gob.ni/resultados/municipales2008.html) los resultados provisionales del conteo de votos, pero con resultados estadísticamente imposibles: así, hubo Juntas Receptoras de Voto de Managua (o urnas, constituidas mayoritariamente por 400 votantes) en las que se contaron 400 votos para el FSLN y 0 para el resto de partidos. En otro centro, formado por 6 JRV, hubo 4 JRV con 280 votos para el FSLN en cada una (70% exacto del padrón), y con una participación también del 100%. Y así sucesivamente.
6. No publicar resultados disgregados a partir del tercer día: los datos publicados en la mencionada web desaparecieron al tercer día, cuando había un 69% de voto escrutado, y ya sólo aparecen cifras totales sin especificar el porcentaje de escrutinio. Nadie sabe qué ocurrió con el 31% de voto nunca publicado. Según la alianza PLC, cuyos fiscales entregaron al partido copia de casi todas las actas de Managua, esas JRV les dan la victoria de manera clara, y reclaman un cotejo de sus actas con las del CSE a plena luz del día y con testigos. Los datos están muy hábilmente colgados y comparados aquí. En otros municipios hay más datos sobrenaturales: así, en Nindirí hay más votos emitidos que personas inscritas en el padrón.
7. Celebrar anticipadamente la victoria, y defenderla en las calles: ya desde la misma noche electoral, sin datos fehacientes, los partidarios del FSLN fueron llamados a ocupar calles y plazas para celebrar el triunfo. Una semana después, impidiendo que la oposición reclamara sus derechos, esta ocupación se tornó violenta y con armas (machetes, morteros, garrotes…) y se impuso el miedo y la ley del más fuerte. Con la esperanza fundamentada, claro, en que el CSE no se atreva a proclamar otra victoria que la suya. Y es que como dijo el procurador Hernán Estrada, si el presidente Ortega quisiera, no quedaría piedra sobre piedra en este país. ¡Menos mal que tenemos un presidente tan cauto y sereno!
8. Impedir el trabajo de los medios de comunicación independientes: han sido varios los vehículos destrozados de distintos canales de televisión, y también han sido varios los periodistas agredidos mientras cubrían los actos de violencia en las calles de Managua. Los grupos organizados y armados pretenden acallar las denuncias y la información sobre las elecciones, pero el periodismo sigue valientemente al pie de la noticia.
Correspondencias / Pedro Artillo
… que salga por peteneras, pero, ¿qué pasa con Nicaragua? A la “nueva nueva” diplomacia española (por lo deconstruida), pero tampoco a la vieja (no he escuchado una palabra al irónico encastado y a su nueva vieja guardia), sobre el entierro de la democracia que se está celebrando (me temo que ya está celebrado y cobrado) en Nicaragua.
¿No es acaso una zona de especial interés diplomático para Moratinos, León Gross y su gente? ¿O es que ahora que en el Norte ha ganado uno de los buenos, ya podemos dejarle que manejen ellos su patio trasero? ¿Tenemos a Monroe (con un John Quincy Adams en la sombra) alojado en La Moncloa y no nos habíamos dado cuenta?
Ni la prensa socialdemócrata, conservadora, liberal, monárquica, federalista, nacionalista, ni El Mundo (es que a este nunca sé qué adjetivo ponerle) han dedicado más que unas pocas columnas y algún editorial tibio
¿Esto que cojones es? Con perdón. O sin perdón, porque no creo que los nicaragüenses vayan a tener tiempo ni ganas de medir su lenguaje mientras ven que desde este lado del Atlántico nadie mueve un músculo, aunque sea la lengua, por su libertad.
Así que perdónenme que salga por peteneras, pero en Nicaragua la democracia se va por el retrete de Daniel Ortega. Y como el suyo parece ser de los pocos medios de comentarios políticos que se ocupa de ello, pues me dirijo a Vd. para que los nicaragüenses sepan que algunos estamos con ellos y que exigimos a nuestro gobierno también lo esté y lo demuestre.
Atentamente
Pedro Artillo




