26 de septiembre
Merece atención la manera nonchalante con que el Gobierno está afrontando la crisis. Antes de viajar a América, y para ir preparando las conciencias, el presidente culpó al gobierno Bush y a la costra de neocons de lo que está pasando. Sus palabras tienen exactamente el mismo valor que si los hubiera responsabilizado de la prosperidad de hace unas horas, de las que tanto y tan personalmente presumía. Creo que este es un pensamiento al alcance del presidente y de cualquiera y cualquiera pensaría que el discurso del presidente no debiera dejar estos pueriles flancos abiertos. Pero le trae sin cuidado. Su ministro de Economía, animado por el ejemplo superior, declaró luego: “Nosotros nunca hemos negado la crisis”. La afirmación hizo perder la paciencia al periódico, que ayer le dedicaba dos páginas y un editorial mortuorios, cargados de razón. ¿Cómo es posible que un hombre de la categoría pública del ministro de Economía, con su fachada venerable, mienta con la obstinación y la irresponsabilidad de una criatura contrariada? Probablemente, porque intuye que va a salirle gratis. Los dos, ministro y presidente, lo intuyen y tienen buenas razones para ello.
Es fama que Jefferson, ante la retórica disyuntiva, dijo preferir periódicos sin gobierno a un gobierno sin periódicos. Pero la salvación de los gobiernos no ha venido por el zanjamiento abrupto de la cuestión y la prohibición de los periódicos. Insospechadamente ha venido por su contrario, que es la proliferación avasalladora, el troceamiento unicelular del mensaje mediático y la vida de mosca (de mosca del vinagre) que alcanzan a tener los mensajes. Cualquier lector de periódicos habrá visto cómo se reduce, salvo en las grandes catástrofes, el nivel de coincidencia de sus noticias de portada y cómo es muy difícil establecer en un diario digital cuál es la noticia del día: incluso la noción propia de día, de jornada, está dejando de tener sentido en el incensante continuum digital. Si los diarios españoles hubiesen apuntado con idénticos subrayados la incompetencia intelectual y el abuso de confianza moral del presidente Zapatero y su ministro Solbes, y si ese mensaje hubiese permanecido expuesto durante el tiempo suficiente para que se pudiese apreciar la calidad ofensiva de su textura, es probable que los dos hombres hubiesen recibido una inolvidable dosis de pedagogía práctica. Lamentablemente ninguna de estas dos condiciones se ha cumplido ni se cumplirá en el futuro.
Los medios sí deben extraer su pedagogía. Si los políticos no pagan ningún precio por sus declaraciones, que sus declaraciones dejen de insertarse. Radicalmente. Así son las leyes de la publicidad.
(Coda: “Todavía el quijotismo periodístico pone reparos a la publicidad pagada cuando se refiere a asuntos comerciales e industriales, y en cambio no los tiene para la publicidad inspirada por cualquier danzante político que sólo busca lo que Tartarín: hacer ruido. Ello pasará, y será el que pase un bien para la Prensa y para el Comercio y la Industria.” Rafael Mainar, El arte del periodista. 1906)
Correspondencias /Paula F. Bobadilla
Hola, Arcadi:
Me ha encantado tu entrada de hoy. Una vez conseguido el objetivo de poder informar antes que nadie (o igual de rápido que todo el mundo), yo entiendo que la inmediatez debería pasar a un segundo puesto y deberían competir ahora (los medios) por dar las noticias (y por analizarlas) bien, es decir, más despacio pero mejor… Y cuando los políticos hacen lo que les da la gana, pues que debería importar más, porque al final es como lo de votar, que a mí por lo menos se me hace muy ajeno (porque al final parece que dé igual, porque luego pactan y no tiene que ver con lo que voté o porque dicen que van a hacer no sé qué y luego no lo hacen… y nunca pasa nada). Tanto rollo del 4º poder, ya se les podía notar un poquito más.
Un abrazo,
Correspondencias /Maite Díaz
Muy buena la columna de hoy, la velocidad de la información, la circulación de las noticias deja poco espacio a la reflexión, estamos en una bulimia constante de datos, sucesos, historias y lo que dices del periódico digital es cierto, la jerarquización de la información no existe, y alguna pedagogía debe hacer el periódico en línea. No solo presentar el guión del día, -como he leído en tu blog- sino también analizar la información, el detalle del discurso político. Los artículos de opinión en el periódico digital hay que buscarlos en los blogs, que en ocasiones tienen relación directa con la actualidad, con la noticia del día y otras no. Creo que la edición digital del periódico ganaría desde el punto de vista de “calidad informativa” si mostrara al menos un editorial diario de la actualidad española o internacional, o de ambas, abriendo la pàgina. Un descanso, un punto de vista, una reflexión es posible, con toda la publicidad que mueve el periódico, bien podría ofrecer un editorial.


