26 de agosto

Réplicas

A modo de un terremoto, cualquier grave suceso como el del avión caído en Barajas produce réplicas. Se trata de un elemental, aunque interesante, efecto de la construcción mediática, es decir del modo cómo los hechos se convierten en noticia. Cae un avión y de inmediato todo lo que puede asociarse al suceso recibe una atención súbita y desusada. Así es cómo los problemas de otro avión que vuela desde Bristol y debe hacer una escala de emergencia en Limoges aparecen en el prime time de una cadena de radio. El mecanismo tiene que ver con aprensiones humanísimas. Si uno está proyectando un viaje a Canadá se maravilla de la cantidad de noticias que de repente emergen sobre Canadá: una pura ilusión vinculada con el aumento de sensibilidad de la sinapsis cerebral canadiense. A veces las réplicas se instalan con una contundencia tan veraz y trágica que casi no se identifican como tales. Así el avión que cayó en Kirguistán. Una tragedia que sintieron, sobre todo, los habitantes de Kirguistán y luego los españoles: las coincidencias temáticas acortan las distancias y dan una medida nueva al kilómetro sentimental, esa teoría que distribuye, en razón de la cercanía emotiva del lector, la importancia que los medios dan a los sucesos. La réplica más auténtica, en su sentido de impostación, es la de aquellos sucesos nimios, cotidianos, que por efecto del Gran Terremoto previo emergen en los periódicos cuando antes no lo habrían hecho. Los portavoces de Spanair aluden a ello cuando subrayan que las cancelaciones e incidentes técnicos de estos días no son fruto de los hechos en sí, sino de la extrema atención que merecen sus movimientos.

No lo creo. Demasiadas cancelaciones para un día corriente. Los portavoces se mostraron casi desdeñosos en sus primeras reacciones ante la tragedia. Dijeron, por ejemplo, que no era necesario revisar los aviones de la serie implicada. La declaración me pareció de una gran imprudencia, porque pudiera ser que las conclusiones sobre el accidente obligaran a revisar los aparatos: un accidente siempre es una lección inédita. Pero he de confesar que es el tipo de reacciones que producen tranquilidad: la confianza es contagiosa. Nada de esto sucede con las cancelaciones. Su desusado aumento indica que es un mito la existencia de un patrón de seguridad rígido, objetivo e inmutable. Y son inquietantes porque facilitan esta pregunta: Dado que es ilógico pensar que las circunstancias que obligaron a estas cancelaciones se hayan producido sólo en estos últimos días, ¿cuál fue el tratamiento que se aplicó a las mismas circunstancias cuando se produjeron en el pasado?

Muchas gracias.

(Coda: “La compañía Spanair canceló ayer la salida de más de seis de sus vuelos desde el aeropuerto de Barajas y también tuvo múltiples retrasos, entre otras causas, por problemas técnicos en alguno de sus aviones, informaron a Efe fuentes de Aena”. El Mundo, 26 de agosto)


Correspondencias /J. Oriol Magrans

Querido Arcadi,

Muy acertado tu análisis de las replicas a raíz del trágico accidente aéreo de hace una semana. Yo también he sentido la misma preocupación y sigo preguntándome hasta que punto las replicas son solo periodísticas, por hacer noticia de lo que en otras circunstancias no lo sería, o realmente estos días los estandarizados y rigurosos procedimientos de seguridad lo están siendo más. Lo último sería francamente preocupante, pues nos estaría indicando que los criterios de seguridad aplicados rutinariamente son ampliamente mejorables. Dilucidar esta cuestión requeriría una investigación estadística de los incidentes (cancelaciones técnicas, despegues y aterrizajes abortados, regresos al aeropuerto de partida, aterrizajes de emergencia etc…) que ocurren cada día sin que nos enteremos.

A propósito de este asunto me gustaría conocer tu opinión sobre la forma en que se están dando a conocer a la opinión pública los datos manejados por la investigación del accidente. No dudo de su valor didáctico, al convertirnos prácticamente a todos en ingenieros aeronáuticos de cafetería. Yo no tengo nada que objetar si al menos en su día, probablemente dentro de algunos meses, cuando todo esto haya perdido definitivamente actualidad, somos igualmente bien informados de los resultados y conclusiones de esta investigación.

Muchas gracias y saludos,

J. Oriol Magrans

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