11 de junio
A pesar de mi carácter vivo rodeado de mujeres. La mayoría de ellas entre los cuarenta y los cincuenta años. Todas trabajan, y con éxito. Hasta tal punto que en determinadas épocas ha recaído sobre ellas la parte sustancial del negocio familiar. Casi todas han criado hijos sanos, algunas con más de un marido. Votan a la derecha o a la izquierda y tienen intereses sociales o culturales diversos. Pero todas se muestran crecientemente molestas con el carácter de señuelo que está adquiriendo su sexo en los proyectos políticos del gobierno Zapatero. La otra noche, cenando con una de ellas, más lista que el hambre y sin embargo más buena que el pan, examinábamos la posibilidad (bien es verdad que yo la azuzaba) de un manifiesto de cuarentonas cabreadas. Nunca su lucha por abrirse camino, personal y profesionalmente hablando, había sido tan abaratada como con este gobierno. Los varones observan la peripecia con mayor distancia. Es cierto que tuvieron un momento de desconcierto cuando, tras el eslogan de la crisis del macho (y aquellas películas tan dolorosas de Ferreri y Oshima) se pasó de quererlos internar en el psiquiátrico a querer meterlos en la cárcel, como medida preventiva ante su naturaleza delincuente. Pero la costumbre es letal y los hombres han pasado de la inquietud a la sonrisa satisfecha cuando comprueban que entre los proyectos gubernamentales está la definición de una nueva masculinidad, y además por teléfono. Pero con las mujeres es diferente. Al fin y al cabo, y aunque muchas de ellas se resistan a las premisas y a las conclusiones de género, no pueden evitar sentirse interpeladas cuando la estupidez se dicta (lo haga el Gobierno o el Tribunal Constitucional) en su propio nombre. Yo creo comprender muy bien su malestar, catalán como soy y por lo tanto pisoteada sinécdoque acostumbrada a las blandas manos del ventrílocuo.
Desde el punto de vista político las grotescas ceremonias como las que practicó ayer la ministra Aído en el escenario de la soberanía popular están ya desenmascaradas. El presidente Zapatero se limita a utilizar a su ministra de señuelo y la ministra a utilizar de señuelo a las mujeres. Es la respuesta a la crisis, a la quiebra del modelo de negocio español y a las acusaciones de inactividad. Pero como tantas otras veces el problema se adentra en territorios estrictamente morales. Porque el gobierno Zapatero no sólo instrumentaliza frívolamente lo que gusta en llamar el género (nunca mejor dicho, mercancía), sino su parte más dramáticamente vulnerable: los miles de personas, en su mayoría mujeres pobres y extranjeras, sometidas a la violencia familiar; mujeres que se sobresaltarían confusas ante los abalorios léxicos, necios aunque elitistas, de la ministra y demás miembras. Que se sobresaltarían, si desde su penumbra oyeran.
(Coda: «Sobre todo no tratéis de saber si este género mantiene alguna relación con un sujeto de observación real del mundo conocido con el nombre de mujer.» André Lapied, La loi du plus faible.)
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Correspondencias /A.
Querido, lo que queria decirte es que he vivido, desde los veinte años, perpetuamente cabreada por la constante injusticia en que me he sentido sometida en mi trato personal y profesional por ser mujer, guapa y medianamente inteligente. Pero hace pocos años decidí tirar la toalla. No quería morir así. Por lo cual lo miro todo con la misma intensidad pero haciendo como que me resbala. No sé cómo lo he conseguido. Al leer el artículo de Mamet que tradujiste me di cuenta que, aunque por razones distintas, ha adoptado la misma actitud. Tambien he descubierto que con la edad, al desaparecer la pulsión, me permite actuar con más libertad y, porque no decirlo, provocar un poco de zozobra entre el macho hispánico.
España está más atrasada que Cataluña en su consideración respecto a la mujer (y ya no te digo en León) aunque sea por razones tan espúreas como la tradición del matriarcado. Piensa además que yo soy una mujer independiente de segunda generación porque mi madre ya lo fué economicamente. Esto en mi relación con ambos sexos lo he notado siempre. No sé si conviene firmar un manifiesto. No creo mucho en ellos. Y si es feminista menos. Pero estoy abierta a verlo.
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Correspondencias /Pedro López Pozo
Estimado sr. Espada.
Leí su señuelo de ayer y se me ha enganchado el anzuelo en la garganta. Enseguida solicité colaboración femenina para elaborar un manifiesto de “cuarentonas cabreadas”. Las aportaciones no han tardado en llegar y el manifiesto está en el horno. Ya huele bien y tenemos intención de sacarlo hoy mismo. Se lo mandaré encantado.
Correspondencias /Vania
De los buenos el señuelo de hoy. Sobre todo el hambre y el pan y la penumbra desde la cual no se oye. Un besito. Vania
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Correspondencias /Jordi Bernal
¡Excelente artículo, maestro!
Como macho ferreriano, o sea con conciencia de mi debilidad animal, del orangután que arrastro disimuladamente, me preocupa sobremanera que la imbecilidad zapateril se extienda socialmente con el beneplácito de los medios afeminados, la ayuda de la pedagogía biempensante y los educadores/castradores de la socialdemocracia. Creo que ya es demasiado tarde.
Abrazos y gracias
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Correspondencias /José Ignacio Bescos
Me han pasado este enlace poco antes de leer su columna: Guardo ambos, vídeo y columna, ilustración de truco e ilustración de truco, en el mismo archivador mental.
Gracias por la entrada nuestra de cada día.
Un saludo
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Correspondencias /Tani
El presidente Zapatero se limita a utilizar a su ministra de señuelo y la ministra a utilizar de señuelo a las mujeres.
De Zapatero lo creo. De la ministra, no. Su problema no es ser mujer, ni siquiera de ser ministra de cuota que intenta justificar el cargo. Su verdadero problema es su tontuna manifiesta. Es de las que se ha creído que fué elegiga entre todas la mujeres porque ella se lo merece. Tanto que incluso considera posible exigir a la Academia que ratifique su tontura y la generalice. ¿DIce usted que una asociación de cuarentonas cabreadas? Me apunto, si se permite más edad. Aunque lo verdaderamente necesario empieza a ser una asociación de hombres humillados y ofendidos por el Macho dirigente.
Un placer leerle.
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Correspondencias /Rubén Ávila
Estimado Arcadi,
Le dejo un enlace a una conferencia que dio el año pasado Mercedes Bengoetxea (profesora de sociolingüistica y Decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares, por lo menos lo era en el 2007) sobre el lenguaje sexista en los medios de comunicación. Que lo hay y no es nada inocuo. Un saludo.
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Correspondencias /Santiago J. Martín
Sr. Espada:
Contra la petición de una ministra de incluir el término miembra en el diccionario de la RAE, los señores académicos argumentan razones de índole histórica; sin embargo: ¿por qué vocablos como infanta, modisto o dependienta, mostruos todos ellos desde el punto de vista filológico, aparecen ya en el docto libro? Ha llegado la hora de que la Academia rectifique su política y acepte, no la sugerencia de una tímida ministra, sino la sabia reforma propuesta tiempo atrás desde ciertos sectores feministas: el sustituir nuestro sistema de género gramatical discriminatorio “masculino / femenino”, con prioridad para el primero (los niños / las niñas), por otro revolucionario con una sola forma de género común, les niñes.
“La lengua es espejo de la realidad social: cambia aquélla y ésta, automáticamente, también cambia”. Prueba irrefutable de este axioma es el hecho de que el pueblo hitita, que gozaba en su lengua con un sistema morfológico similar al que proponen tales sectores feministas, fuera, como todo el mundo sabe, la sociedad más igualitaria que haya existido en la historia del mundo, tanto que hasta les arqueólogues de la prestigiosa universidad de Pontolondron City, en el estado de Oregon, recientemente sostienen que les matrimonies hitites se alternaban en el parimiento de les hijes: le primere, le madre; le segunde, le padre, etcétera. Postulan las últimas eruditas investigaciones que esta condición edénica se alteró cuando en el llamado “estadio indo-europeo avanzado” las lenguas desarrollaron la odiosa distinción de género. Me imagino que estará usted muy de acuerdo con mi propuesta.
Reciba mi más cordial saludo.
Santiago J. Martín
Associate professor
Tokai University
Japan
http://sub-aegida-cypris
http://epistulae-ex-japonia
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Correspondencias /Maite Díaz
Querido Arcadi,
en todo éste debate político sobre la igualdad de los sexos, la violencia doméstica, todavía no comprendo el deseo de cambiar las palabras desde el poder, sobre todo, porque todavía no he leído ningún discurso racional en el que se cuestione, por ejemplo la educación, reformar los contenidos, la visión de los sexos desde el punto de vista religioso, la concepción de la mujer y el hombre y su relación que se explica en grados de “dependencia física”, (la costilla,) y de sumisión.
No obstante mi renuncia constante al victimismo femenino, reconozco que las mujeres deben estar màs presentes en el espacio público porque es así que se ganarà la libertad, o màs libertad y el respeto, no sólo trabajando y ganàndose bien la vida, sino en “los espacios públicos” de debate, enfrentar el miedo a la confrontación, a la burla, a los juicios sociales que no son sólo hechos por los hombres, sino también por las mujeres.Si el lenguaje simbólico nos permite nombrar el mundo, para nombrarlo, primero habrà que construirlo. En Francia por ejemplo, un país de tradición democràtica, y en el que la Igualdad y la Libertad estàn inscritas en la entrada de cada alcaldía, “la Igualdad Social” sin diferencias de sexo, raza, religión desde 1789, un país en el que a pesar de esto, las mujeres votan desde 1945, y donde todavía hoy, un periodista televisivo, que organiza debates no pude contar con la misma proporción de invitados hombres y mujeres para realizar una emisión, sobre un tema general, porque las mujeres no aceptan discutir sobre temas que no estén en relación a su profesión, o puede contar con invitadas, si son mujeres dedicadas a la política que aceptan “en una lógica de comunicación”. Este artículo que leí en Le Monde muestra con estadísticas que las mujeres se mantienen en un “espacio invisible” a pesar que el 45% de los periodistas en este periódico, son mujeres.
La “mujer pública” siempre estuvo mal vista socialmente, vinculada a la prostitución o a la vida moralmente dudosa en el caso de los espacios intelectuales y artísticos que se desligaron del poder de la iglesia y adquirieron autonomía espiritual en la sociedad.
Esto de “las miembras” es humorístico, sino fuera por el drama que genera la violencia y es comenzar en el sentido inverso sin profundizar en las verdaderas razones de esa desigualdad, pero sobre todo en las reformas necesarias en el sistema educativo.
Abrazos, Maite
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Correspondencias /Caramueco
La “gigantesca revolución cultural” aún no ha llegado al jurado, cuyos miembros, tanto los que votaron a favor, como los que votaron en contra, siguen pensando que Google es “un buscador”, los primeros; y una “máquina herramienta” (los segundos).
Se precisa, en la última línea de la concesión, la añadidura de algún adorno más, como por ejemplo una “cláusula Aido” de género.
“Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2008 (…) acuerda conceder el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2008 al buscador Google de Internet, creado por Sergey Brin y Larry Page.
Al poner de forma instantánea y selectiva al alcance de centenares de millones de personas el enorme caudal de información de Internet, Google ha hecho posible, en apenas una década, una gigantesca revolución cultural y ha propiciado el acceso generalizado al conocimiento. De este modo, Google contribuye de manera decisiva al progreso de los pueblos, por encima de fronteras ideológicas, económicas, lingüísticas o raciales.
Oviedo, 11 de junio de 2008″
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Correspondencias /Manolo
Admirado maestro Espada:
Felicidades por su excelente “EL SEÑUELO”, de 11 de los corrientes. Me permito un comentario a “cuarentonas”, voz empleada en el referido post de ayer: las así llamadas cuarentonas de nuestros días (y nuestras noches) están, por lo general, de muy buen ver. Es decir, que casi nada tienen ya que ver las cuarentonas de hoy con las cuarentonas de, pongamos por caso, hace 30 o 40 o 50 años atrás. Hoy una cuarentona es una muchacha todavía joven, bella (cuando bella), plena de facultades (todas), en lo mejor de la vida, guerra como pocas y como pocos (no en vano una cuarentona es la fémina que, en occidente, brega con hijos preadolescentes y con criaturitas de pocos años, todo a la vez y sin red ni anestesia). En fin, la lista de méritos de las cuarentonas sería larga…
Por todo ello, pido (¡qué digo pido…!? ¡Exijo!) que de una vez por todas la voz “cuarentona” sea definitivamente desterrada de la realidad y las mujeres de la feliz década pasen inmediatamente a ser denominadas “cuarentañeras”. Porque es lo que son: cuarentañeras.
Un saludo afectuoso.
Manolo.




