2 de abril

Basta Basta Ya

Cierra Basta Ya, el periódico digital nacido del homónimo movimiento ciudadano. Por dinero: Basta Ya es un lujo que la democracia española no puede permitirse. La lucha civil contra el terrorismo y la lucha ideológica contra el nacionalismo cuentan con un apreciable número de partidarios. Debe de haber, entre ellos, un gran número de rapsodas, meramente declamatorios. Aunque es cierto, como dice el editorial fúnebre, que Basta Ya no salía gratis, sus exigencias no podían turbar las parsimoniosas cuentas de empresarios y banqueros. Los riesgos económicos, por insignificantes que sean, inspiran aquí una extraordinaria devoción: propio de país paupérrimo y muy acostumbrado a serlo. Pero no parece que ese aprecio reverencial del dinero tenga que convivir con el desdén práctico por los riesgos intelectuales y morales que corren otras personas, presuntamente sin capital. Que las gentes de Basta Ya, obviamente marginadas por las instituciones políticas nacionalistas, no puedan seguir en su tarea por unos pocos miles de euros es un hecho que describe la ilusoria fuerza y el dudoso rajo ético de la llamada, siempre con un pleonasmo de sospecha, sociedad civil. No hay vida en España, fuera de la canónica subvención ministerial o autonómica.

Puede que para algunos resulte incómoda la defensa de una publicación, en sí misma, más allá de cualquier consideración de mercado. Allá ellos. Mi desconfianza ante el pueblo, tomado en crudo, es lo que en realidad me impide alcanzar el cielo liberal. Cualquier sociedad requiere de los mejores para que la muevan. Y no acabo de comprender por qué la mayor parte de la gente de dinero tiene tan poco interés en desvincularse de este meritorio clan. Tal vez se deba al contagio material, al olor de las letrinas vespasianas, a la evidencia, tan catalana, que “al fons de cada fortuna nia un cuc”. Contemplo asombrado que ningún rico quiere pasar por el ojo de una aguja y salvarse salvando a Basta Ya.

El asunto tiene también importancia del lado estricto del periodismo. En América empieza a cuajar una conciencia civil (”los mejores”, of course), sensible a la degradación informativa y a su inexorable vinculación con la degradación de la democracia, que se dispone a recuperar el santo y seña del periodismo: un instrumento surgido de la necesidad social, antes que del mercado o la sociedad política. La conciencia cuaja en ejemplos meditables desde la desolada experiencia española, como el de minnpost.com, un periódico digital de calidad, financiado por gentes prominentes de la comunidad de Minnesota. Aunque las experiencias son difícilmente comparables, no está de más saber que el periódico dispone de un millón de dólares de presupuesto. Una cantidad mucho menor habría permitido sobrevivir a Basta Ya. Lo peor no está, sin embargo, en la antiestética comparación dineraria. Lo peor está en las urgencias: contra lo que lucha minnpost, que es la mentira y contra lo que luchaba Basta Ya, que es la mentira y el crimen.

(Coda: “… a quienes no han sabido estar al nivel de sus arengas.”

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Correspondencias /Ana Nuño

rcadi, no sé si estás al tanto de la enésima polémica gala entre pro y anti (israelíes, occidentales, relativistas, islamistas, whatever). Por si no, aquí van tres paradas de metro obligatorias:

1. Le Monde publica, en su edición del 28 de febrero pasado, una “Tribune Libre” con el exacto título “L’ONU contre les droits de l’homme”. Lo firman varias personalidades, de Elisabeth Badinter a Pascal Bruckner, Alain Finkielkraut, Claude Lanzmann, Pierre-André Taguieff, Elie Wiesel. Pour la petite histoire: en los Archivos de LM, donde lo descubrí, se reproduce el cuerpo de la tribuna, mas no su cabeza o cola, según se mire: no aparecen reflejados los nombres de sus redactores y firmantes. La socialdemocracia, cada día más afecta a los tupidos velos. ¿Será por eso que la turban tanto los encantos de chadores y burkas?

2. El subprefecto de Saintes, un ilustre señor que responde al nombre de Bruno Guigue, ha sido cesado de su cargo por la ministra Alliot-Marie. Por haber publicado, en una página web de sugerente nombre (Oumma.com), una carga contra la anterior tribuna de LM. Es un texto que hay que leer, este “Quand le lobby pro-israélien se déchaîne”, para comprender la hondura de la tradición que el funcionariado francés inició con el caso Dreyfus y llevó a su madurez bajo Vichy.

3. El sitio de la LICRA pone a disposición del lector la odiosa y crispadora tribuna, publica la lista de sus firmantes y ofrece al lector la posibilidad de añadir la suya. Ya se sabe, los judíos siempre haciendo proselitismo, queriendo convertir a los infieles al menos en cómplices de su lobby.

Saludos,
AN

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Correspondencias /Manuel Arias

Querido Arcadi:

Tu desconfianza hacia el pueblo, como impedimento para el acceso al cielo
liberal, es enteramente comprensible. Sin embargo, hoy mismo señalas que
no todos los pueblos son iguales, ni por lo tanto todas las sociedades
civiles lo son. España duele, porque su sociedad es el antónimo de lo que
debería: culta, libre, vigilante del poder.

No ha habido, en los últimos días, estampa capaz de producir más desazón
que la compuesta por los 40.000 jóvenes estudiantes granadinos que,
hacinados en un así llamado botellódromo, bebían para algo que denominaban
‘celebrar la primavera’. Y lucían felices, orgullosos de su propia
estupidez, ante los fotógrafos. ¡Vanguardia estudiantil!

Ciertamente, es mejor ser idiota que defender las Brigadas Rojas, si vamos
a eso. Pero estos fenómenos colectivos nos dan una medida exacta de
nuestro país y nos ayudan a explicar cómo España ha llegado a ser una
democracia sin ciudadanía.

Consérvate bueno.

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