7 de febrero

Abreu cierra el jardín

Abreu cierra. Juan Abreu, escritor cubano del que se diría que vive en el exilio, si el exilio no fuera Cuba. Llevaba un blog desde hace un par de años. Nunca supe que prefería de él, si sus insultos o sus tetas. Lo uno y lo otro siempre fresco, hermoso y reventón. Los insultos caían sobre cualquiera que los mereciera, con preferencia por los barbudos y los nacionalistas. En cuanto a las muchachas llevaban sus tetas al jardín para que hiciera con ellas tersos bodegones. Entre lo uno y lo otro se abría a veces una grieta caliente de melancolía. Al lector nunca le abandonaba la impresión de que estaba delante de un hombre, una especie en extinción, también en la literatura. Su blog era ejemplo de una casa verdadera. En la jerga web siempre se habla de entrar en una página; pero es una exageración ridícula, salvo excepciones como la de chez Abreu, y su jardín y sus mañanitas, donde había siempre muchos asuntos en los que fijarse. El desdén ibérico no presta gran atención a estos cataclismos, pero el cierre de un blog no es un asunto cualquiera. Ahí, detrás de la ventana, hay un hombre que escribe cada día la página miniada de un libro. Llega puntual y concreto, lo abre, se inclina y trabaja un rato. Luego levanta la cabeza y se va. Un día ya no vuelve. Tal vez ha decidido que el libro se ha acabado: para remachar su ingenuo patetismo le pone unas letras que dicen FIN. Pero un blog no es un libro. Un blog sólo se interrumpe, pareciéndose peligrosamente a la vida.

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De curas párrocos

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Cortesías

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Correspondencias /Juanjo Martínez Jambrina

Vaya artículo de Savater. Pero se veía venir desde que le cogió miedo a la oveja Dolly. Saludos

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