13 de diciembre de 2007

Esta tarde Alfonso Armada presenta su último libro. Es un gran misterio que Armada haya elegido Barcelona para presentar un libro sobre Nueva York, pero todo lo aclara el título, que es “El deseo y la quimera”. Nueva Yok: “Entre 15.000 y 20.000 emigrantes llegaron a arribar en un sólo día a la ciudad a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Había en Nueva York más italianos que en Nápoles, más irlandeses que en Dublín y más griegos que en Atenas”. Es emocionante y conmovedor ver cómo Armada lucha con este gigante. Una de las primeras obligaciones literarias es que el tema domine al escritor.


En un ágape ralo conozco al ejemplar Pedro Arias que me hace solemne entrega de un libro: “La incidencia socioeconómica del Prestige en Galicia”. Arias tiene un humor extraño e inteligente, es profesor de Análisis Económico y en un momento de locura llegó a formar parte de la sociedad Peones Negros. No sólo eso: aún sigue allí. Es un libro excelente para una habitación de hotel cuando ya no nos queremos demasiado. Su conclusión es muy solemne: el Prestige fue un gran negocio para Galicia. Hay algo más: se lo encargó (a él y al coautor Miguel Cancio) la Xunta de Fraga. Ahora la Xunta de Touriño se niega a publicarlo. No comprendo por qué. Libro optimista y vital.


En el mismo, aunque aún más ralo, doy con José Luis Castro, experto en paisaje.

–Leía el libro de Boaella y me encontré con que había empezado a odiar el paisaje, a causa el nacionalismo. A mí me ha pasó lo mismo y me dije, calma José Luis, que hasta aquí pudiéramos llegar.
–Qué quiere que le diga. No hace falta el nacionalismo. El paisaje gallego está muy sobrevalorado. Sus pueblucos son los más hórridos de España.
–Ah, pero es un paisaje con ventajas. Yo las descubrí en Argamasilla de Alba.
–Qué curioso.
–Tenía una novia.
–Dulcinea.
–Ja, ja, no se llamaba Dulcinea, porque era de veras. ¿Sabe? No había dónde follar.
–Me deja de piedra.
–Se lo aseguro. Todo en ángulo recto. Todo desnudo. Todo a la vista. No hubo manera. Yo me había hinchado de follar en el Miño. Hinchado, hombre, hinchado. Un recodo, una hierbita, y zas. ¡Vas a parar el paisaje…!
 


 Correspondencias /Luis Antonio Alías

Amigo Arcadi:

Quienes teníamos dieciocho años cuando Franco murió transitamos o por despachos y justificaciones, o por recuerdos y regustos amargos. Yo milito en los segundos como antes militaba en la Liga Comunista Revolucionaria. En las células de los años setenta nosotros, militantes de la Cuarta Internacional, recibíamos doctrinas paradójicas: “Hay que apoyar a los partidos nacionalistas, tanto burgueses como revolucionarios (¿?) puesto que socavan el poder centralista del Estado. El viejo topo hozaba ya hacia ninguna parte. A mí me encargaron montar comités de estudiantes “para que Suárez y Martín Villa nos devolvieran a Pertur, el primer desaparecido de la democracia”. Y aquella trágica y terrible pantomima me socavó a mí. ¿Cree usted que la Memoria Histórica, ese palabro parido por la indigencia moral que sufrimos, averiguará donde ETA enterró a Pertur? ¿Y algún Llamazares señalará la fosa en donde su Partido arrojó el cuerpo despellejado de Andreu Nin?

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