29 de noviembre de 2007

Se muestra algo candoroso Pinker con Lakoff en El mundo de las palabras. En el capítulo sobre la metáfora viene a decir que el socialdemócrata tiene poca confianza en la capacidad cognitiva de las masas. Y parece sorprendido. Hombre, hombre. Lakoff, minucioso clasificador de metáforas, no pasará a la historia por su teoría del marco, que por lo demás ya fue anunciada y enunciada por el heleno Herrera hace mucho tiempo, cuando aseguraba que el contrario iba a jugar nuestro fútbol. Tampoco por su relativismo sin novedad y su idea de que lo real es poco más que un par de textos enfrentados. Lo interesante del lingüista no es eso ni, por supuesto que crea, con razón, en las posibilidades de manipulación que ofrecen las masas. Lo interesante, ciertamente, es que Lakoff haya llamado a la izquierda a desenvolverse sin complejos (y hasta con orgullo teorético) en el mercado irracional, y que su llamada haya tenido éxito. Por lo demás, la noticia es que Lakoff se reúne esta mañana con uno de sus principales maestros.

El ganador del premio Tusquets de Novela, un Mendoza, describe maravillosamente el porqué de las cosas: “No quiero tener miedo allí donde vivo, así que solo cuento, imagino y supongo”.


 Correspondencias / Óscar Méndez Bonilla

México, cabrón, México.

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