25 de noviembre de 2007
El libro del cura párroco Michael Sandel, que edita Marbot. Muy interesante. Describe con una perfección miniada el desconcierto de la filosofía ante el mundo. Hay fragmentos de una gran belleza conceptual. Como el que dedica al doping. Fantasea Sandel con la posibilidad de que un chip implantado en un bateador mejore la prestación de su brazo. Y se lamenta nuestro simpático párroco de que esta cosa vaya a ocurrir. Pero lo impresionante son los argumentos del letrado, siempre tentado por los argumentos de la fuerza. “El atleta biónico no sería un agente en absoluto; “sus” logros serían los de su inventor”. Temí que Sandel pusiera las comillas en logros. Pero no: sólo impugna la propiedad. En fin: le parece mal a nuestro filósofo que por vez primera en la historia la fuerza sea determinada por la inteligencia. ¡Oh Filo! ¡Oh Sofía!
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Tempo è dolore escribe: ” El Informe sobre la educación en Cataluña de hoy me conduce a esta serie de remansos simbólicos. Estas tres postales reflejan lo que el catalanismo inocente de 1906 pensaba del proceso político que se iniciaba, el Hosanna de la Catalunya dormida, en una secuencia iconográfica que había que leer con la secuencia, Dormida, Esperança y Autonomía. Si bien lo piensas, y como en aquella frase de Minogue, “El nacionalismo comienza como el Cuento de la bella durmiente y acaba con el de Frankenstein”, la historia de estos 25 años de autonomía bien podría ser leída al revés, Autonomía, Esperanza, Dormida.





