29 de octubre de 2007

¡Oh cialis! Me decepciona no ver en el exuberante número de cumpleaños de Marie Claire ninguna referencia a la gran novedad de estos veinte años. Eso que tan graciosamente El País llamó Enviagrados. Quizá no haya sabido buscar bien en el tomito (por tantas y tantas diversas razones interesantísimo), pero yo juraría que las chicas Marie Claire han dejado de lado esta última gran novedad de la vida. Error aún menos disculpable cuando se piensa que ya van teniendo una edad, y que de aquí a nada el Príncipe Azul sólo les llegará en pastillas. No comprendo la renuencia del periodismo femenino (el periodismo tout court) a encarar este extraordinario fenómeno en la dimensión que merece. Era muy llamativo el avinagrado socialdemócrata del otro día cuando alertaba de algunas consecuencias del uso de la droga. No sólo las ya habituales: te quedarás ciego, sordo, mudo, y frito (más o menos lo que aquel gigante Vallejo Nájera dispensaba a los muy masturbados), sino en especial por esa repentina reivindicación rosa del amor, cuya prosa podría trasladarse sin apenas cuento y mengua a la que utilizaba la Asociación de Propagandistas Católicos para alertar sobre el uso de la píldora anticonceptiva. También entonces, desde los sectores progresistas (el diario Ya), se cantaban las excelencias de un amor de mírame y no me toques. La repelente moralina sobre el más allá del placer (si quieres ser feliz y comer perdices no genitalices, muchacho, no genitalices), que incluye los habituales e insoportables sermones sobre la necesidad de una excitación preprandial presentada como penitencia antes que como estiramientos, se proyecta, además, sobre una pastilla que debiera ser especialmente celebrada por el mujerío. Porque la Viagra, en fin, no es la apoteosis del machismo sino, absolutamente, su definitiva extinción. Que la esencia, presencia y potencia que usted mira en mí se deba al sildefanil deja al clavelito muy en su lugar. Podría argumentarse que también la deja a ella, y a su capacidad de seducción, en el lugar correspondiente. Pero no: a las mujeres les preocupa muy relativamente (es decir, nada) que se trate de una pastilla o de su mirada. La prueba es que jamás han reivindicado la eyaculación precoz como un triunfo de su irresistible forma de ser.

Hay otra posibilidad: la de que vean en el sexo azul la destrucción de un mito… propio.

No sé dónde Bernard Henri-Lévy ha dicho eso que le atribuye hoy Andrés Ortega: que la única posibilidad de la izquierda es el ateísmo. Pero esto es lo que hay. No sólo lo que hay, sino lo que ha habido. La miseria moral y política de la izquierda ha coincidido siempre con sus prácticas teístas.


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 Correspondencias/ Pablo MediavillaEstimado Arcadi,

el hecho de que uno, con su café con leche tardío, sentado frente a su equipo informático “civil”, con las vagas coordenadas “al este de Siria, cerca del pueblo de At Tibnah, a menos de 150 kilómetros de la frontera con Irak y a poco más de 800 metros del Éufrates”, pueda encontrar la supuesta central nuclear siria supuestamente bombardeada por los israelíes el 6 de septiembre pasado (pág. 10, El PaÍs), incluso comprobar, que efectivamente, este Kursaal asirio se encuentra a 800,39 metros (los ,39 son “a poco más”) del Éufrates como reproduce la periodista, incluso verlo en pie -esperemos que por el desfase en la toma de imágenes de Google Earth y no porque esté en pie, lo cual sería mi primer Watergate del sábado-, plantea graves cuestiones sobre el futuro del periodismo, de los diletantes corresponsales y de la inteligencia militar; cuestiones que no atrevo a hacerme por el momento.
Ps/Cuando se despertó, la central nuclear siria todavía seguía allí (y 53 días después).

Correspondencias /qtyop

De la lectura de la carta de Mediavilla se (me) infiere que google-maps tuviera un cierto ‘desfase’ a la hora de actualizar las fotografías. Cual si fuera periódico de la corteza terrestre. Pero, quizá, no diario ni semanario sino, tal vez, mensuario.

Creo que no es así; google-maps no tiene esa pretensión. Aún. Presenta una foto y punto. Las actualizaciones son tan esporádicas que no merece la pena considerarlas así. Y mucho menos darle relevancia periodi(qui)stica. Al menos eso es lo que he constatado en mi entorno cercano y con la obra pública: paso por algunas calles que son pasto de buyes para googlemaps. Limpias de ladrillo.

Quiero decir, no acierto a ver qué graves cuestiones plantea al periodismo (aunque sí, está comprobado, al espionaje militar; comprobado, sobre todo, en los justificados temores). O de otra forma, no conozco la zona, pero seguro que googlemaps no sirve para seguir al hodierno topo del Llobregat.

Abrazos

 Correspondencias /ganso mandarín

Hi! La foto que muestra el sitio limpio y liso es de otro satélite. No soy experto para saber si es un producto del retoque o está intacta. En cualquier caso, si es verídica, parece que los sirios se han dado mucha prisa en esconder los restos del chiringuito. Quizas para que no se note tanto que los amigos norcoreanos les estaban montando una central nuclear de diseño oriental basada en el gas de grafito. Demasiada pulcritud en medio de un desierto en el que, por no haber, no hay ni moscas.


 Correspondencias /Pablo Mediavilla
Estimado,

las graves cuestiones sobre el periodismo se referían a que yo puedo CONFIRMAR, desde mi casa y gracias a un vuelo sobre la claustrofóbica arquitectura norcoreana, por sus dachas y sus edificios en L, que los reactores IRT, el de 5MW, y el de 50MW de la central de gas de grafito de Yongbyon -por cierto, también desmantelada, pero en pie- guardan un “enorme parecido” con el Kursaal de At Tibnah.

Saludos.

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