2 de agosto de 2007
Draft Telegraph
(XXIX)
El Antonio de Zahara es un buen hotel. Se come y se duerme bien. Aunque el hotel es un punto menos bueno de lo que opina y exhibe su dueño. Para que el mundo coincidiera con el dueño sería necesario mejorar el desayuno y suprimir este apestoso brebaje que mis muy constantes vitales me obligan a beber, y que pasa por café. También sería conveniente poder tomarse las copas con alguna comodidad, sin la obligación de vadear entre bancos de atunes andaluces que se amuerman día y noche en una barra sólo rebosante de ambiente. Lo peor, sin embargo, es su conexión a internet. Ofrecen una hora (no acumulable) por seis euros, sin otra opción, y cuando se les recrimina responden con el inimitable gracejo narcisista andaluz:
—Mire, eso son cosas de Telefónica
Naturalmente. Para empezar son las cosas de Telefónica, célebres en el ancho mundo. Con decir que Telefónica es la mejor compañía de telecomunicaciones que opera en España está todo dicho. Telefónica, su gestión preconciliar y su gusto, tan español, por la clavada es responsable principal de los graves problemas tecnológicos de la patria. Pero eso no quita que donde Antonio, el principal responsable sea Antonio.
–No, mire, eso es un asunto suyo, que debe de creer que internet es una bagatela.
–¿Bagatela, dice?
Por una vez no escribo desde el resentimiento. Ni hablo de Cataluña ni de los socialdemócratas. Sólo de las decisiones de Antonio, que a mí no me afectan, porque desde el primer momento me apañé para tener una conexión gratuita, permanente y veloz. Escribo desde la convicción de que los españoles no saben cómo mejorar su vida, y lo tienen a mano. La vida sin internet pierde libertad, seguridad y fraternidad. Especialmente en tiempos de ocios. Esa estupidez de que internet es un asunto del trabajo. Internet sirve para consultar las mareas. Para saber dónde tienes que cenar esta noche. Para aliviar todos los síntomas, desde el desamor a la gripe. Es el medio más poderoso que ha inventado el hombre para ensanchar el tiempo. La vida ya dura más. Dicho en términos redaccionales: internet ha acabado con los nexos. Dicho en términos zahareños: la ha quitado toda la grasa al morrillo. Mi amigo Ernesto me envía estas noticias. Sólo donde Antonio son noticia.


