1 de agosto de 2007

Draft Telegraph
(XXVIII)

Zahara, la de La Ilustre Fregona, es un lugar eminentemente socialdemócrata, tierra y ambiente de bauluces, aitanas y guayomins. A pie del castillo hay una placa fechada en 2005 que recuerda a los Caídos por España. Conozco muy bien, por edad, la peripecia redaccional que ha sufrido ese homenaje. A los antiguos caídos por “Dios y por España” se les amputó su Dios; lo que siempre me pareció un error muy grave, porque en esa guerra se mató y se murió hasta por una tubería, pero pocos motivos tuvieron la nitidez y la proliferación divina. Ni siquiera España, asunto mucho más evanescente. Al dejar España como la única referencia del martirio el pensamiento socialdemócrata pretendió homenajear a los caídos de uno y otro bando, enfatizando su referencia común. Pero hablar de los “caídos por España” en una guerra civil es una ridiculez de muy grueso calibre. Los caídos “por Dios y por España” de los vencedores tenían un sentido pleno, dado que los vencidos eran el antidios y la antiespaña. Pero que unos y otros cayeran por lo mismo sólo puede interpretarse en la hipótesis de España como madrastra, es decir de caídos no en defensa de España, sino a causa de España, esa Gran Puta. Y no veo yo a los socialdemócratas preparados para semejantes encaramientos.

Las circunstancias sociológicas confieren a Zahara una gran amenidad, porque en cada esquina encuentra el esquinao material de derribo. Después de rendir tributo a Dadá a pie de placa liquidé en Juanito (desde 1948) una excelente muestra del pez romerete. Los grandes entrecôtes ya sólo se encuentran en el agua. En la mesa de al lado conversaban unos alegres muchachos, periodistas. Deduje que de la Cadena Ser, aunque no podría asegurarlo, y mal me sabe porque le iría estupendo a la tesis. Lo cierto es que hablaban de mujeres, que ya es sorprendente en hombres. Los hombres no hablan nunca de mujeres; máximo anuncian. Los cuatro, además, coincidían. Les gustaban las chicas, sin duda, y les gustaba intimar con ellas; pero después de una semana exigían que el compromiso se relativizara. Uno de ellos, que sería del Sevilla FC, ejemplificó: “Y es que yo quiero ver mi partido de la Uefa”. Y juraría que otro habló de proteger mi espacio. Y otro, beso la cruz de mis dedos, de mantener mi independencia.

Como mujeres liberadas.

Comments are closed.

-->