27 de mayo de 2007
He esperado hasta el último día, por si un milagro. Esta noche hubo cócteles molotov en Vitoria, Llodio y Gernika. Esta mañana grupos de abertzales increpan a los candidatos que van a votar. Ni uno sólo de los grandes medios europeos ha escrito un reportaje sobre las penosas circunstancias en que votan los ciudadanos vascos. Aunque el Nickweek advierte una nota de alcance local en Le Monde, apoyada en un pie de barro, que evita llamar a Eta grupo terrorista. La indiferencia de la opinión pública europea ante esta anomalía pavorosa: una de las causas principales de que la violencia persista. Y uno de los retos claves de los demócratas españoles. En el caso de que Europa, aunque esté en Asia Menor, sea una comunidad de valores.
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Correspondencias / Perroantonio

Abro la dirección de Le Monde que apunta «que (sic) mala suerte» en [11] y me encuentro con una foto de REUTERS/VINCENT WEST algo rara. Me suena la pintada de haberla visto en alguna parte; es difícil encontrar una representación tan artística del hacha y la serpiente, que no parece hecha con plantilla. No entiendo mucho de perspectiva pero, si las líneas de fuga de la pared en donde está la pintada huyen hacia la derecha, ¿por qué la pintada de ETA no tiene aparentemente líneas de fuga, sino que está representada frontalmente? ¿Por qué esa nube blanca sobre la lengua de la serpiente que emborrona la línea superior de la pared? Hummm…
Descargo la imagen de la web, abro el Photoshop, aumento la resolución y… ¡bingo!, la foto está retocada como demuestran algunas líneas rectas horizontales de píxeles y alguna «nube».
¿Y para qué retocar la foto o fundirla con otra? Para aumentar el efecto dramático, supongo. Porque seguro que las dos fotos, la de la chica borrosa y la de la pintada las sacó el mismo fotógrafo.
En fin, que busco y rebusco y encuentro dónde había visto antes la imagen: aquí. Foto frontal y nítida. ¿Nítida? De nuevo Photoshop. La cabeza me da vueltas. En el ángulo inferior izquierdo me parece leer la firma del artista, «Leith». Me estoy volviendo paranoico.
Quizá uno de estos días me acerque a Andoain a ver si localizo la pintada. O a Vincent West.
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El problema léxico de la iniciativa vasca por un nuevo partido político es que las siglas son viejas. Savater dijo el otro día en Barcelona, confirmando el problema, que Partido Progresista era un nombre que le gustaba mucho. Pero es que hoy el nombre son las siglas.
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La extraordinaria información electoral del Ayuntamiento de Barcelona aún subraya inevitablemente el pasmoso ridículo informativo del Ayuntamiento de Madrid.




