25 de mayo de 2007
Esta ridícula justificación de que no sale en la tele para no acicalarse, y el hecho curioso de que no teniendo en realidad ninguna prueba de que Castro viva, las teorías conspiranoicas apenas aparezcan.
Kapuscinski ha sido acusado de espía. Su alias era el de Vera Cruz: ingeniosillo. Por lo que se sabe hasta ahora su actividad consistió en la redacción de informes sobre los países que visitaba como corresponsal de la Agencia Nacional Polaca. Cobró por ellos y gozó del privilegio de ver mundo, grandísimo sin duda para cualquier persona sometida a la autofágica dictadura de los comunistas. Dado su oficio pudo haberse evadido con facilidad de la tiranía de su país; pero no lo hizo. El porqué es incierto. Aunque es evidente que llevaba una buena vida y tampoco estaba probado que ideológicamente se sintiera totalmente ajeno al comunismo. La noticia ha tenido un gran eco, y aquí se ha dado casi siempre con una exculpación añadida en el interlineado. Es raro. Durante el franquismo hubo grandes periodistas que hicieron bastante menos por el régimen imperante de lo que hizo Kapuscinski. Se limitaron a vivir, a trabajar, sin particular entusiasmo por la situación, a la que incluso combatían… irónicamente. Es el caso de Josep Pla, desde luego, y de muchos otros: desde Julio Camba hasta Carlos Sentís; desde César González Ruano hasta Augusto Assía. El menosprecio que todos ellos sufrieron (más o menos furioso según los tramos) por parte de la izquierda literaria y política se pareció realmente a una caza de brujas. Aunque está la salvedad, naturalmente, respecto a Kapuscinski, de que ellos sí eran brujas.Kapuscinski vivió, probablemente, como lo han hacen la gran mayoría de hombres, incluso los más acérrimos, en una dictadura. Trampeando con una autoridad ilegítima y descontrolada. Tuvo que escribir informes para los espías, y eso le permitió escribir otro tipo de libros, algunos de los cuales han sido ciertamente benéficos para el análisis del poder, y en especial del poder absoluto. Desconozco si su actividad produjo la ruina de alguien y el juicio moral que merezca su vida creo que rebasa las posibilidades, siempre ambiciosas, de esta columna. Por el contrario no tengo ninguna duda sobre la fibra de esos caraduras que recuperan el término “caza de brujas” para dar nombre a lo que vienen llamando (tan bellamente) memoria histórica, y que siempre se muestran tan prestos a distinguir, según se trate de lo propio o lo ajeno, entre el recuerdo y el regüeldo.
(Coda: “El sentido de la revolución pacífica de Polonia era la libertad, la soberanía y la reforma económica, no una cacería de supuestos agentes de la policía secreta o de agentes reales. Si se hubiera organizado una cacería de agentes en 1990 cuando empezó la revolución democrática, ni las reformas económicas de Leszek Balcerowicz ni el establecimiento de un Estado gobernado por el derecho habrían sido posibles. Polonia no estaría ni en la OTAN ni en la Unión Europea” Adam Michnik.
(Recodo)
–Espasa…
–Voy y vengo
–¿Ha leído a Hernández-Busto?
–No sólo, también a Fogel.
–¿Y bien?
–Corone usted.
–Gracias Espasa. Yo no.
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Correspondencias / Pablo
Me asombra que nunca se haya reparado en lo decisivo de las circunstancias sobre la potencia narrativa de la obra de Kapu -de calidad innegable-. La miríada de conexiones neuronales con la ficción que provoca: “Un polaco en África.”
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Correspondencias / Angel de Olavide
José Antonio Gomez Yañez se inventa una transición a la medida de sus propios recuerdos. El PCE en el que militaban entonces Curiel, Lopez Garrido y Sartorius es verdad que estuvo en contra de las politicas que el PSOE mantuvo en la transición. Pero en sentido contrario al que señala Gomez Yañez. El PCE fue el partido de la moderación en la transición, el partido que rescató para la izquierda el uso de la bandera española rojigualda, el que no se empeñó en hacer cuestión de gabinete de la monarquía.
Garrido y Sartorius empezaron a tener enfrentamientos con el aparato del PCE ya a principios de los 80 y no fueron ni mucho menos protagonistas en la radicalidad anti PSOE que, parece que se le olvida a a su corresponsal, correspondió a un personaje llamado Julio Anguita, bienquerido de la derecha en aquellos años y portaestandarte de las esencias rojas.
A principios de los 90 Lopez Garrido, Curiel de hecho ya estaba fuera de la órbita política del PCE e incluso de IU, funda, con la inspiración ideológica de Sartorius la plataforma que se llamó Nueva Izquierda. Cristina Almeida fue otra de las personas que formó parte de esa corriente. Desde los años 80 estas personas tenían fuerte sintonía con sectores del PSOE, entre otras cosas por la existencia de pactos de gobierno municipales de la izquierda, pero no engrosaron hasta finales de los noventa las filas del Partido Socialista como si lo hicieron algunos de sus viejos adversarios internos del PCE seguidores de Carrillo.
Para mas datos si acaso estas personas de la NI tenían sintonía particularmente buena con gentes del PSOE, era precisamente con políticos felipistas como Rubalcaba- y Bono- que fueron los que propiciaron su ingreso en el PSOE, contando precisamente con la oposición interna de algunos sectores de la militancia socialista como los guerristas, entre los que se contaba entonces el joven diputado Zapatero.
Inventarse una coalición entre las gentes procedentes de NI y los zapateristas en contra de la vieja guardia es una interpretación ligera y abusiva. Ni cuando entraron, ni ahora. Para cualquier conocedor de la personalidad de Lopez Garrido, Sartorius et al no es precisamente el caracter de viejos izquiedistas fracasados que se ponen en manos del partido en el gobierno el que mejor les cuadra. Para encontrar ejemplos de “rojos” que cambian sus ideas y abjuran de sus principios podemos en España elegir entre otros muchos, no precisamente en ese caladero de la Nueva Izquierda, lleno de personas muy moderadas y de perfil sustancialmente poco radical. En NI se hablaba de modelos de partido totalmente nuevos. De hecho si se recuperan sus papeles no sería dificil encontrar entre sus divagaciones teóricas ideas de las que hoy se ha apropiado el movimiento Ciutadans
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Correspondencias / Ana Nuño
Querido:
Hay que ver: La Mancha (“La seca”, que es su etimología árabe) bajo las aguas, y el norte de Europa padeciendo sofocones premenopáusicos. El calentamiento global, of course. Si fuera a la inversa, también sería él la star.
Es lo que tienen las pseudociencias: que son un cómodo prêt-à-porter. ¿Que odias a tu padre? Complejo de Edipo. ¿Que no lo odias? Complejo de Edipo, además agravado por la denegación. ¿Que no llueve? Calentamiento global. ¿Que llueve? Calentamiento global, ya muy avanzado, puesto que se invierten las condiciones habituales.
Ahora que está de moda proponer la formación de nuevos partidos, estoy a punto de lanzarme yo también. El único partido que me animaría a apoyar o representar sería el PNMB. El “partido no more bullshit”. Pero no moveré un dedo. Por aquello que ponía Borges en boca del rabino que creó el Golem, por no dejar “la inacción, que es la cordura”.
Ibidem con lo siguiente. Por apego a la cordura, también por cansancio y una pizca de haraganería, me acojo al método Walter Benjamin: collage de citas. Que los inactivos, si alguno queda, saquen sus conclusiones.
1. El consejero de interior del gobierno de Cataluña (o sea, katalunya) ha dicho que “los que no se sientan de izquierdas ni ecologistas que hagan lo que quieran, que se abstengan, o que voten lo que quieran”.
2. El imam de Melilla, en su prédica del pasado viernes, aconsejó a su grey: “Si eres musulmán debes estar con ellos, ganen o pierdan, aquí está la cuestión… Dice Alá que no os dividáis en partidos, no te vendas al Partido Popular, al Socialista, tú lo que eres es musulmán y debes ir con los musulmanes, y no hay más que hablar…”.
Un abrazo,
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Correspondencias / Marcel Gascón
Querido Arcadi:
habrás leído que el presidente rumano Traian Basescu ha ganado el referéndum que decidía si era cesado o no de su cargo. Una heterogénea colición antipresidencial que agrupaba a poscomunistas de toda laya – socialdemócratas, ultranacionalistas y exhumanistas -, al gobernante y traidor Partido Nacional Liberal y al oportunista Unión de los Magiares de Rumania – una CiU a la rumana, para entendernos – votó hace más de un mes su suspensión por unos “comportamientos anticonstitucionales” que la Corte Constitucional rechazó y que nadie conoce con exactitud. Basescu ganó el referéndum, decía. No es Vaclav Havel, pero sí la única opción regeneracionista en Rumania y un político decente, aun con todo su populismo. O también, en cierto modo, por ese populismo. Basescu gusta de bajar al pueblo, retratarse comiendo mici y bailando música tradicional. La rumanidad ha sido demasiadas veces motivo de desprecio y humillación, y no es poca cosa un político que haga compatibles los mici y esas sardanas festivas que bailan los rumanos con la democracia y la homologación con Occidente. Basescu se presentó como la encarnación del bien ante tanto mal, y muchos vieron en él un mesiánico apocalíptico. El discurso de Basescu puede parecer maniqueo, pero es que se ajusta totalmente a la realidad. Sus rivales votaron para frenar la regeneración. Es decir: para mantener sus privilegios.
Pero no era eso. Te interesará más lo que sigue. La tarde del referéndum, conforme a su estilo populista, el todavía presidente suspendido se fue a comprar con su mujer al Self Gros, un supermercado de venta al por mayor de Bucarest. Quizá debería explicar dónde y cómo consiguió el carnet de mayorista, pero esa es otra historia. Una periodista de Antena 3 le siguió por los pasillos del centro comercial, e intentó grabarle con su móvil. En un gesto feo, cutre y muy pujolista Basescu se lo quitó de la mano y, recordándole que estaba violando su intimidad, lo guardó en el bolsillo y le dijo que se pasara a recogerlo el lunes por el Palacio de Cotroceni. Los medios levantaron acta del ridículo abuso del presidente, pero el escándalo vino el lunes, cuando el móvil le fue devuelto a la periodista. El teléfono había continuado grabando una vez el presidente estaba en el coche al lado de su esposa, y en el pasaje registrado se le podía escuchar diciendo: “qué agresiva era esta gitana apestosa”. El Consejo Nacional contra la Discriminación (CNCD) le ha amonestado con una “advertencia” por sus palabras y el Club Rumano de Prensa ha anunciado un boicot por su actitud con la periodista. Lo segundo está muy justificado. La advertencia del CNCD parece profundamente injusta, tratándose de una conversación estrictamente privada. Aunque saliera a la luz después de una acción autoritaria, paternalista y – una vez más, pero es tan exacto… – pujolista del propio Basescu.
Por lo demás todo sigue maravillosamente, y reafirmado en mi basismo a pesar de todo. Esto nunca le hubiera pasado al fino canalla Ion Iliescu.
Con un abrazo,




