28 de marzo de 2007
Parece que los trabajadores y directivos de algunos medios de comunicación se solidarizan con el grupo Prisa. Es hermoso. Lástima que sea falso. El boicoteo pueril decretado por el Partido Popular acabaría instantáneamente si los medios españoles se solidarizasen realmente con el grupo Prisa y contentaran al Partido Popular reduciendo su cuota de columna y pantalla a los niveles a que se ve obligado el grupo Prisa. La iniciativa no podría ser calificada, en modo alguno, como de un boicoteo al Partido Popular: antes bien de una profundización (así se dice) de su propia estrategia. Es posible que de semejante circunstancia (y contando con la reacción en cadena que se produciría en torno a la presencia mediática del Partido Socialista) los medios españoles el periodismo español obtuviera el inesperado beneficio de limitar decisivamente el periodismo de declaraciones y la monopolización política del espacio mediático. Y con los medios, la audiencia, ya muy ilusionada con la valiente iniciativa de los conservadores.”
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Yo tampoco sé lo que vale un café.
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El caso Tertsch, por Paul Ingendaay, en el Frankfurter. (Traducción de Sergio Campos)
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Correspondencias / José Carlos Rodríguez
Querido Arcadi,
Recuerdo que, a comienzos del XX, cuando Gran Bretaña se debatía sobre qué hacer con la libra, comenzó a hablarse de salir del patrón oro. La reacción de los sindicatos fue exactamente la que destacaste ayer. Con toda su inocencia dijeron: “no sabía que se podía”.
G.L.S Shackle hablaba de los fenómenos que se destruyen a sí mismos. De ese tipo de eventos que una vez se producen, rompen las condiciones en que tuvieron lugar e impiden que se repitan. Cuando se rompe con lo aceptado mayoritariamente ocurre eso.
Nada más.Un abrazo.
Grandes dijo ayer en Sevilla que cada día fusilaría a dos, creo que de la derecha. Fue en una rueda de prensa, convocada para la presentación de su última novela. Es probable que de sentirse obligada a dar algún tipo de explicación Grandes se refugie en la habitual soberbia metafórica de algunos escritores. Uno de los rasgos que diferencian un escritor de un charlista es que el primero usa las metáforas como si pudieran tocarse, y ella verá que escoge. Pero al margen de la profunda traición literaria que supone reducir la metáfora a una forma de la impunidad, es indiscutible que Grandes ha diseminado infección en el paisaje. No ha sido la primera. En los últimos meses otros escritores han utilizado goma dos para cazar conejos y hay uno, peculiar, que sólo deja de licuar sus metáforas cuando hay que fusilar al PP: su hora del léxico recto. Todos ellos son escritores que se vinculan (se autovinculan, sobre todo) con la izquierda. Desde Rafael García Serrano, y ya rendido El Alcázar, no distingo a ningún escritor de derechas con las armas en la mano. Veo muchos beatos, pero su punición no va más allá del cilicio. Tampoco entre los nuevos reaccionarios patrios veo pelo en pecho: mucho neologismo y mucha pirotecnia, pero poco hierro. De coger el hierro, digo. Y los dos castizos que quedan siguen en su milenario genocidio, aplastando cabezas de gambas cada mediodía. Por lo tanto parece que hemos franqueado un umbral llamativo: la superioridad moral de la izquierda le permite hablar de fusilar en solitario. Menos mal que dos no fusilan si uno no quiere.
La izquierda soi disant sabrá hasta dónde llega. Sólo dos cuestiones para el camino. La primera es un recuerdo de los primeros años de la transición, donde se juntaban matando marxistas y fascistas. También entonces los crímenes de la izquierda pretendían gozar de una superioridad moral: sólo hay que recordar las páginas que dedicaban los periódicos a los crímenes de unos y otros: alarmado despliegue en el caso de los fascistas y burocrático tratamiento en los otros. Había una explicación, sin embargo: los crímenes fascistas se interpretaban como el presagio del gran crimen: es decir del golpe de Estado. Comprendo bien el miedo de mis hermanos mayores y sus vahídos. Por el contrario la superioridad moral se pretende ejercer hoy, muy cómodamente, desde el poder, sacando a pasear aguiluchos con aura para dar miedo a los niños. Por último: cuando carguen sus fusiles de metáforas los soi disant no debieran olvidarse de este hecho: en España, hoy, sólo se mata políticamente en nombre de la izquierda. Por lo tanto y dada, Grandes, la objetiva situación de inferioridad moral, mejor denotar que detonar.
(Coda: [Furrier]. “Canalla barretina: si otra vez me dicen que soy dellos, no les dejaré hueso sano”. Cervantes, El retablo de las maravillas)
(Recodo)
–Espasa, la lucha final…
–Agrupémonos todos…
–No será como dijo el difunto Montalbán entre…
–Comunistas y ex comunistas…
–Sino entre oximorones y pleonasmos…
–Respecto a…
–A la izquierda abertzale




