28 de febrero de 2007

El dinitrotolueno es el último vínculo de la conexión inalhámbrica entre los islamistas y Eta. El dinitro es un componente de algunas antiguas modalidades del explosivo titadyne utilizado por Eta, y particularmente de algunas partidas robadas por los terroristas vascos en el año 1999. Los inalhámbricos trazan la hipótesis de que ese explosivo fue utilizado en la matanza de Madrid. Su grave problema es que tienen que demostrarlo, como todo aquel que afirma algo. Es decir, tienen que demostrar que en los trenes y en el resto de escenarios asociados a la matanza (que incluyen el de una mochila intacta, fallida, similar a la que estalló) había componentes de titadyne en la proporción suficiente. Entre ellos algún nitroglicol y el dinitro. Nada de eso ha sido hallado. En el foco de la explosión los análisis han sido parciales (cualitativos), pero en el resto de escenarios han sido completos.

Frente a esa hipótesis sin pruebas y sin indicios racionales están las hipótesis del sumario, que sostienen que lo que explotó fue goma 2 eco, facilitada por el minero Trashorras, y proveniente de la llamada Mina Conchita. Las pruebas son abrumadoras, y trazan una línea de coherencia que vincula todos los escenarios y protagonistas conocidos de la matanza. Los análisis cualitativos y cuantitativos prueban la presencia de todos los componentes de la Goma 2 Eco. Pero hay una excepción: el dinitrotolueno no forma parte de la Goma 2 Eco y se han encontrado pequeñas cantidades del componente (ínfimas, y siempre insuficientes para cambiar la naturaleza del explosivo) en las muestras recogidas. ¿En todas? No. De 28 muestras sólo en 25 hay dinitro. La diferencia entre unas muestras y otras no afecta a los escenarios. La diferencia más significativa es que las tres muestras sin dinitro son las únicas que no pasaron por el laboratorio de los Tedax. No puede establecerse una probada relación entre causa y efecto; pero al menos sí hay una posibilidad indiciaria. Dado que en la goma 2 eco no hay dinitro, algo pasó en el laboratorio de los Tedax. Puede que se sepa o puede que no. La verdad llega, a veces, al 100%, pero en otros casos se queda a 0,0132%, que es la cantidad máxima de dinitrotolueno encontrada en las muestras. Pero por si la verdad no supera ese molesto porcentaje el editorialista de El Mundo (m) tiene su hipótesis: “Sabedor de la presencia de DNT en los trenes por los análisis que llevó a cabo su unidad y cuyos resultados permanecen inéditos, el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, o alguien de sus dependencias pudo ordenar que se añadieran pequeñas cantidades de esta sustancia para que todo cuadrara.” ¡Dios mío! Interesado el señor Sánchez Manzano en que se desmienta la existencia de cualquier vínculo inalhámbrico lo que habría hecho es potenciarlo mediante la adicción, un pellizquín, de dinitro. No quiero ni pensar qué habría dicho el editorialista si hubiese sido al revés. Es decir que sólo hubiese habido dinitro inalhámbrico en las muestras no custodiadas por los Tedax. Pero hubiese dicho lo que hubiese dicho cualquiera de sus argumentos sería algo menos frágil.

Entrevista a la pistola

Una de las preguntas más estúpidas que pueden hacerse en España es por qué el llamado Otegi no condena la violencia. ¿Cómo iba yo a escribir este párrafo si el llamado Otegi hiciera eso! ¿Es que acaso escribo sobre el desgajado Patxi Zabaleta? Y, pasando del yo a las instituciones, ¿cómo iba a entrevistarle La Vanguardia, ese diario de orden, si condenase la violencia? Todo el glamour del llamado Otegi reside en su si es no es respecto de la violencia. Y la ambigüedad sólo la abandonará en estos dos supuestos: si los terroristas anuncian el abandono de las armas o si llega a la conclusión de que la izquierda abertzale le seguirá en el caso de que se desgaje de ETA. Mientras tanto el llamado Otegi permanecerá con un pie a cada lado de la calle.

Un periódico democrático (aunque otra cosa son los aristocráticos) no debe hacer entrevistas a un terrorista o a sus aliados. No por no alentar el mal ni por el contagio (ajajajá: como en el caso de los suicidas); sino por la escasez de papel. Un terrorista vasco, como lo indican estas tres palabras a poco de que se mediten, está fuera del mundo y sus protocolos; y sólo porque se proyectan sobre personas correctamente diseñadas se debe dar cuenta de sus acciones. Pero jamás de sus declaraciones, que a la razón y sazón son tanto como si alguien dijera “campote forroncho, ajoladura trey fis” y el periódico lo publicara a cuatro columnas. No tengo ninguna duda de que al otro lado de la normalidad hay fenómenos muy llamativos, cocodrilos que lloran y temas así, pero es más útil que de ello se ocupe la poesía automática. El periodismo, aún, se debe a la sintaxis convencional y sólo debe hablar del cocodrilo cuando se zampe a un explorador o, aunque lo dé más pequeñito, a un indígena.

La pistola que habla no va abandonar fácilmente su condición mientras el periodismo consienta. Porque además del mencionado glamour está otra evidencia, más decisiva. El aspecto performativo del discurso. Lo que le otorga su auténtico bagaje intelectual y político, su inteligibilidad. Basta imaginar al llamado Otegi en los periódicos al día siguiente de enfundarla. Un hombre que entra en un banco y dice “¡La bolsa o la vida!”, sin mayor arte de pesca entre las manos.

(Coda: “La política antiterrorista del PP no derrota a ETA y concluye con 191 muertos. ¿Alguien plantea que ésa es la política que conviene no ya a los vascos sino al conjunto del Estado?” [Le preguntan luego si condenó el 11-M]: “Lo reprobé. La condena afecta más a lo moral que a lo político y yo planteé un rechazo en términos políticos. Quien hizo el 11-M buscaba el mayor número de víctimas y además en trenes de cercanías que acercaban a trabajadores a sus puestos de trabajo. Desde nuestro punto de vista, eso es absolutamente rechazable.” La Vanguardia, 27 de febrero del 2007.)

(Recodo)

–Espasa, es extraordinario
–Veamos.
–Lo que dice Otegi.
–Cierto, cierto.
–Jamás nadie habló con tanta claridad de la vinculación entre Eta y el 191M. No me refiero a al dinitrotolueno, sino a la moral.

Correspondencias / Silvia Lovosevic

Arribo de Rodas. Una semana entera sin la red de redes! Veo que nada ( de bueno) ha pasado. Mejor aún, tampoco nada peor. Allí- Grecia. Y sorprendente ( para mi, claro) encuentro con una ciudad medieval de caballeros de St.Juan. Callejeando. A cada pregunta (amable e intencionada, por si me engancho a comprar cualquier cosa) contesto “española” y me suena bien. Recuperada del silencio, la palabra repica sobre el pavimiento de guijarros. A veces añado, exyugoslava, pero esto me entristece, así que lo dejo. Me apunto a la gloria española sin complejos! Aquí decirlo, ¿tendría sentido? Que sigas bien.

  Correspondencias / Jesús de Ignacio

Estimado Arcadi:
también a mi me ha llamado la atención el editorial de hoy de El País. Una frase, en particular,me ha parecido lacerante. Comentando la entrevista del terrorista Otegui, en ese editorial se dice lo siguiente: Negar que son cambios significativos es puro voluntarismo; pero aún más lo sería considerarlos suficientes como para olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre.

Como un diapasón la frase ha quedado rebotando por los recovecos de mi mente:
olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre…..
olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre…..
olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre…..

¿A quién se le ocurriría esto de olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre. ?
¿Quién puede estar pensando en olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre. ?
Es evidente que sólo aquel que está deseando olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre puede hablar de olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre. ¿Y los cadáveres? ¿Pueden ellos olvidar Barajas y volver sin más al 29 de diciembre. ? Muy pocas veces la “cosificación” del hombre, denunciada entre otros por Marx (D. Carlos), aparece tan clara en el pensamiento de los socialdemócratas de pacotilla que editorializan hoy en El País.

Hace mucho que la prensa nacional se ha convertido en un recetario de manipulación que sonroja al autor del Mein Kampf (si eso fuese posible). Por eso, su blog y sus comentarios en él, adquieren importancia para muchos de los que pretendemos minimizar en nosotros los resultados de tan triste espectáculo. Mis felicitaciones más cordiales por su intento de mantener, dentro de los límites de lo humano, una independencia de criterio que tanto se echa en falta hoy.

Cordialmente

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