25 de diciembre de 2006
Cada año más cansino. Ayer llegó a autocitarse, y no se trataba de un pensamiento especialmente prolongado: “Como ya dije hace un año, España es una gran Nación de la que todos podemos sentirnos orgullosos.”, eso dijo. ¡Cómo rebaña la navaja barbera del hace un año a la nación de hace mil!
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“Un grupo de jóvenes al grito de ‘¡gora ETA!’, quemó ayer dos coches en Vitoria tras romperle los cristales y rociar su interior con líquido inflamable. No obstante, la Ertzaintza no adjudica este incidente a la kale borroka dado que los coches afectados no pertenecen “a ningún grupo de riesgo”. (El País, 25 de diciembre, edición de Cataluña). El grotesco carácter del párrafo y la evidencia de que la neolengua es realmente la lengua propia del País Vasco no debería ocultar su profundo carácter pedagógico. Por vez primera observo cuánto hay de discriminatorio en la expresión “grupos de riesgo”. Sin duda en el caso de los coches quemados (como en cualquier otro grupo de riesgo) la culpa es de los coches. Y aún más interesante: toda la carga discriminatoria parece llevársela la preposición “de”. Otro gallo cantaría en.
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