30 de noviembre de 2006

Esta mirada de María San Gil, para qué.
•
Una entrevista a la escritora catalana Imma Monsó. Murió su marido y ha escrito una novela. Calculo que debe de hacer unos diez años que la escritora está en los periódicos. Nunca leí ningún libro de ella, pero he ido conociendo noticias de su vida. Hace tiempo supe que había adoptado una niña china. Otra entrevista, o tal vez una recensión de algún otro libro. El caso es que ha sido siempre así en los periódicos. Me alcanzó a trabajar en uno viejo. Cuando se moría alguien y había que escribir la necrología traían un dossier marron más o menos grueso. Una vida en recortes. Como se trataba de un viejo diario las carpetas podían alcanzar en ocasiones un punto de intensidad. Bastaba que el muerto hubiese estado en los periódicos desde joven, continuadamente, y muriese viejo. Examinados con orden y con calma los recortes, enganchados sobre folios, iban dando noticia de la vida, a través de entrevistas, reseñas, comentarios. Los sucesos narrados eran a veces minúsculos, otras turbadores y terribles como esta muerte de Monsó. Uno sabía siempre cómo acababa el álbum; pero no cómo había comenzado y descurbirlo era un vicio apasionante. Entre las funciones de los periódicos, y entre las menos enfatizadas, estaba sin duda esta historia de la vida de los contemporáneos, punteada en recortes, de modo parejo a cómo se punteaban los teletipos. El único almacén de esa memoria era el periódico. Otro importantísimo monopolio con el que blogs y webs han acabado.




