27 de noviembre de 2006
La crónica de José Manuel Calvo sobre la crisis de los periódicos. Tom Rosenstiel y otros apuntan en direcciones sensatas. Y sobre todo empiezan a distinguir nítidamente entre la crisis del periodismo de papel y la crisis, mucho más discutible, del periodismo. El final del artículo es un canto a lo que nunca muere: “No hay ningún indicio de que una empresa de alta tecnología sepa cómo obtener noticias sin más, cómo producir información. Microsoft lo intentó con la web Sidewalk hace unos años y no lo logró; Google ni siquiera lo ha intentado, hace que los ordenadores recojan la información de otra gente. Lo que hace falta es unir la capacidad que tiene una redacción para producir noticias con las posibilidades de las empresas de tecnología punta. Una redacción tiene una cultura peculiar; tiene que estar compuesta de personas convertidas a la religión del periodismo, lo que significa decir la verdad sin miedos ni favoritismos. En una buena redacción hay un sentido de misión pública, y eso es algo que le hace estar incómoda en el seno de una empresa, en una cultura comercial; pero sin esta otra cultura no se puede organizar un producto informativo”. Yo estoy de acuerdo con Rosenstiel, que es el que dice todo eso. Y en especial con el concepto de misión pública, adherido al periodismo. Pero hay un par de cuestiones. La primera sobre la misión. Llevo trece años dando clases de periodismo. He tratado con muchos alumnos. Todos con sus virtudes. Pero salvo tres, quizá cuatro excepciones (trece años) no he visto misión en los ojos. Todo lo contrario: pequeño cinismo adolescente, indiferencia gregaria o una firme resolución de ser famosa. Aunque admito que estos rasgos puede que describan una característica racial de este desgraciado y mediocre país. Hay otra cuestión más importante en lo de Rosenstiel. “La capacidad de una redacción para producir noticias”, que contrapone a esas otras empresas de comunicación (Google o Yahoo), gestionadas por robots. Hummm… Desde luego. Pero podemos hacer un sencillo ejercicio. Para ello admitamos que cualquier noticia del tipo X dice A puede ser gestionada por robots. Y se incluyen en este apartado noticias donde la declaración no es aparente, pero donde no se ve al periodista por ningún lado. Hay un ejemplo en los periódicos de hoy respecto a la noticia sobre un atentado suicida en Afganistán. De algún modo es un tipo de noticia fabricada con Google Maps. Pues bien el examen del periódico de hoy, del periódico donde escribe Calvo da desde el punto de vista del robot unos resultados alentadores. El periódico tiene 88 páginas. Hay que descontar las cuatro de opinión y la portada. 83. Tomando como única referencia las noticias de apertura de página (si se tomasen todas las noticias del periódico los resultados serían mucho más favorables al robot) sólo doce parecen vinculadas (por una razón u otra) a la “capacidad de una redacción para producir noticias”. O sea alrededor de un 15%. Ya sé que cuantitativamente es mucho menos lo que nos hace humanos. Pero de todos modos no parece suficiente para asegurar el negocio. Y para qué hablar de la misión.
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