31 de octubre de 2006

Después de tener hecha toda la infografía del programa electoral que se emitirá el miércoles por la noche, los responsables de la televisión pública de Cataluña cayeron en la cuenta de que habían limitado los quesitos a los cinco partidos tradicionales. Hasta que el realizador, hombre precavido, pensó que había que incluir a Ciutadans y ordenó rehacer todo el montaje. Esta relativa anécdota metaforiza y descubre la vergonzosa moral práctica que ha caracterizado la actitud de la mayoría de periodistas catalanes respecto a Ciutadans. Ayer mismo, los responsables de La Nit al dia, el informativo nocturno de la televisión catalana que presenta Mònica Terribas, incluyeron a Ciutadans en el último rincón de un especial fin de campaña. Fue la última mención del bloque otros, que comprende al partido antitaurino. Por supuesto, ninguno de esos otros ha obligado a rehacer las infografías de la televisión pública catalana. Añadiendo una muesca más a su dotado historial de indecencias, el periodismo catalán (público o privado, igualmente impúdico) ha preferido ampararse en la caducada cuota parlamentaria (es decir, en un criterio político y retrospectivo) que en la realidad vigente. La realidad es: los miles y miles de ciudadanos que han acudido a los actos del partido desde el llamamiento de los quince promotores iniciales. La realidad es: las decenas de artículos dedicados a menospreciar y difamar la iniciativa, que multiplican exponencialmente el espacio dedicado a informar sobre ella. Nunca fue más cierto: chiens de garde. Ferozmente dedicados a la vigilancia de la sociedad, no sea que vaya a destruir sus infografías.

Una periodista honrada: “En la crónica anterior sobre el mitin de Albert Rivera en Bellvitge se decía que Ciutadans no había sufrido ningún ataque durante su campaña electoral. El mitin reseñado se desarrolló con toda tranquilidad, pero en el celebrado en Sant Cugat del Vallès el pasado día 28, un grupo de jóvenes irrumpió con una pancarta en catalán en la que se decía: “Españolistas fuera de los países catalanes”.] Este párrafo de Soledad Gallego, de su crónica de hoy en El País, no aparece hasta ahora: 11.28.) en la versión digital del periódico.

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