30 de julio de 2006
Los dos grandes periódicos españoles abren sus portadas con una cosa que ha pasado en Seseña y con una cheminova sobre la dinamita. El periodismo. El viernes se produjo un hecho sin precedentes en la historia de la aviación: los sindicatos enviaron a los trabajadores a ocupar durante horas las pistas del aeropuerto de El Prat. Justo el día en que miles de veraneantes comenzaban sus vacaciones. No puede calcularse fácilmente el número de personas afectadas. Serán decenas de miles. Los retrasos y el caos se contagiaron a muchos aeropuertos euroepos. Seseña, la dinamita y el periodismo. ¡Y qué decir de la bloguería! Se teclea aeropuerto del Prat y hay multitud de blogs que tratan el caso. Sólo para decir que está muy mal lo que se ha hecho. La bloguería y el periodismo. Las informaciones (secundarias) de los periódicos, su tono general, está anticuado. Las colas eran de anteayer. La noche malolienta, dormida sobre las toallas, era de anteayer. Lo de ayer afecta sobre todo a un objeto consuetudinario. Maletas. Hay miles y miles de maletas extraviadas en aviones y vestíbulos. A medianoche, la sala de recogida de la terminal B, donde están tomadas estas (llamémosles) fotos, mostraba una dura y real imagen de la ciudad de Barcelona, de sus trabajadores, de sus políticos y de su imparable decadencia.
Dos días después del inicio del caos, el caos crece. Maletas y basura. Es interesante comprobar que el relato hoy dominante en los periódicos sigue construido desde el mostrador de salidas. No he visto una sola foto de la actualidad del problema: las cintas de llegada. ¿No hay fotógrafos de guerra capaces de evadir el control y aparecer erguidos y técnicos como falsos viajeros, y disparar despiadados, así son? Deben de estar con el sindicalismo. Miles de maletas amontonadas, de vuelos que llegaron hace cuatro, cinco o doce horas, o que nunca volaron, perdidas por sus dueños. Veo la de una tal Celia, según consta en su tarjeta. Hay un número de móvil. Es ya la madrugada. Vila Matas podría llamarle: “Celia, le informo de que estoy al lado de su maleta.”
El periodismo. Sólo se mueve en valija diplomática.



