27 de mayo de 2006

Sucede pocas veces, porque los periódicos ya sólo reflejan la opinión de sus editores. Pero cuando un artículo contesta a otro en el mismo periódico, sin mirarlo, el azar se revela como una placentera fuente de conocimiento. En la primera de opinión, hoy, en El País, Maria Aurèlia Capmany alerta contra los diálogos de taberna y la corrosión general del carácter, después de haber paseado por los barrios bajos. ¿Por qué pasea? ¿Por qué no hace caso a Javier Sampedro en su espléndido (luz) y eufórico (alegría) artículo de la primera de Babelia. Este párrafo: “La sobredosis de información de la que tanto nos quejamos no es un problema nuevo, ni es un problema en absoluto: la realidad es una sobredosis de información permanente, confusa e inútil en su abrumadora mayoría, y nunca hemos tenido el menor problema para filtrarla, ignorar casi todo y quedarnos con un boceto que no pesa nada y lo dice todo: un concepto, o una ecuación. No hay que ser un hombre del Renacimiento —ni siquiera el hombre de Cromañón— para salir airoso de este tipo de situaciones. Poco adiestramiento puede requerir cerrar los ojos, y es un arte que nunca se olvida.” Un arte que no se olvida.

El artículo de Sampedro viene con promoción. Este puñado de buenos links. Física. Cielo. Evolución. Y sus controversias. Células madre.

Se lee en el periódico un artículo como un trapo que ondea: “Montenegro, libre”. Y ahí están condensadas todas las mentiras.

Comments are closed.

-->