18 de mayo de 2006

De vuelta de un arroz Sevilla, ennoblecido por el hambre, y antes de llegar a la avenida Reyes Católicos, se empieza a oír el griterío. El tráfico está parado, y el pueblo aporrea con un gran nivel sus bocinas. Al parecer se está celebrando una victoria deportiva. Cruzamos aprisa tratando de llegar lo antes posible a la plaza Gamboa. Por nuestro lado pasan corriendo grupos de muchachos con banderas. Van entusiasmados, y corean eslóganes ininteligibles. Se oyen sirenas, aunque algo lejos. Por la esquina de Mariana Pineda dobla un muchacho. Seguramente quedó desgajado del grupo de celebrantes. Camina rápido y feliz, con la cara encendida. Suda. Lleva una camiseta deportiva, con la palabra España en el escudo. He podido apreciar todos estos detalles, porque el muchacho acaba de pararse, interpelante:
–¿Oiga…? ¿Arcadi Espada?
–Sí, claro
–Pero, ¡qué alegría! Le felicito.
–Ya. Pero no hay de qué.
–Es magnífico lo que ustedes están haciendo. Magnífico. Estoy con ustedes. El otro día hablé aquí, con uno de sus representantes, y me dijo que me integrara en Ciudadanos de Andalucía… Y voy a hacerlo.
–Eh…
–Gracias, de verdad, por lo que hacen,
–Bueno.. estupendo, se lo agradezco mucho.
–Qué casualidad verle en Granada… En fin, voy a seguir con la fiesta. Adiós.
–Eh.., ¿cómo se llama usted?
–Álvaro, me llamo Álvaro. Gracias de nuevo.
–Gracias a usted…
–Suerte, adiós.

atur ed ajoH

El importante artículo de Ángel Altuna en el Abc de ayer. Altuna es psicólogo, y miembro del colectivo de víctimas del País Vasco. Hace más de veinte años mataron a su padre. El artículo tiene el mérito de plantear, casi con absoluta y cegadora claridad, sin enmascarar nada, la que podría ser la respuesta del constitucionalismo vasco si el proceso de negociación con Eta fracasa. Es importante señalar lo que se entiende por fracaso. No sólo lo obvio: es decir que las negociaciones se rompieran. Sino que, resultando exitosas, la libertad quedara bajo tutela de los exterroristas. Lo admirable es la frialdad con la que Altuna examina el escenario: cientos de terroristas en las cárceles, sujetos a penas irrevocables, y algo de inexorable terrorismo en las calles. Es decir, el terrorismo (limitado, acosado, estéril), como el precio de la libertad. Un debate de implicaciones muy profundas. Fuera del alcance técnico de este gobierno.

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