27 de marzo de 2006
“Sin duda [dice la señora Elena Arnedo en el periódico de hoy] son muchas más las mujeres que buscan un modelo de trabajo distinto o renuncian a él —y más las que han alcanzado puestos medios y altos, que son las que se lo pueden permitir—, ante la imposibilidad de conciliar su vida profesional y familiar.”
“Esto no quiere decir que las mujeres sean menos competitivas [se adelanta la señora Arnedo] y, mucho menos, que estén peor cualificadas [va de soi]; sencillamente, es posible que, gracias a una educación y socialización distintas, la vida privada y la afectividad sean más importantes en su escala de valores.”
Llámese la atención sobre los pares “educación y socialización”. Falta patriarcal para que el par reluzca. Pero hasta aquí el razonamiento es nítido: la naturaleza de las mujeres es igual a la de los hombres: sólo que el mundo, como a Jeannete, las ha hecho así.
“Y sin embargo [nos embarga Arnedo], los últimos estudios sobre productividad recomiendan la promoción de las mujeres para la dirección empresarial. Parece que las habilidades “femeninas” son más rentables para los modernos sistemas productivos: trabajo en red, en grupo, solidario, abierto.”
Esas habilidades “femeninas” sólo pueden proceder de la naturaleza. Estaríamos buenos, Arnedo, que la “educación y socialización” patriarcales fueran capaces de depositar alguna virtud. Por lo tanto, deduzco que existe una naturaleza “femenina”. Pero ya veo que sólo para el trabajo en “red, en grupo, solidario y abierto” En cuanto se plantea la posibilidad de que esa misma naturaleza femenina les cause problemas al dejar a los hijos en la cueva, al salir de caza, o al pasear por un callejón solitario y oscuro en la madrugada de las ciudades… entonces es la socialización y educación patriarcales. Vamos comprendiendo. ¡Oh mujeres!, reinas de la publicidad.
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Este párrafo de Payne en su artículo de hoy en El Mundo:
“¿Por qué va a tener éxito Zapatero allí donde se han estrellado todos sus predecesores? En su condición de político de toda la vida que jamás ha ejercido ninguna profesión productiva, considera que en la vida todo consiste en una especie de manipulación política y está convencido de que ha adquirido una habilidad sin par en esta materia, aunque probablemente se haya formado una opinión excesivamente elevada de su talento. Lo que es más probable que ocurra, como se ha indicado antes, es que conceda enseguida las exigencias de menor calado de ETA al mismo tiempo que tratará de espaciar y de aguar las exigencias de mayor trascendencia de la organización terrorista y del PNV. Las negociaciones políticas fundamentales avanzarán, sin duda alguna, en la especificación de una serie de etapas, lo cual supondrá dar concesiones políticas importantes de constitucionalidad dudosa, aunque Zapatero parece seguro de poder mantener a todo el mundo unido en alguna especie de alianza o acuerdo de carácter político, por grande que sea el precio”.


