26 de febrero de 2006
El 4 de diciembre de 1992 se emitía en TV-3 un programa llamado Polèmic, que gozó de la atención del escriba del llamado Informe sobre la programació. Como cuenta hoy Daniel G. Sastre en El Mundo parece que el escriba perdió los nervios. La razón: el gran número de castellonahablantes del programa. Y así lo dejó dicho: “Es esta la gente insolidaria de Cataluña. La que no quiere saber nada de nuestra cultura y de nuestra lengua. Esta, por mal que nos pueda saber el reconocerlo, fue la gran victoria del verdugo de nuestra existencia, que entorpeció muchos años de progreso y dejó estas secuelas, desafortunadamente”. (…) “Yo no me siento racista, sino todo lo contrario, pero ante ciertos individuos puedo entender lo que pasa en otros pueblos que tienen un porcentaje mucho más elevado de población inmigrada. Supongo que los llegan a aborrecer y, además, si encima los que roban, venden drogas y hacen las fechorías más importantes son esta gente, pues no hay para menos. Y si no, miremos los que tienen lugar fijo en las cárceles catalanas, y veremos el índice de catalanes que se incluyen. Escaso, gracias a Dios. Realmente, no me imagino un presidente de la Generalitat negro, pero tampoco extremeño”. Ahora voy a escribirlo en catalán, por aquello de que una lengua comporta una visión del mundo una versión aproximada al catalán original: “És aquesta la gent insolidària de Catalunya. La qual no vol saber res de la nostra cultura i de la nostra llengua. Aquesta, per greu que ens pugui saber el reconèixer-ho, va ser la gran victòria del botxí de la nostra existència, que va entorpir molts anys de progrés i va deixar aquestes seqüeles, desafortunadament”. (…) “Jo no em considero racista, sinó tot el contrari, però davant certs individus puc entendre el que passa en altres pobles que tenen un percentatge molt més elevat de població immigrada. Suposo que els arriben a avorrir i, a més, si a sobre els que roben, venen drogues i fan les malvestats més importants són aquesta gent, doncs no hi ha per a menys. I si no, mirem els que tenen lloc fix a les presons catalanes, i veurem l’índex de catalans que s’hi inclouen. Escàs, gràcies a Déu. Realment, no m’imagino un president de la Generalitat negre, però tampoc extremeny”. Estas palabras se escribieron en papel con membrete oficial de la Generalitat, se incluyeron en un informe oficial, encargado y pagado, y se archivaron en el Departamento de Presidencia. Hasta hoy no se han publicado en los periódicos y El Mundo reduce hoy su impacto a la edición catalana.
Lo que realmente lamento de estos años es haberme quedado corto.
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Este es el anuncio de la Campaña 6.1. Estupenda campaña. Pero hay que respetar el orden alfabético, que es el único orden posible para una campaña así. Sólo el nacionalismo no respeta el orden alfabético. Todos los problemas catalanes resultan de no respetar el oren alfabético. En ese cambio de orden están resumidas todos los malentendidos. Y el peor: que el cambio pudiera entenderse como una cortesía. Así pues: “Castellano y Catalán”.




