25 de febrero de 2006
La Generalitat tripartita se defiende y dice que no ha filtrado por ningún motivo político las encuestas de opinión realizadas por el gobienro de Jordi Pujol. Lo importante, sin embargo, es la prueba que da. Dice El País: “El Gobierno catalán quiso aclarar ayer que la aparición de estos documentos no responde, tal como denuncia CiU, a ninguna “guerra sucia” contra la federación y, ni mucho menos, es el responsable de haber filtrado a determinados medios estos informes. El Ejecutivo emitió ayer un comunicado en el que informa que los 175 informes, encontrados en el archivo de Presidencia, son totalmente públicos y pueden consultarse en la página web del Instituto de Estadística de Cataluña, desde el pasado 16 de enero.” Allí me fui rápidamente, con la esperanza de ver y paladear en vivo la prosa franquista. (Por cierto: he visto en los medios muchas analogías cosmpolitas, tipo “macartismo”, “orwelliano”, pero ninguna con la analogía que realmente corresponde, que es la rancia y patria de Juan Aparicio). Bien: la cuestión son dos cuestiones. Primero, que no he encontrado los informes. Sólo los títulos. Puede que haya buscado torpemente. Pero, en cualquier caso, lo interesante es el procedimiento de disculpa. El tripartito se justifica diciendo que los ha colgado en una página web (falso, insisto, hasta donde yo veo). Internet, para el tripartito, es la cómoda donde nuestros poes de bolsillo dejan sus cartas. No veo los informes, pero se me hace la boca agua sólo con los títulos. Una cómoda, en efecto. Despintada. Y en la habitación un olor profundo a prenafeta y col hervida.


