31 de diciembre de 2005

Un notable reportaje de Joaquín Prieto en El País de hoy describe la opresión de las mujeres en Francia, esa vergüenza francesa y europea. Una de las clamorosas vergüenzas contra las que se rebelaba Pym Fortuny en Holanda, razón por la que le llamaron enseguida fascista y luego maricón. En el reportaje se alude a la existencia de un convenio franco-marroquí “por el cual los marroquíes que viven en Francia pueden divorciarse y repudiar a las mujeres cuando los dos miembros de la pareja son marroquíes y para conservar los fundamentos de su identidad nacional”. Para conservar los fundamentos de su identidad nacional. Repudiar/Identidad nacional. Es una lástima (cuestiones de espacio, sin duda) que el periodista no señale explícitamente a los responsables de esta liaison. Es decir, el gobierno de François Mitterrand. Mitterrand llegó en mayo y una de sus primeras decisiones fue ese convenio (de agosto). Mitterrand. Es decir, la izquierda. La izquierda, que siempre sale de rositas. La izquierda, a la que le basta hablar de la desesperación de los jóvenes periféricos (al gran ordenador central). La izquierda, y sus decisiones de gran calado. La izquierda relativista y multicultural, es decir, racista. El mundo visto desde Aux Deux Magots, que dice el sarcoma Sarkozy.

Entre las amenidades que ofrecen los libros de estilo de los periódicos no se cuenta la prohibición del titular ucrónico. “La guerra de Irak pudo evitarse”, dice El Baradei. No sólo ucrónico. Este tipo de titulares atenta contra la organización básica del periódico, que se nutre de las variaciones registrables (texto) de un acuerdo lógico y rutinario (subtetxo). Cualquier periódico tiene un subtexto donde se almacenan proposiciones del tipo: “Hoy amaneció” “Todo va bien” o “Pudo evitarse”. No news, good news, en resumen. Algo va mal, como en los submarinos, cuando el subtetxo emerge. Mucho peor si lo hace, además, con la frivolidad analítica del Nobel de la Paz, que compatibiliza su deslumbrante aserto sobre el pasado (“Pudo evitarse”) con su incomprensible vacilación sobre el futuro, y aun sobre el mismo presente. Que esto es lo que dice sobre Irán: “No digo que Irán tenga un programa pacífico de energía nuclear, pero tampoco afirmo que sea un programa para fabricar armas nucleares.” Vaya. Y para dentro de diez años, el Nobel, que no podrá evitarse.

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