30 de diciembre de 2005
La creciente desconfianza social ante el periodismo se alimenta de este tipo de leves circunstancias. Esta era la cabecera de página de El País hace nueve días:
Como es natural los mensajes de El País van mucho más allá de sus lectores. Y suelen reproducirlos las cadenas de radio y las televisiones. O el 30 o adiós. Bien está. El 30. Impasible el ademán.
Ni hay acuerdo, ni sombra de acuerdo. La nota periodística de hoy ignora que es la última nota de un relato que comenzó hace nueve días. Por el contrario, se presenta aislada, ingrávida y gentil. Ni hay acuerdo ni se rompe la negociación. Pero el diario no se siente comprometido a dar una explicación ni, lo que es mucho peor, a pedirla. Es en estas circunstancias cuando los diarios se convierten en buzones y el periodismo en buzoneo.
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La evolución de la izquierda peninsular se refleja, ¡otra vez!, en la irremediable semántica de nuestro Zapatero que pasa a decir, ¡y a ostentar!, “patriotismo” donde se siempre se ha dicho “política”. “Social”, of course.
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