3 de noviembre de 2005
Esfuerzo y melancolía
(XXXIII)
Puede que la necesidad del grupo esté cifrada en la naturaleza humana, y puede que la vida sea, precisamente, un lento desprendimiento de las capas que vinculan a uno con los otros. Cuando alguien muere bien, al cabo del camino, no suele hacerlo entre himnos y acuerdos. La vejez es arisca y solitaria. Pero entretanto el grupo, o su añoranza, ejercen su ley. Un catalán alfabetizado de cerca de cincuenta años, ayer. Esto son las adherencias. Un filólogo de izquierdas que dice: “Cataluña es una nación. No hay ley capaz de restringir los sentimientos”. Que acaba llamando perros a sus adversarios políticos: “Ladran, luego cabalgamos”. Su homenaje (catalán, dice) al Quijote. Una frase que no está en el Quijote. Es exacto. Lo que es este hombre. Una mujer de izquierdas que dice que Cataluña es una nación. Que añade que el franquismo la echó de su pueblo y que Cataluña (donde el franquismo no tenía jurisdicción moral) entonces la acogió. Y en cuya cabeza cabe que la Inquisición se instaurara en el siglo XIX. Y que no es Carmen Calvo. No es un lapsus. Es una cabeza de izquierdas. Y, por último, un hombre que cita tres instantes: la Revolución americana, la Revolución francesa y las Cortes de Cádiz para apuntalar su pensamiento. Adhiérete, vaina. El debate de ayer sólo dejó claro qué es el nacionalismo español. El nacionalismo español es el presidente del Gobierno reconociendo la identidad nacional de Cataluña y poniéndose a ello. O bien: el jefe de la oposición oponiéndose. Pero ¿cómo oponiéndose? ¿Ledesma, Giménez, acaso Ortega… el peor Azaña? Nada de eso: Jefferson. El nacionalismo español: melodía sixty, peace and flowers, o Ilustración. Esto es lo que viene de la árida, la casposa, la brutal España. Este es el regüeldo. Por comparación abrumada lo que viene de Cataluña. Y repiten que con el 90%, como si eso no fuera un claro clarín de vergüenza. El medievo blindando el presente. Los derechos históricos. La desaparición del individuo. Así está hoy el pleito entre Cataluña y España.




