28 de septiembre de 2005

Hoja de parra

(I)
El diario El Mundo publica hoy el borrador del preámbulo del Estatuto que han pactado los miembros del gobierno regional de Cataluña. Es un texto inolvidable, y quiera dios que se mantenga en el trámite final, y que llegue indemne al congreso de los diputados, y que salga de él, y que el pueblo soberano y sagaz le dé el visto bueno. Entonces, y sólo entonces, podremos decir lo que sentimos. Mientras tanto, examinaremos su párrafo tercero. “Es en este sentido que el Estatuto es depositario de una Memoria y guarda el recuerdo de todos los los que han luchado, así como de aquellos que fueron exiliados o incluso murieron por el reconocimiento de los derechos sociales de los catalanes. Pero tanto o más que la Memoria, mueve este Estatut la aspiración, el proyecto y el sueño de una Cataluña sin ningún tipo de obstáculos a la libre y plena interpendencia que una nación necesita hoy”. Ahí está todo. Expuesto, exhibido, al franco estilo tripartito. La sobreactuación, sobre todo. Ese fatuo traje con hombreras. La Memoria mayúscula. Está bien. Propio de naciones graves. Pero esa MM pide, solicita, demanda, exige un grave período retórico. “Pero tanto o más que la Memoria mueve este Estatuto”. “Mueve este Estatuto” O “Mou aquest Estatut”, en su original forma vernacular. Hombre, hombre. Cuando uno se llena con Delacroix no puede derramarse en el Vázquez de las hermanas Gilda. Es infalible: la estafa siempre acaba encontrando su grieta retórica. Hasta que se despeña patética: “…Una Cataluña sin ningún tipo de obstáculos a la libre y plena interdependencia…” Sin ningún tipo de obstáculos, libre y plena, como la canción melódica, y el primero se lo ponen ellos, no vaya a ser, no prenguem mal, con esa grosera tapia de ladrillo, tan catalana, alzada de pronto en el prístino paraje semántico: “Interdependencia”. Una hoja de parra, desde luego. Como todo eufemismo. Pero con la peculiaridad de que debajo no hay vergüenza.

(II)
La Generalitat reclama “un debate sereno” y que haya “amplio consenso”. Es que quiere sacar a las putas de la calle.

(III)
El País llama a las putas “meretrices”. Se esperaba “trabajadoras del sexo”. ¡Chicote vive!

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