25 de septiembre de 2005

¿Por qué los niños deben leerse una y otra vez la crónica de José Manuel Calvo, desde Port Arthur, que hoy publica El País?

1. Por la calidad de sus testimonios, puramente impresionistas. Los testimonios no pretenden desentrañar el mundo. Ni exigen que Bush dimita. Sólo sombras que pasan por el ojo del periodista. Ese Landrie: “Yo no tenía ningún sitio donde ir, y por eso me quedé. Pero fue malo, malo, malo’, dice Joe Landrie, que a sus 73 años [sombras pero datadas, anotadas, reales] vaga por las calles y se tambalea bajo la lluvia y el viento. ‘¿Me puede llevar a la calle 25?” [Un perfecto ejemplo del lugar que el periodista debe ocupar en el relato. Apenas una mano abriendo la puerta. Al final del reportaje reincide en el éxito, pero ya se le ve demasiado el cuerpo: “A ver si puedo llamar a mi hermano, para que me eche una mano… ¿Usted tiene mucha prisa?”

2. Porque entre los fantasmas de Port Arthur está Janis Joplin, rodeada de refinerías de petróleo como su voz.

3. Por la organización ejemplar del tiempo narrativo. En una docena de líneas el huracán entra, actúa y se va. El tiempo está anclado en detalles firmes: la intensidad del viento (185 kilómetros), la ciudad abandonada, con sus refinerías muertas y las triunfales llamaradas que anuncian (tan sobriamente) “la reanudación de la actividad”.

4. Porque describe con extrema confianza cosas que no conocemos pero que ya son nuestras para siempre. Es decir, Johnny’s Pizza “con letreros rojos y paredes verdes que ya necesitaban una mano de pintura antes del huracán” o Bucaneer Seafoods, que ya “no podrá servir comidas durante mucho tiempo, o de la Iglesia baptista, que “ha sido protegida por el Señor”.

5. Porque hay acción, desde luego, pero sobre todo porque está al alcance del hombre. “Un hombre y una mujer bajan de un vehículo, miran a un lado y a otro y entran en El Rancho, supermercado, taquería y frutería. A los pocos minutos salen con cuatro bolsas: un pillaje discreto, de subsistencia”

6. Por la gaviota y el perro muertos, por la palabra motel y por Twin City, y porque en Estados Unidos con ninguna policía puede jugarse, y menos con la de Tejas.

7. Porque esta crónica no puede escribirse con Google Earth.

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