31 de mayo de 2005
La distinción ya no es entre derecha e izquierda. Sino entre sí y no.
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El sí es hegemónico en el periodismo. El no, en el resto de internet. Quiere decirse que el sí es el producto de la mediación. De la posibilidad de manipulación, sin duda, pero también de la garantía de verdad. El no, sin mediación, jamás será una alternativa. Será, exactamente, lo que hoy dice Miguel Ángel Aguilar: non, mais.
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De momento no hay eco en el mundo de la investigación sobre el cáncer del físico Antonio Bru. Su experimento, basado según la nota de Sampedro en El País, en el crecimiento lineal y no exponencial de los tumores, tiene la esperanzadora e irreductible belleza del reduccionismo.
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Las noticias de El Mundo sobre el seguimiento policial a diversos implicados en el 191M prueban, una vez más, que el Estado estuvo a punto de llegar antes que las bombas y niegan, una vez más, que el terrorismo islámico no fuera objeto de la investigación policial. Son noticias importantes que el periódico, obsesionado por la teoría de la conspiración, muestra pero no sabe ver.
Escrito en Barcelona, a las 10.55, deslumbrado ante Odón, Gemma y Denís, que en el párrafo diez critican la utilización partidista de las víctimas y en el quince alertan sobre la necesidad de no traicionar a los muertos.




