13 de mayo de 2005
Josep Piqué, presidente del Partido Popular de Cataluña, reunió ayer a cenar a gentes de los periódicos y les dijo que la redacción del Estatuto es una catástrofe, una auténtica catástrofe, ni siquiera una catástrofe catalana, sino una catástrofe tout court, y después de decir esto ayudado de un micrófono, les pidió ayuda y comprensión, bálsamo, complicidad y celofán, para si llegado el caso se atreve a hacer públicas declaraciones diciendo que el Estatuto es una catástrofe los periodistas catalanes pofavó no lo arrojen a las tinieblas exteriores de la patria mía, eso les pidió, anticipándoles que mientras no extiendan garantía de legitimidad a su no, no y no catastrófico él seguirá reservando la palabra catástrofe para los encuentros íntimos sin prestarse a prácticas de riesgo públicas, esto dijo y repitió mientras todos los presentes, salvo un par, asentían con la cabeza, claro, claro, cómo va a decir este pobre hombre que la redacción del Estatuto es una catástrofe, lo desollaríamos, claro, claro, claro está, y uno hubo incluso, el más cínico, que lo animó de muy buen talante y mejor corazón, claro, claro, yo te veo muy bien así Piqué, ¡sigue Piqué!, francamente bien de veras sigue así, mientras Piqué transido de verdad asentía y, la cabeza rosa y breve hundida sobre el plato, se comía la catástrofe con patatas.
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P: “Se te pasó el 11 de mayo, día del santo Feynman. Una cita suya: “Physics is like sex. Sure, it may give some practical results, but that’s not why we do it.”
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El señor Carlos Fernández de Muniain Letamendia ocupa el espacio más noble en la sección de las cartas al director de El País de hoy. “Una frase muy peculiar” le han titulado su carta. La frase es la de Rajoy contra Zapatero: “Usted traiciona a los muertos” El señor Fernández de Muniain Letamendia, primero, se permite dar unas muy peculiares lecciones semánticas a Rajoy (“nunca se les traiciona (…) se les honra o se les deshonra”), luego algunas otras más, y más peculiares, sobre el relativismo histórico de los valores (“cesiones que en principio parecen inadmisibles (…) el tiempo y la historia las convierten en necesarias y razonables); pero lo que sin duda salta a la vista es la secuencia realmente peculiar que clava en la muerte de estos algunos que vienen, “brutal e injustamente muertos en atentados terroristas”, tan peculiar que dan ganas de volverla a ver si en el envés pudiera leerse “justamente asesinados en atentados terroristas”.
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Me resulta embarazoso presentarme a mí mismo.
Escrito en Barcelona, a las 10.45, tranquilizado porque el Rey Juan Carlos ha dicho que es viernes y esto no es Bélgica y recordando el titular con que Boix zanjó la reunión de portada del Diari de Barcelona que trataba de la ley del aborto y la baja transitoria de Balduino, aquel su “Interrupció abrupta del regnat”, sintético cruce, también del humor y la libertad periodística.




