1 de mayo de 2005
Bloggy metal (II)
La preocupación por la injuria y la calumnia. La preocupación, incluso, por la diseminación de verdades privadas. Es obvio que el anonimato favorece este plan. Incluso el plan concreto y emboscado de algunos menudillos que cuando firman con su nombre social se camuflan tras amaneradas y fútiles disquisiciones entre ser y sombra. Sin embargo, y hablando en general, el nivel de lo que circula se equipara fácilmente al de una cargada sobremesa, donde los ausentes fueran cuidadosamente deshuesados. Ese gracioso momento donde aparecen los corsés rojos, las bolsas cargadas de dinero, las adicciones, la sintaxis, la halitaxis y los cuernos. Las risas se desatan, algún rostro enrojece, y se mantiene la olla con la aportación del propio pedazo de grasa. Hasta la consumación y el fuego fatuo. Cuando la sobremesa se levanta el grado de crédito que merece lo escuchado es variable: pero indudablemente va creando jurisprudencia, más o menos consciente, sobre los otros.
En la red hay sobremesas continuas. No hace falta ni comer ni moverse ni pagar, para estar en ellas. Se da una diferencia fundamental: el adicto, el cornudo y el sin-táctico se enteran con mucha mayor facilidad y rapidez de los comentarios que protagonizan. No digo que no sea importante y molesto. Pero es lo único realmente importante. En cambio, me parece más secundario la ampliación del campo de batalla, es decir, el hecho de que internet multiplique exponencialmente el número de asistentes a la sobremesa. A pesar de la hinchada vanidad de los implicados, que los hace verse al momento centro del mundo (qué importa que el mundo sea transitoriamente una diana: ¡es el centro, estúpido!) el número de interesados en sus cuitas privadas no suele superar al de los miembros de una sobremesa… presencial.
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I
Página 14.
“Un debate entre un asesino y el juez que lo ha condenado puede ser imparcial, pero es a todas luces desequilibrado. Es también desequilibrado otorgar la misma credibilidad a quien defiende la evolución que a quien aún sostiene teorías creacionistas. O colocar al mismo nivel a sanadores que lanzan huesos para diagnosticar y a médicos que utilizan aparatos de resonancia magnética y análisis de laboratorio.”
II
Página 1/Suplemento de Cataluña.

III
Página 64.
“En su última carta [desde Sumatra] la mujer me escribió que había aprovechado la tela de un paracaídas abandonado en un manglar para confeccionar la vela de una barca que estaba construyendo su marido con madera de palmera nipa. Querían explorar las islas salvajes de alrededor con la ayuda de un nativo de la etnia batak, que también les había enseñado a tallar máscaras de dioses papúes. Éste les acababa de contar una extraña historia. En un templo abandonado en medio de la selva había visto dos serpientes paralelas que se deslizaban a lo largo del pavimento desde la puerta hasta el altar y que después de coronarlo cada una por un lado, copularon sobre el ara con un nudo enigmático. Según el nativo este hecho presagiaba una gran catástrofe. Cuando se producía este abrazo entre dos reptiles de esa clase era señal de que el mar estaba próximo a despertar de un largo sueño. La carta terminaba deseándome feliz Navidad.”
Escrito en Barcelona, a las 10.52, rojo y roto.




