30 de abril de 2005

Bloggy Metal (I)

Se preguntan en el Abc Cultural si los blogs pertenecen a la esfera (redondean) pública o privada. El que pueda hacerse una pregunta así revela hasta qué punto el mito se apodera de algunas reflexiones en torno a internet. Dejando al margen que cualquier escritura es pública desde el momento en que se produce, es obvio que en la naturaleza del blog está su carácter exhibido. Un blog no es el cajón de la alcoba. La cuestión es preguntarse qué clase de experimento público es. Destacan dos rasgos obvios: su escritura y publicación dependen exclusivamente del individuo: como un graffiti: y el individuo puede elegir o no el anonimato. Este carácter individual y generalmente anónimo es el que ha provocado hasta ahora las discusiones más enconadas. El contenido de un blog no está sometido a ningún control colectivo: como un graffiti. Puede ser falso: como un graffiti. Su capacidad informativa es superior a la de un graffiti e, igualmente, tiene la capacidad potencial de que su información se conozca por un número mayor de personas. Este parece ser el punto clave. La capacidad de convocar a una audiencia que no pasa por los filtros de los medios tradicionales. Hay varias razones que explican esta convocatoria masiva. Pero una muy importante: la organización de la información en la red. Al menos de parte de ella. Yo puedo escribir ahora mismo el nombre que tengo más a mano en el buscador de blogs más popular, que seguramente es Technorati. Aparecen en otros blogs varias alusiones al nombre, la mayor parte cortesías. Y entre ellas, un reportaje que escribí sobre un ciudadano argentino. Nunca he escrito un reportaje sobre dicho ciudadano, aunque no sería mala idea el hacerlo. Pero da lo mismo: ahí está en pie de igualdad jerárquica con otras noticias verdaderas. Los buscadores traducen pero no leen. Esta característica difumina la posibilidad de control y al hacerlo debilita las garantías sobre lo que se narra. Pero lo trascendental es que por mucho que medios tradicionales o blogs de audiencias poderosas controlen la información que incluyen, la información falsa puede acabar apareciendo, y de modo destacado. Pongamos que el amo de un blog decide acabar con los comentarios y examínese la posibilidad de crear una página titulada loscomentariosqueelamonoquiereleer. Punto com.

Escrito en Barcelona, a las 10.58, lúbrico y solar como la palabra verano.

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