29 de marzo de 2005

¿Qué puede hacer un periódico con un blog? Desde luego, hacerle la competencia a los blogs y elevar el tono general de éstos. El blog se profesionaliza y se convierte en un género periodístico. Que comparte con otros géneros periodísticos una cierta incertidumbre de fronteras. No vale la pena perder un minuto con la taxonomía de los géneros y las infinitesimales diferencias, por ejemplo, entre columna y artículo, y crónica y reportaje. Allá donde hay una palabra distinta hay un género distinto y alabado sea el señor y los blogs. Sin embargo, más allá de la taxonomía concertada, creo que el blog en el periódico sí puede acabar desarrollando un género nuevo e interesante. Que, además, sólo puede hacer un periódico y los escritores del periódico. Y que, de alguna manera, está emparentado con el origen del blog, hoja de ruta, algo bastante parecido al cuaderno del dragón que llevaba Carmen Martín Gaite y tantos otros escritores menos brillantes a la hora de ponerle nombre al fajo de notas donde se registran las concepciones, los embarazos, los nacimientos y los abortos. El blog en el periódico debería dar cuenta del proceso de elaboración de las noticias. De cómo logramos entrevistar a Mick Jagger y del porqué decidimos escribir la pieza de este modo. Una caja negra del periódico. Fascinante. Sólo falta saber si el periódico está dispuesta a abrirla, incluso en el caso de que no haya accidente. Por el momento no veo demasiados indicios. Con la excepción, aún muy tímida y episódica, del Guardian. Un blog, por otra parte, de notables virtudes técnicas.

El origen del oasis catalán.

Yo, internacionalista lingüístico, declaro que, después del tiempo que ha dedicado a sus estudios, el señor Albert Branchadell aún no comprende la diferencia entre un hablante castellano obligado (y cabreado) al catalán y otras lenguas menores, y un hablante catalán obligado (y cabreado) al castellano y otras lenguas mayores.

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