28 de marzo de 2005

Resumen de lo publicado. Se desvelan las visitas a un preso islámico de Fernando Huarte, un miembro del Partido Socialista, que a su vez es el responsable de una oenegé especializada en asuntos árabes. Las visitas fueron tres. Dos de ellas en el año 2002 y la última en el 2004. El preso fue detenido en 1997, acusado de pertenecer al Gia argelino. En la misma operación policial se detuvo a Lamari, uno de los terroristas que organizó la matanza de Madrid, y que se suicidó posteriormente en Leganés. Por este vínculo se empieza a llamar a Benesmail lugarteniente de Lamari y a especular, sin ningún indicio añadido, sobre su conocimiento previo de la organización del 191M. En octubre del 2004, dos semanas después de la tercera y última visita de Huarte, la policía registra la celda de Benesmail y halla una nota con el nombre de dos etarras, Henri Pariot y Harriet Iragi. Tanto el juez Garzón como el juez Del Olmo no dan mayor importancia a esa nota y descartan cualquier conexión entre Eta y el atentado de Madrid. Cuatro días después después de la revelación sobre las visitas de Huarte el secretario de organización del Partido Socialista aseguró que tenía claro cuál era el objetivo de las visitas y subrayó que el anterior gobierno también lo sabía. Según la información de El Mundo, varios periodistas le preguntaron entonces si eso quería decir que Huarte trabajaba para la seguridad del Estado. “El secretario de Organización sonrió, repitió que sólo quería decir las palabras que acababa de pronunciar y se fue a su despacho.” Al día siguiente El Mundo (m) publicó en portada que Huarte era un importante agente del Cni. Esto: “Según han explicado fuentes de alta solvencia a El Mundo, Huarte está ‘altamente valorado’ en el Cni, ha facilitado informaciones muy valiosas sobre el mundo islámico y algunos países europeos han solicitado su colaboración en varias ocasiones.” El periódico publica la noticia, sin explicar en ningún momento por qué revela la identidad de un agente del servicio secreto español. Hoy el diario El Mundo (m) dedica varias páginas al caso. Entre ellas la XV entrega de los agujeros negros del incomparable Fernando Múgica. En ella hay un párrafo final que incide bellamente en lo autobiográfico y que resulta ser lo más sustancioso de las tres páginas. Dice: “Mi tío Fernando, un honorable médico pamplonés, me enseñó, cuando yo sólo tenía cinco años, a tratar de comprender a los grandes maestros de ajedrez su lección más importante era que nadie deja comer una pieza por puro amor al contrario. Huarte ha sido un peón al que han sacrificado. Nos han regalado un importante titular. Debemos de ponernos en guardia ante tanta generosidad.” Y una página más allá, el director adjunto titula: “Huarte no es James Bond”. Para seguir: “Ahora bien, si el socialista Huarte no es precisamente James Bond, [en negrita James Bond] ¿por qué desde altas instancias del Gobierno se ha magnificado su papel? ¿Qué fin se persigue al dar a este personaje de segunda fila un protagonismo alejado de la realidad? (…) Según parece, en el Partido Socialista están encantados con la aparición en escena del espía Huarte”.

Exactamente, lo que está pasando.

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