26 de enero de 2005
El crimen y la verdad
(Para José Carlos Rodríguez, que vuelve)
(I)
Chirac al inaugurar ayer el museo del Holocausto en París: «A ceux qui voudraient nier cette réalité, nier ces faits, nier cette histoire, je dis (…) qu’ils seront poursuivis et condamnés avec toute la rigueur de la loi. La science fut dénaturée pour légitimer le racisme. Nous n’accepterons pas qu’elle soit dévoyée pour justifier le négationnisme, ce crime contre la vérité. Se souvenir, c’est aussi transmettre. Il faut que, toujours, l’histoire soit dite. Jamais la chaîne ne doit se rompre. Nos enfants et nos petits-enfants devront garder au plus profond de leur cœur, poignante comme une douleur et présente comme une menace, la conscience de ce qui s’est passé. En ces minutes si particulières, je veux redire avec gravité que l’antisémitisme n’a pas sa place en France. L’antisémitisme n’est pas une opinion. C’est une perversion. Une perversion qui tue. C’est une haine qui plonge ses racines dans les profondeurs du mal et dont nulle résurgence ne peut être tolérée.»
(II)
¿Deben los medios de prensa ser enemigos de la libertad?
Sheldon Richman, abril 2001
(fragmentos precariamente traducidos)
“El prolongado debate sobre la cobertura objetiva de las noticias inevitablemente se introduce en esta discusión. He argumentado que la causa del problema con la cobertura de los temas económicos y sociales es que las cosas importantes son invisibles. ¿Pero es la falta de objetividad el problema actual? Opino que èstos son elementos de un solo problema. El fracaso en atrapar lo esencial, los hechos de una situación que no son obvios, es una falta de objetividad. Ese fracaso y esa falta de objetividad pueden no ser intencionales (en la mayorìa de los casos probablemente no lo son) pero eso no altera las consecuencias.
¿Què es la objetividad? Es a la vez un compromiso y un estado de las cosas. Es el compromiso por comprender algo sobre el mundo y la comprensión resultante. Podemos sintetizar este compromiso diciendo que es un esfuerzo por no confundir nunca el pensamiento y el deseo. El querer que algo sea verdad no lo convierte en verdad.
Dos importantes conceptos en el tema de la objetividad que Ayn Rand enseñó: hay esencia y contexto. Hay un número infinito de factores sobre cualquier fenómeno. Pero no todos ellos son esenciales en un contexto particular. Entonces el relato o la narración de una noticia no necesitan convertirse en una lista sin fin de hechos. En la cobertura de una campaña presidencial, el color de ojos de los candidatos no es esencial, mientras que su posición con respecto al envìo de soldados americanos a la guerra en suelos extranjeros sí lo es.
Relatar lo esencial de lo que no es esencial no es siempre fácil. Los desacuerdos son inevitables. Pero en principio, la investigación y la discusión racional pueden resolver estos desacuerdos. Señalo esto porque la gente que discute la objetividad de las noticias generalmente asume que la verdad objetiva es imposible porque significa informar acerca de todos los hechos.
Otro supuesto cargo contra la posibilidad de la objetividad es que, siendo humanos, los reporteros no pueden realmente separar sus valores y opiniones de su percepción de los hechos. Aquì la confusión filosófica se incrementa.
La suposición subyacente es que los valores y opiniones no tienen nada que hacer con la objetividad. ¿Puede ser esto asì? Ultimamente ha habido historias sobre la existencia de esclavitud en Sudán y en otros paìses de Africa. Usted no puede leer estas historias sin tener la sensación de que los periodistas piensan que la esclavitud es algo malo. ¿Hay allì una falta de objetividad? ¿Han dejado los periodistas que sus opiniones se inmiscuyan en sus relatos de los hechos? No. Es ciertamente verdad que los periodistas sostienen la opinión de que la esclavitud es mala. Pero tambièn es un hecho que la esclavitud es mala. Por lo tanto la opinión, o juicios de valor, de que la esclavitud es mala es objetiva. Concuerda con los hechos. Los valores no están fuera del dominio de la objetividad, porque lo bueno y lo malo son aspectos reales del mundo (El mejor caso para esa posición debe buscarse en el trabajo de Ayn Rand, particularmente en “La ètica objetivista” de su libro “La virtud del egoìsmo”).
El problema de cómo la noticia es cubierta no es que ella contenga de manera explìcita o implìcita juicios de valor. Eso es inevitable, la selección misma de lo que se va a informar involucra juicios de valor. Por otra parte, el informar sin juicios de valor no serìa de interès (Ayn Rand dijo que hay dos preguntas fundamentales: ¿Què? ¿y entonces què?) El problema no es que los juicios de valor se introduzcan en la narración de las noticias. El problema es que los juicios de valor son usualmente erróneos. Pero hay otro problema.
La objetividad a menudo se confunde con la imparcialidad. Es una creencia general que los periodistas deben dejar para otros los juicios de valor explìcitos, al menos en los temas controvertidos. Cuando un periodista viola esa regla y hace un juicio de valor explìcito por su cuenta, puede ser acusado de una falta de objetividad cuando en realidad èl es culpable de una falta de imparcialidad. De cualquier modo, será criticado sólo si su juicio es disidente. Expresando la opinión del diario no se meterá en problemas. Ese criterio moral da crèdito a la acusación común de que los medios de prensa tienen una influencia estatista.
Veámoslo en un ejemplo. Imagìnese que el Congreso incrementa el salario mìnimo a 5,25 dólares la hora. Dos periodistas de distintos medios escriben sus primeros párrafos de la siguiente manera: 1) El Congreso elevó ayer los ingresos de miles de trabajadores de bajos salarios en todo Estados Unidos; 2) El Congreso elevó ayer el salario mìnimo a 5,25 dólares la hora, amenazando con el desempleo a miles de trabajadores de bajos ingresos.
¿Què podemos decir nosotros sobre estos comentarios? El primero contiene una falacia. El segundo es correcto. Pero ambos carecen de imparcialidad. En cada uno, el periodista saca sus propias conclusiones. Es el modo de comunicar noticias que la mayorìa de la gente desaprueba (incluyendo los profesores de periodismo). Se supone que los periodistas tienen cierta autoridad para sacar las conclusiones. Esa es una de las diferencias que definen el hecho de informar noticias y comentar noticias. El trabajo de un comentarista es sacar conclusiones.
Pero aquì es donde el criterio moral hace su aparición. El periodista que escribió el primer comentario del ejemplo, probablemente recibirá una pequeña crìtica de los observadores del propio medio de noticias, porque su conclusión es consistente con la del propio medio.
Un ejemplo reciente de falta de imparcialidad lo tenemos en una noticia de la Agencia Associated Press, publicado el 27 de marzo de 1996. La historia era sobre el contrabando de gas freón para el aire acondicionado de los automóviles en Estados Unidos. A raìz de la presión ejercida por las instituciones que defienden el medio ambiente, el gas de freón, que es un clorofluocarbonado, fue prohibido en Estados Unidos pero se lo introduce en grandes cantidades desde la India, donde todavìa se lo fabrica. El despacho de la Agencia Associated Press comenzaba de esta forma: Gas clorofuocarbonado de la India ha sido introducido de contrabando en los Estados Unidos, permitiendo de esta forma que algunos automóviles pasen un verano fresco de manera económica, pero prolongando la amenaza sobre la capa de ozono protectora de la tierra.
El periodista hace referencia a la amenaza a la capa de ozono como si ello fuera un hecho indiscutido. Miren que diferente serìa si èl hubiera escrito prolongando lo que algunos ven como una amenaza para la capa de ozono protectora de la tierra. Aunque la diferencia tal vez no parezca muy grande, al menos le dice a los lectores que la amenaza está en discusión. Hay mucha literatura que argumenta que la capa de ozono no está desapareciendo, y que el adelgazamiento en el Polo Sur es caracterìstico de esa región. Usted no sabrá eso leyendo la noticia de Associated Press. El periodista, finalmente, le brindó un mal servicio a sus lectores.
¿Què error cometió? El presentó como un hecho incontrovertido algo que entre los cientìficos está en discusión. Desde que su conclusión estuvo de acuerdo con las instituciones defensoras del medio ambiente, probablemente èl ni siquiera se haya enterado de lo que hizo. El periodista tambièn violó el principio de la imparcialidad, presentando por su propia cuenta la conclusión cientìfica. Eso reforzó la deducción de que es incontrovertido. Obèrvese que si èl hubiera cumplido con la regla de imparcialidad, la noticia no hubiera parecido tan influenciada. Si hubiera citado a alguien diciendo que el gas freón amenaza a la capa de ozono, tal vez tambièn hubiera pensado en citar a alguien que estuviera en desacuerdo. Al menos los lectores hubieran tenido la sensación de que la amenaza es la visión de un cientìfico y no la visión de todos los cientìficos. Una simple afirmación hecha por un reportero, presentada como si todos creyeran en ella, significa cargar con una responsabilidad superior a la de los cientìficos.
¿Es la regla de la imparcialidad una buena regla? Esa es una pregunta compleja. Antes, los periódicos americanos no aceptaban o no adoptaban la regla. En los dìas en que la ideologìa separaba severamente a los partidos polìticos, los periódicos se identificaban abiertamente con uno u otro partido. En el siglo XIX, un periódico abiertamente demócrata apoyaba el comercio libre y la libertad personal: se oponìa a los aranceles y a las prohibiciones. Los periódicos republicanos eran la voz de los grandes negocios, apoyaban o defendìan los aranceles y las prohibiciones. No habìa nada intrìnsecamente malo con este arreglo o convenio. Cuando usted compraba un diario en particular, usted sabìa lo que estaba adquiriendo. Si usted querìa ambos (o más) partidos, usted compraba dos o más periódicos.
Ahora las cosas son diferentes y no es probable que se vuelva a la vieja senda. La regla de la imparcialidad es más ventajosa o conveniente. Si bien no garantiza la información honesta, puede mitigar algunas de las peores influencias que habitualmente encontramos en la información.
Pero todavìa estamos en falta con la pregunta: ¿son los medios de prensa un impedimento intrìnseco para lograr una sociedad libre?.
Thomas Jefferson señaló una vez que preferìa tener periódicos y ningún gobierno, que tener gobierno y ningún periódico. Pero esa no es la elección a la cual nos estamos enfrentando.
La pregunta es: ¿podemos tener libertad y medios de prensa? Dada la discusión anterior, el motivo para el pesimismo es fuerte. Pero las cosas no están tan mal como parecen. A pesar de los medios de prensa, la comprensión de la importancia de la libertad y el peligro del poder ha crecido notablemente en los últimos treinta años. A veces los medios de prensa han sido útiles.
En los últimos años ha habido más historias como nunca antes sobre los fracasos del gobierno para solucionar problemas. Hay, probablemente, más periodistas con una verdadera inclinación liberal que en cualquier otra època. Esa tendencia deberìa continuar en su trayectoria alcista, porque muchos jóvenes amantes de la libertad son atraìdos por el periodismo.
Pero al mismo tiempo, deberìamos entender que los medios de prensa no serán los lìderes de la revolución intelectual de la libertad ni deberìamos esperar que lo sean.
A pesar de la frecuencia creciente de artìculos periodìsticos y reportajes televisivos a favor de la libertad, el verdadero trabajo en la discusión de las ideas de la libertad vendrá a travès de otros canales, como siempre sucedió. La opinión en los medios es uno de esos canales. Excelente material pro-libertad aparece casi todos los dìas. Las noticias en la TV tambièn han mostrado alguna mejora. El trabajo de John Stossel, para la cadena ABC, demuestra la posibilidad que hay en la TV de presentar un buen y duro análisis de los errores del gobierno. La cuestión de fondo es que los medios de prensa hacen difìcil –pero no imposible- la venta de la libertad. A medida que la comprensión del proceso de mercado y el orden no planificado se difunda, se creará tal vez una nueva generación de periodistas que no serán inducidos por lo puramente visual. Cuando eso ocurra, los medios podrán ser más útiles en el sostenimiento de la libertad, aún siendo ellos de poca ayuda en el establecimiento de la misma.”
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Artículo 14. Ámbitos de competencia compartida
1. La Unión dispondrá de competencia compartida con los Estados miembros cuando la
Constitución le atribuya una competencia que no corresponda a los ámbitos mencionados en los artículos I-13 y I-17.
2. Las competencias compartidas entre la Unión y los Estados miembros se aplicarán a los
siguientes ámbitos principales:
a) b) c) d) e) f) g) h) i) j) k)
el mercado interior; la política social, en los aspectos definidos en la Parte III; la cohesión económica, social y territorial; la agricultura y la pesca, con exclusión de la conservación de los recursos biológicos marinos; el medio ambiente; la protección de los consumidores; los transportes; las redes transeuropeas; la energía; el espacio de libertad, seguridad y justicia; los asuntos comunes de seguridad en materia de salud pública, en los aspectos definidos en la Parte III.
3. En los ámbitos de la investigación, el desarrollo tecnológico y el espacio, la Unión dispondrá
de competencia para llevar a cabo acciones, en particular destinadas a definir y realizar programas, sin que el ejercicio de esta competencia pueda tener por efecto impedir a los Estados miembros ejercer la suya.
4. En los ámbitos de la cooperación para el desarrollo y de la ayuda humanitaria, la Unión
dispondrá de competencia para llevar a cabo acciones y una política común, sin que el ejercicio de esta competencia pueda tener por efecto impedir a los Estados miembros ejercer la suya.
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Artículo 15. Coordinación de las políticas económicas y de empleo
1. Los Estados miembros coordinarán sus políticas económicas en el seno de la Unión. Con este
fin, el Consejo de Ministros adoptará medidas, en particular las orientaciones generales de dichas políticas.
Se aplicarán disposiciones particulares a los Estados miembros cuya moneda es el euro.
2. La Unión tomará medidas para garantizar la coordinación de las políticas de empleo de los
Estados miembros, en particular definiendo las orientaciones de dichas políticas.
3. La Unión podrá tomar iniciativas para garantizar la coordinación de las políticas sociales de
los Estados miembros.




