29 de diciembre de 2004
El nacionalismo como un rasgo de la naturaleza humana. Permite hablar de sus practicantes como herederos directos de los monos asesinos que entre otras hazañas exterminaron the neandertal man. Permite entenderlo (el desgajamiento del grupo y su posterior estabilización en una especie) como un factor clave de la evolución. Redime de la pobreza intelectual de su mecanismo, pero alerta, sin embargo, sobre la necesidad de su observación y discusión permanente. Este párrafo de Judit Rich Harris: “Entre los humanos, la hostilidad entre los grupos conduce a la exageración de cualesquiera diferencias preexistentes entre los grupos, o a la creación de diferencias en el caso de que no haya ninguna por la que empezar. Puedes haber pensado que era exactamente al revés, que las diferencias conducen a la hostilidad; pero yo creo que se trata más bien de que la hostilidad conduce a la búsqueda de diferencias. Cada grupo se siente motivado para distinguirse a sí mismo del otro, porque si alguien no te gusta intentas ser lo más diferente posible. En consecuencia, los dos grupos divididos desarrollarán diferentes costumbres y diferentes principios sobre la belleza masculina y la femenina. Adoptarán diferentes formas de vestirse y de adornarse, la mejor señal para distinguir a un amigo de un enemigo en caso de urgencia. Pueden incluso desarrollar nuevas lenguas. Eibl-Eibesfeldt observó: ‘Los humanos muestran una poderosa inclinación a formar subgrupos que se distinguirían a sí mismo de los otros mediante un dialecto y otras características subgrupales que les conducirían a formar nuevas culturas… Vivir en grupos que se desmarcan a sí mismo de los otros es un rasgo básico de la naturaleza humana”.
Y luego la pregunta de Josué a las puertas de Jericó (¿eres uno de los nuestros o uno de nuestros enemigos?), que cita también Harris. Cuando los grupos humanos se habían hecho demasiado grandes no todo el mundo se conocía y la distinción entre ellos y nosotros era meramente conceptual y no el resultado de la observación directa. “Ese salto cognitivo implícito en el hecho de considerar a un extraño uno de los nuestros”, dice Harris.
Exactamente. Ni racismo ni alianza (sic) de civilizaciones (sic). Salto cognitivo.
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Caffarel (II)
P. Un trabajador de esta casa anuncia para el mes de enero próximo un libro en el que va a denunciar la situación en RTVE. Es Alfredo Urdaci. ¿Le sorprende su decisión de denunciar manteniéndose en plantilla?
R. A él no le conozco en persona. No me gusta hablar de personas en concreto, cuando no es necesario. Pero Urdaci es un trabajador de esta casa; pertenecía a la plantilla de la radio, y cuál no fue nuestra sorpresa cuando observamos que veinticuatro horas antes del cese se le adscribe a TVE; es una pequeña sorpresa, pero, en fin, se le cambia a petición propia, y es, en definitiva, un trabajador de la casa, así que es deseable que haga el trabajo que se le pide. A mí no se me ocurriría, dentro de una empresa, atacar a esa empresa, dice poco del profesional; lo que tendría que hacer es sumarse. Hay que saber estar arriba y abajo, eres un empleado de la casa y debes tener lealtad a la empresa. En este sentido, creo que Urdaci no está siendo demasiado leal.
P. ¿Y qué mecanismos hay para regresarlo a la lealtad?
R. Él ha solicitado unos meses sin sueldo por motivos personales; se le acaban en diciembre, y esperemos que se incorpore como cualquier trabajador normal




